"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro"
2.ª Pedro 1:19

martes, 12 de agosto de 2008

El Movimiento Carismático

Introducción.

“Examinadlo todo; retened lo bueno”.
(1 Tesalonicenses 5:21).


El creyente en Cristo debe comprobar o examinar todas las cosas, y esto incluye al Movimiento Carismático moderno. Debemos examinar todas las cosas por la Palabra de Dios, que es nuestra regla infalible y nuestra vara de medir. ¿Cómo armoniza el Movimiento Carismático con la inerrante Palabra de Dios?

Nuestro planteamiento será un planteamiento doctrinal. Nuestra pregunta clave será, “¿QUÉ DICEN LAS ESCRITURAS?” (ver Romanos 4:3). Compararemos lo que enseña el Movimiento Carismático con lo que enseña la Palabra de Dios a fin de ver si hay alguna diferencia. Debemos catalogar como errónea o falsa cualquier enseñanza que no armonice con la Palabra de Dios o que contradiga la evidente enseñanza de las Escrituras.

Debemos llegar a nuestras conclusiones basados en la verdad objetiva, en los simples hechos de la Palabra de Dios. No queremos y no debemos sacar nuestras conclusiones basados en sentimientos y en experiencias personales subjetivas: “Tiene que ser cierto, porque me sucedió a mí”. “Yo sé que el hablar en lenguas es para hoy, porque yo he hablado en lenguas”. “Yo sé que hablar en lenguas es válido, porque conozco a alguien que habla en lenguas.” “Yo sé que Dios tiene sanadores especiales hoy día, porque mi mejor amigo fue sanado por uno de ellos”.

Nuestras conclusiones no se basarán en experiencias subjetivas, sino sobre la verdad objetiva de Dios: “Yo lo sé, porque Dios lo ha dicho así”. A pesar de mis experiencias personales, yo examinaré todo a la luz de la Palabra de Dios y estaré de acuerdo con todo lo que Dios ha dicho, aunque parezca contradecir lo que yo he experimentado o lo que yo he sentido o lo que me ha sucedido a mí o a otros que yo conozco.

Estamos completamente de acuerdo con la siguiente cita que ha sido atribuida a Martín Lutero: “Los sentimientos vienen y los sentimientos van y los sentimientos son engañosos. Mi fundamento es la Palabra de Dios, ninguna otra cosa es digna de ser creída. Aunque mi corazón se sienta condenado por falta de una buena señal, hay Alguien más grande que mi corazón, cuya Palabra no puede ser quebrantada. Confiaré en la Palabra inmutable de Dios hasta que el cuerpo y el alma se separen, porque todas las cosas pasarán, pero Su Palabra permanecerá para siempre”.

35 PREGUNTAS DOCTRINALES

1. ¿Ha recibido usted el Espíritu Santo?
2. ¿Cómo sabe que el Espíritu Santo mora en usted?
3. ¿Su canasta de salvación incluye el don del Espíritu Santo?
4. ¿Deben los creyentes buscar una segunda bendición?
5. ¿Cuál es la prueba o evidencia de haber recibido el Espíritu?
6. ¿Cuál es la prueba o evidencia de ser lleno del Espíritu?
7. ¿Qué es el don de lenguas: lenguaje real o expresiones ininteligibles?
8. ¿Se esperaba que todos los creyentes hablaran en lenguas en tiempos del NT?
9. ¿Dónde en la Biblia dice Dios que el creyente hable en lenguas?
10. ¿Cuán importante era el don de lenguas en el tiempo del Nuevo Testamento?
11. ¿Algunos dones son temporales?
12. ¿Qué es un profeta?
13. ¿Hay verdaderos profetas hoy en día?
14. ¿Cuándo cesó el don de lenguas?
15. ¿Pueden hablar en lenguas personas inconversas?
16. ¿Qué está mal con el hablar en lenguas moderno? (Resumen).
17. ¿Qué es el bautismo del Espíritu?
18. ¿Cuándo tiene lugar el bautismo del Espíritu?
19. ¿Quién ha sido bautizado por el Espíritu? ¿Ha tenido usted este bautismo?
20. ¿Una persona tiene que “esperar” el Espíritu Santo?
21. ¿Qué debe hacer una persona para recibir el Espíritu?
22. ¿Cuál es el ministerio y la principal función del Espíritu Santo?
23. ¿Es la voluntad de Dios que toda persona enferma sea sanada?
24. ¿Enseña el Nuevo Testamento el “Evangelio de la Prosperidad”?
25. ¿Es ser poco espiritual acudir al médico?
26. ¿Podían sanar Cristo y los apóstoles?
27. ¿Pueden sanar los modernos “sanadores de fe”?
28. ¿Cómo explican sus fracasos los modernos “sanadores de fe”?
29. ¿Cristo y los apóstoles sólo sanaban a los que tenían suficiente fe?
30. ¿Cómo podemos describir los milagros de sanidad de Cristo y los apóstoles?
31. ¿Cómo podemos describir las “curas” milagrosas de los “sanadores” modernos?
32. ¿Necesitamos revelaciones adicionales (sueños, visiones etc.) hoy en día?
33. ¿Cuál es la filosofía de la “Renovación Carismática”?
34. ¿Han sido comandados los creyentes a “renovar” a la iglesia apóstata?
35. ¿Qué es lo que une al pueblo de Dios?



35 PREGUNTAS DOCTRINALES.

1. ¿Has recibido el Espíritu Santo?

Esta es una pregunta que a menudo harán los carismáticos. Lo que quieren decir realmente con esta pregunta es ésto:” ¿Has tenido el bautismo del Espíritu, la experiencia carismática de hablar en lenguas, etc.?”

Regresemos a la pregunta básica, “¿Has recibido el Espíritu?” ¿Cuál es la respuesta bíblica? En 1 Corintios 6:19-20 leemos que los corintios, aún los corintios carnales (1 Corintios 3:1-3), tenían el Espíritu Santo en ellos: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está EN VOSOTROS, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” ¿Cómo podía estar el Espíritu Santo EN ELLOS si no lo hubieran recibido? Obviamente ellos habían recibido el Espíritu Santo al momento de ser salvos.

Juan 7:38-39 es un pasaje clave. Note cuidadosamente lo que dice acerca de recibir el Espíritu. Los que CREEN son los que RECIBEN. Si has creído en Cristo, entonces has recibido el Espíritu. No hay tal cosa como un creyente que no ha recibido el Espíritu. De modo que la pregunte clave no es, “¿Has recibido el Espíritu?” sino “¿Has recibido al Señor Jesucristo?” (ver Juan 1:12).

2. ¿Cómo sabes que el Espíritu Santo mora en ti?

La respuesta carismática:

“¿Cómo sé que el Espíritu Santo mora en mi? La Renovación Carismática ofrece un respuesta a esta pregunta – el bautismo del Espíritu Santo es una experiencia fuerte que convence al receptor que Dios es real”.

En otras palabras, “yo sé que es verdad porque yo lo he experimentado. Lo he sentido. Me ha sucedido a mí”.

La respuesta bíblica se encuentra en Romanos 8:9 –“mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de ÉL”. Si una persona no tiene el Espíritu Santo, no es de ÉL. No pertenece a Cristo. No es cristiano. Si soy una persona salva, entonces tengo el Espíritu Santo. ¿Cómo lo sé? LO SÉ, porque ¡Dios LO DICE ASÍ! Todos los que creen en Cristo han recibido el Espíritu (Juan 7:39). Pablo dijo, “El Espíritu Santo mora en nosotros” (2 Timoteo 1:14) y esto es verdad en cuanto a todo hijo de Dios comprado con sangre. De acuerdo a la definición de Dios (1 Corintios 6:19, Romanos 8:9; Juan 7:39); etc.), un cristiano es alguien en quien mora el Espíritu Santo y que, por lo tanto, ha recibido el Espíritu. No hay tal cosa como una persona que es justificada por fe, pero que no ha recibido el Espíritu.

La recepción y la presencia del Espíritu en el creyente no se basa en una cuestionable experiencia subjetiva. Se basa sobre la simple afirmación de la Palabra de Dios.

3. ¿Tu canasta de salvación incluye el don del Espíritu Santo?

¿Tienes una salvación total y completa, o faltan algunas cosas? La Palabra de Dios enseña que nuestra canasta de salvación es amplia y completa. Cuando recibiste a Cristo por fe (Juan 1:12), también recibiste todo lo que viene con Cristo, incluyendo lo siguiente:

Total perdón de pecados (Efesios 1:7)
Membresía en el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13)
Entrada en la familia de Dios (Juan 1:12)
Paz con Dios (Romanos 5:1)
El don de la vida eterna (1 Juan 5:11-12)

¡¡¡Y TANTAS COSAS MÁS!!!

¿La bendita Persona y Presencia del Espíritu Santo está incluida en nuestro paquete de salvación inicial o se recibe al Espíritu sólo en algún momento posterior? Esto se responde en Romanos 5:5—“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (tiempo pasado).” El Espíritu Santo nos fue dado en el instante de la salvación.

Los carismáticos hablan muchas veces del EVANGELIO COMPLETO. Al usar este término ellos implican que los demás no tienen el evangelio completo: “No es suficiente predicar simplemente a Cristo y la cruz. La sencilla salvación en Cristo no es suficiente. Necesitas algo más. Necesitas tener la experiencia pentecostal de hablar en lenguas, etc.” Compare 1 Corintios 2:2.

Para rebatir ésto, sugeriríamos que los carismáticos no tienen un paquete de salvación TOTAL y completo. Es deficiente. Es insuficiente. Carece de algunos componentes muy importantes. Ellos dicen que puedes ser salvo y no tener el Espíritu Santo. Ellos dicen que puedes ser salvo y no tener el bautismo del Espíritu Santo. Ellos dicen que puedes ser salvo sin tener ciertos dones que necesitas.

La salvación que se encuentra en Jesucristo es total y completa sin que falte nada. Cuando una persona recibe a Cristo, recibe todo lo demás que viene con Cristo: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32). La clave de la vida cristiana no es tratar de obtener dones adicionales ni bendiciones adicionales. La clave de la vida cristiana es crecer en Cristo y descubrir todo lo que ya tenemos en ÉL. La clave de la vida cristiana es descubrir cuán ricos somos realmente en Cristo. Somos millonarios espirituales y, a menudo, ni siquiera lo sabemos.

Un desafío para nuestros amigos carismáticos: “¿Puedes nombrarme alguna cosa que yo necesite como creyente y que no se encuentre en Jesucristo? ¿Puedes pensar en alguna cosa que realmente necesite y que no lo tenga ya en Cristo?”

4. ¿Deben los creyentes buscar una segunda bendición?

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con TODA BENDICIÓN ESPIRITUAL en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). Toda bendición espiritual es nuestra y se encuentra en Cristo. Para tener una idea de algunas de estas bendiciones, vea nuestro artículo, “215 Cosas Que Son Verdad En Cuanto A Mí, Ahora Que Soy Salvo”. Un creyente dijo, “Te compadezco si estás sólo en tu segunda bendición”.

¿Cuán ricamente bendecidos son los creyentes? Cristo se hizo pobre, para que nosotros fuésemos enriquecidos en ÉL (2 Corintios 8:9). Pablo dijo a los corintios, que tenían problemas de carnalidad, que ellos fueron ENRIQUECIDOS por Cristo, de modo que nada les faltaba en ningún don (1 Corintios 1:5,7). El creyente está “completo en ÉL” (Colosenses 2:10). Si estamos completos en Cristo, ¿cómo puede faltarnos una segunda bendición? La Biblia enseña en Romanos 8:32 que junto con Cristo Dios nos ha dado gratuitamente TODAS LAS COSAS. No nos hace falta una experiencia de segunda bendición, pero, como creyentes, muchas veces fallamos en reclamar las riquezas que ya tenemos a causa de las riquezas de la gracia de Dios. Fallamos en poseer nuestras posesiones.

5. ¿Cuál es la prueba o evidencia de haber recibido el Espíritu?

¿Qué evidencia o prueba puedes proveer que indique que has recibido el Espíritu Santo? Nuestros amigos carismáticos a menudo señalan que el hablar en lenguas (el bautismo del Espíritu) es la evidencia de que uno ha recibido el Espíritu. ¿Pero qué dicen las Escrituras?

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23). Si realmente has recibido el Espíritu, ¿no deberíamos esperar ver el fruto del Espíritu en tu vida? Si aseguras ser un manzano, MUÉSTRAME ALGUNAS MANZANAS. Si afirmas tener el Espíritu Santo de Dios, ¡muéstrame el fruto del Espíritu!

“Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación…. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 4:3,7,8). La evidencia de haber recibido el Espíritu Santo es cuando una persona vive una vida santa. Si he recibido realmente el Espíritu Santo, ¿no debería vivir una vida santa? Compare 2 Timoteo 2:19 –“Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el Nombre de Cristo”.

“Y no contristéis al ESPÍRITU SANTO de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30). Si has recibido al Espíritu Santo y eres un hijo de Dios, ¿cómo te sientes cuando desobedeces al Señor y no haces aquellas cosa que son agradables a Sus ojos? ¿No te sientes molesto y culpable y afligido y miserable? Compara al justo Lot en 2 Pedro 2:7-8. El Espíritu Santo que mora en ti, te hace sentir Su presencia apenada.

“La persona que está viviendo en pecado y que sabe que está viviendo en pecado, y que disfruta vivir de tal manera, que pretende seguir viviendo de esa manera – esa persona no tiene el Espíritu Santo morando en ella. El hecho que se sienta cómodo con su pecado, es evidencia que el Espíritu está ausente.

6. ¿Cuál es la prueba o evidencia de ser lleno del Espíritu?

¿Qué evidencia o prueba puedes dar que indica que eres lleno del Espíritu?

La respuesta carismática: “He hablado en lenguas. He tenido esa experiencia”.

La respuesta bíblica: Vea nuevamente Gálatas 5:22-23. El fruto del Espíritu es la evidencia de la plenitud del Espíritu. Si no hay fruto, no hay plenitud.

En Efesios 5:18 tenemos el mandamiento de ser llenos del Espíritu. El contexto de este pasaje nos muestra claramente de qué se trata la vida llena del Espíritu y cuál es la evidencia. Note que el versículo no dice: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien SED LLENOS DE ESPÍRITU; hablando contigo mismo en extraño y exaltado lenguaje.” No, en ninguna parte en este contexto se nos dice que la evidencia de la plenitud del Espíritu sea el don de lenguas. Esto es lo que se nos dice:

Versículo 19 — ¡Una Canción en el Corazón!

El creyente lleno del Espíritu es un creyente gozoso y contento. El Espíritu Santo es el Músico Maestro que crea hermosas melodías en el corazón del creyente que confía. Ver 1 Tesalonicenses 5:16.

Versículo 20 – ¡Un Corazón Agradecido!

El creyente lleno del Espíritu Santo es un creyente agradecido. Si eres MAL AGRADECIDO entonces no estás LLENO, estás VACÍO. Ver 1 Tesalonicenses 5:18.

Versículo 21 – ¡Un Corazón Sumiso!

¿Dónde debemos mirar para encontrar sumisión? En las relaciones básicas de la vida—marido/esposa, padres/hijos, empleador/empleado, etc. Ver Efesios 5:22-6:9. Para encontrar a un creyente sumiso lleno del Espíritu, ¿dónde debo mirar? No al domingo en la mañana cuando todos tienen un buen comportamiento. No durante la sesión carismática de oración/alabanza en una casa, cuando todos parecen encontrarse en un “pináculo espiritual”. El mejor lugar para mirar es donde el creyente vive durante la semana. ¿Cómo reacciona el creyente cuando el jefe tiene un mal día? Cuando el esposo regresa a casa después de un día de arduo trabajo y se relaciona con su esposa e hijos, ¿lo vemos entonces bajo la influencia y el control del bendito Espíritu Santo? Allí está la verdadera prueba, donde se cuecen las habas.

La Mayor Prueba.
Ayúdame a andar tan cerca de TI, que aquellos que mejor me conocen puedan ver
que vivo tan piadosamente como oro y que día tras día Cristo es real.
A algunos sólo los veo una vez al día o al año; a ellos puedo parecer intachable;
es fácil ser amables y cariñosos con personas que vemos rara vez.
Pero en mi hogar se encuentran los que a menudo ven lo peor de mí.
Es mejor que no cantara himnos de alabanza si ÉL no controla mi lengua.
Cuando estoy enfadado y muy afligido y no puedo ocultar mi impaciencia,
que nadie tropiece por causa mía, porque no puedan ver Tu amor.
Dame Señor, que en medio de quietud o conflicto pueda vivir sin egoísmo.
Ayúdame para que por amor a Jesús, pueda pasar la prueba frente a los que mejor me conocen.

Barbara C. Ryberg

Argumento de la historia de la iglesia: Piense en los hombres piadosos del pasado que, sin duda, conocían el poder y la plenitud del Espíritu Santo, pero que nunca hablaron en lenguas: Juan Crisóstomo, Juan Huss, Martín Lutero, Juan Calvino, George Whitefield, Juan Bunyan, Jonathan Edwards, Jorge Mueller, Robert McCheyne, D.L.Moody, C.H.Mackintosh, para nombrar sólo a algunos.

7. ¿Qué es el don de lenguas: lenguaje real o expresiones ininteligibles?

Consideremos primero el hablar en lenguas que se practica hoy en día. ¿Qué se habla hoy en día? ¿Es un idioma verdadero o es un chapurreo sin sentido?

“Los carismáticos ven sus lenguas como un lenguaje de oración dado por Dios, quizás angélico. Pero para aquellos que se dirigirían a Dios sólo en forma inteligible y que lo saben por eruditos lingüísticos profesionales (que están todos de acuerdo en ésto), la glosolalia de ninguna manera tiene las características de un lenguaje” (“Renovación Carismática” J.I.Packer en Christianity Today, Marzo 7, 1980).

William Samarin, profesor de lingüística en la Universidad de Toronto, escribió:

“A través de un período de cinco años he tomado parte en reuniones en Italia, Holanda, Jamaica, Canadá y los Estados Unidos. He observado pentecostales chapados a la antigua y a neopentecostales; he estado en pequeñas reuniones en hogares privados y también en reuniones públicas enormes; he visto ambientes culturales tan diferentes como los que se encuentran entre los puertorriqueños del Bronx, los manejadores de serpientes de los Apalaches y los molokanes rusos en Los Angeles…. Glosolalia es ciertamente como lenguaje en algunas maneras, pero esto es solamente porque el que habla (inconscientemente) quiere que sea como lenguaje. Sin embargo, a pesar de sus similaridades superficiales, la glosolalia fundamentalmente no es lenguaje” (citado por John MacArthur, Jr. en “Los Carismáticos”, pág.228).


En otras palabras, vaya a una reunión carismática donde la gente hable en lenguas, grabe el hablar en lenguas en una grabadora, lleve la grabadora donde el mejor erudito lingüístico que pueda encontrar, permita que estudie las expresiones de lenguas, y ¿cuál será su conclusión? Llegarán a la conclusión que esas expresiones son disparates lingüísticos y que de ninguna manera constituyen un lenguaje.
Cuán diferente del hablar en lenguas del cual leemos en las páginas de la Biblia. El pasaje clave se encuentra en Hechos capítulo 2 donde encontramos el primer suceso histórico del don de lenguas. ¿Qué se habló el día de Pentecostés? No hay duda que eran verdaderos idiomas:”Y hecho este estruendo, se juntó la multitud, y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua, en la que hemos nacido?” (Hechos 2:6,8).
Desde este pasaje podemos formular una definición del don de lenguas bíblico: El don de lenguas era una habilidad milagrosa de hablar un idioma que el orador nunca había aprendido. Era milagroso porque “el Espíritu les daba que hablasen” (v.4) y sin ÉL, nunca podría haber sucedido. Era un lenguaje real “porque cada uno les oía hablar en su propia lengua” (v.6). Los oradores nunca habían aprendido los idiomas que estaban hablando: “Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?” (v.7).
Otro capítulo clave es 1 Corintios 14. En este capítulo encontramos dos contundentes argumentos que sustentan el hecho que las lenguas eran idiomas verdaderos:

1) Argumento #1—El hecho que las lenguas podían ser interpretadas (traducidas).
Ver 1 Corintios 14:5,13,27,28. La manera de interpretar un idioma extranjero es traducirlo. Por esto los intérpretes de las Naciones Unidas son traductores expertos. En Mateo 1:23 vemos que la palabra “interpretar” significa “traducir” (la palabra hebrea “Emanuel” traducido al español es “Dios con nosotros”).
Nuestro argumento es simplemente el siguiente: Sólo puedes interpretar o traducir idiomas reales. Expresiones exaltadas o tonto chapurreo o jerga sin sentido no puede ser traducido. Ilustremos esto mediante dos canciones que se cantan para Navidad. “Gloria in excelsis Deo” puede ser traducido, porque es un lenguaje real (Latín). Significa “Gloria a Dios en las alturas”. Por otra parte, “FA LA LA LA LA, LA LA, LA LA” (de “Deck the Halls”) no puede ser traducido. Estas son sílabas sin sentido, posiblemente son las expresiones emocionales de una persona que está alegre.
Conclusión: Sólo un idioma real puede ser interpretado o traducido. Las lenguas de 1 Corintios 14 podían interpretarse. De modo que las lenguas de 1 Corintios 14 eran lenguajes verdaderos.
2) Argumento #2—El hecho que las lenguas consistían de palabras.
Ver 1 Corintios 14:19—“Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil PALABRAS en lengua desconocida”. Este versículo deja muy en claro que el don de lenguas consistía de “palabras”. ¿Qué son palabras? Palabras son sonidos que simbolizan y comunican significado. Las lenguas en la Biblia no eran expresiones enajenadas, eran PALABRAS. No eran tontos chapurreos, eran PALABRAS. No era jerga sin sentido, eran PALABRAS. No eran expresiones enajenadas, sino que eran expresiones racionales.

8. ¿Se esperaba que todos los creyentes hablaran en lenguas en tiempos del NT?

¿A todos los creyentes era dado el don de lenguas? ¿Se esperaba que todos los creyentes hablasen en lenguas?
En 1 Corintios 12:4-11 aprendemos que todo creyente tiene un don espiritual (o quizás más de uno), pero no todos los creyentes tienen el mismo don. Algunos creyentes tenían el don de lenguas (versículo 10), pero no todos. En 1 Corintios 12:30 se hace la pregunta, “¿Hablan todos lenguas?” Es una pregunta retórica que requiere una respuesta negativa: ¡NO! No todos hablan en lenguas. Era un don que tenían algunos, pero no todos. De modo que en los tiempos del Nuevo Testamento el don de lenguas fue dado a algunos, pero no a todos.

¿Por qué entonces, en los círculos carismáticos se persuade y aconseja a todos a hablar en lenguas? ¿Por qué se recomienda a todos, si fue dado sólo algunos?

9. ¿Dónde en la Biblia dice Dios que el creyente hable en lenguas?

¿Hay algún mandamiento que diga ésto? Hay un mandamiento de “ser lleno del Espíritu” (Efesios 5:18). Hay el mandamiento de “andar en el Espíritu” (Gálatas 5:16). Pero en ninguna parte hay un mandamiento de hablar en lenguas. No esperamos encontrar tal mandamiento. ¿Cómo podría Dios mandar a todos los creyentes a hablar en lenguas, si ÉL ha dado este don sólo a algunos?
Desafío para nuestros amigos carismáticos: “Yo hablaré encantado en lenguas, si me puede mostrar en la Palabra de Dios un mandamiento que así me lo diga”.
¿Qué instrucciones dan los líderes carismáticos para ayudar a la gente a aprender a hablar en lenguas? Aquí hay un ejemplo:
“Decida no hablar ninguna palabra en inglés en este momento (porque no puede hablar dos idiomas al mismo tiempo). Levante el tono de su voz y el Espíritu Santo le dará sobrenaturalmente la pronunciación en un nuevo idioma. No se preocupe de “qué decir”, por cuanto el idioma se habla sobrenaturalmente y no viene por la mente o el intelecto, sino por su espíritu avivado por el Espíritu Santo. Por fe, ponga en operación sus facultades de hablar (las cuerdas vocales, la lengua, los labios) como para hablar cualquier idioma, y el Espíritu Santo que mora en ti, te dará la pronunciación”.
Aquí hay otro ejemplo de las páginas de la historia de la iglesia primitiva:
Marco: “Abre tu boca, habla lo que se te ocurra”. Entonces ella, vanamente hinchada y entusiasmada por estas palabras y muy excitada por la expectativa que es ella misma la que profetizará, con su corazón latiendo fuertemente (por la emoción), alcanza el grado de audacia requerido, y tan inútil como imprudentemente pronuncia algunas necedades, tal como se le vienen a la mente, tal como se esperaría de alguien animado por un espíritu frívolo”.
No pienses en lo que vas a decir y no uses tu mente. ¿Esto se parece a un consejo sano?

10. ¿Cuán importante era el don de lenguas en los tiempos del Nuevo Testamento?

“Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Corintios 14:18-19).
¡Qué comparación! ¡Cinco palabras que pueden ser entendidas son mejor que diez mil palabras en lengua! ¡Imagínese decir a un predicador que limite su sermón dominical a cinco palabras! ¡(1) Se (2) puede (3) decir (4) muy (5) poco! Pero esas cinco palabras son mejor y más edificantes que diez mil palabras en lengua.
Se necesita alrededor de 1 ½ horas para decir diez mil palabras. Se necesitan sólo 2 segundos para decir cinco palabras. Pablo prefería tomar dos segundos para decir “Cristo murió por nosotros” (1 Corintios 15:3), que hablar durante dos horas palabras que nadie entiende. Las lenguas no son de utilidad alguna si no pueden ser entendidas. Por ésto, la interpretación de lenguas era esencial.
En 1 Corintios 14 Pablo daba más importancia al don de profecía que al don de lenguas (ver versículos 1-5). En 1 Corintios 12:28 Pablo enumera ciertos dones, aparentemente según el orden de su importancia: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, loa que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”. Las lenguas son lo último que se menciona.

George Zeller

Cont.

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Ver estudio completo aqui

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PRINCIPIOS DOCTRINALES


La Biblia:
Creemos en la Biblia, la cual está compuesta por el Nuevo y Antiguo Testamento, inspirada por Dios en forma verbal y plenaria. Es infalible y la aceptamos como la palabra autorizada de Dios.
Es la única y final regla para la fe y conducta cristiana. I Tesalonicenses 2:13; 2 Timoteo 3:16-17; Hebreos 3:7; Hebreos 10:15-17; Hebreos 4:12-13
Dios:
Creemos en la existencia de un Dios trino, creador, preservador y gobernador de todas las cosas. Representado en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada uno con atributos personales distintos, pero sin división en esencia y naturaleza. Génesis 1:26; 2 Corintios 13:14; 1 Juan 5:7; Mateo 3:16-17; 1 Timoteo 3:15-16; Romanos. 9:5; Salmo 104:30
La Persona y Obra de Cristo:
Creemos en la Santa Divinidad de Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre, su nacimiento virginal, su vida sin pecado en esta tierra y su muerte en la cruz del Calvario para satisfacer el sacrificio por el pecado. Creemos que su cuerpo fue sepultado y al tercer día resucitó de entre los muertos. Ascendió a la diestra del Padre donde intercede por los salvos. Creemos que regresará otra vez a buscar a los suyos (su Iglesia) y volverá por segunda vez en Gloria para establecer su reino en la tierra. Isaías 7:14; 2 Corintios 5:21; Mateo 1:18-25; Juan 1:1-14; Juan 16:6-8
La Persona y Obra del Espíritu Santo:
Creemos que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Santa Trinidad. Creemos que Él convence al mundo de pecado, que es el agente sobrenatural de la regeneración, mora en la vida del creyente y lo sella hasta el día de la redención.
Creemos que al ser salvo, el nuevo creyente es bautizado por el Espíritu Santo y no necesita buscar una segunda experiencia de bautismo del Espíritu como evidencia de su salvación. Juan 14:16-18; Juan 16:7-8; Juan 3:5-7; Romanos 8:9; Juan 14:26; Efesios 5:18;1 Corintios 12:13
El Hombre:
Creemos que el hombre fue creado por Dios, no como resultado del proceso de evolución. Fue creado a la imagen de Dios y en estado de inocencia. Creemos que por la transgresión del hombre, el pecado entró al mundo y la muerte por el pecado, no únicamente muerte física, sino también muerte espiritual (separación de Dios) Génesis 3:6-9; Romanos 5:12; Salmos 51:5; Jeremías 17:9, Isaías 59:2
La Salvación:
Creemos que Cristo murió por nuestros pecados, que fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras. Creemos que una persona es salva cuando, reconoce su estado de separación de Dios a causa de sus pecados, se arrepiente y coloca su fe en Cristo Jesús y su sacrificio en la cruz del Calvario como el único y suficiente sacrificio por los pecados del hombre.
Creemos que la salvación es un regalo de vida eterna, únicamente por la gracia de Dios sin mérito ni obras. Creemos que la expiación de Cristo no es limitada, ya que Dios desea que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Creemos que es su voluntad que nadie se pierda, sino que todos vengan al arrepentimiento. 1 Corintios 15:3-4; Romanos 6:23; Romanos 10:9-10; Hechos 16:31; 2 Pedro 3:9; Efesios 2:8-9
La Santificación:
Creemos que el creyente ha sido santificado y declarado justo ante Dios a través de la obra redentora de Cristo una vez y para siempre. Creemos que esa santificación se experimenta diariamente como fruto de una relación con Cristo y de una vida separada del mundo. Creemos que el creyente en el momento de su Salvación es librado de la pena o condenación por el pecado (Juan 5:24; Romanos. 5:1), mientras viva en esta tierra es librado del poder del pecado. (Romanos. 6:12-14, 22; 1 Tesalonicenses. 4:3; Tito 2:11-14; 1Pedro 1:15-16) y un día en la transformación de su cuerpo será librado de la presencia del pecado. (1Corintios 15:51-54)
Satanás:
Creemos que Satanás es una persona sobrenatural, un ángel caído, el autor del pecado y la causa de la caída del hombre. Creemos que es el dios de este siglo, el príncipe de las potestades del aire y el enemigo de Dios y del hombre, su destino es el castigo eterno en el lago de fuego. Ezequiel 28:1-19; Job 1:6-9; 2 Corintios 4:4; Mateo 4:1-11; Santiago 4:7; Apocalipsis 20:10 El Infierno: Creemos en un infierno literal, el lago de fuego y azufre, el cual será el castigo final de Satanás, los ángeles caídos, los demonios y los incrédulos. Lucas 16:22-26; Apocalipsis 20:12-15; Apocalipsis 21:8
El Cielo:
Creemos literalmente en un lugar llamado “cielo” donde la presencia inmediata de Dios se manifiesta, donde los ángeles moran y donde el redimido vivirá eternamente. Desde donde Cristo descendió y a donde ascendió después de su resurrección. Donde intercede por los santos y de donde vendrá para juzgar a los vivos y a los muertos. Juan 14:1-3; Apocalipsis 21; Hebreos 7:25
El Estado Eterno:
Creemos en la resurrección de todos los hombres, los salvos a vida eterna y los perdidos a juicio y castigo eterno. Creemos que el alma del incrédulo permanece después de la muerte en miseria y tormento esperando hasta la segunda resurrección, donde el cuerpo, el alma y el espíritu serán arrojados al lago de fuego no para ser aniquilados, sino para sufrir eternamente. Creemos que el alma del redimido después de la muerte está presente con el Señor esperando la primera resurrección, la glorificación de su cuerpo y su encuentro con el Señor en las nubes. 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 20:11-15; 2 Corintios 5:6-8; 1 Corintios 15:1; 1 Tesalonicenses 4:13-18
El Rapto o arrebatamiento de la iglesia:
Creemos en la venida de Cristo en las nubes por su Iglesia. Venida que será pretribulacional e inminente para llevar a los suyos. 1Tes. 4:13-18 La segunda venida de Cristo en Gloria: Creemos en la visible, premilenial y gloriosa venida de Cristo a la tierra con los suyos al final de la tribulación para juzgar a las naciones y establecer su reino milenial en la tierra. Hechos 1:11; Juan 14:3; I Tesalonicenses 4:13-18; Mateo 24:42-44
La Seguridad Eterna del Creyente:
Creemos que toda persona redimida por Dios es guardada por el poder de Dios y descansa seguro en Cristo por siempre. Creemos que una vez que el hombre es salvo, nunca pierde su salvación. Juan 10:27-29; 2 Timoteo 1:12; Filipenses 1:6
La Iglesia:
Creemos que todos los que confían en Jesucristo son inmediatamente colocados por el Espíritu Santo en un Cuerpo espiritual, la iglesia, la novia de Cristo, de la cual Cristo es la cabeza. Enseñamos que la formación de la iglesia, el Cuerpo de Cristo, comenzó en el día de Pentecostés y terminará cuando Cristo venga por los suyos en el rapto. Enseñamos que la iglesia es un organismo espiritual único diseñado por Cristo, constituido por todos los creyentes que han nacido de nuevo. La iglesia es distinta a Israel, un misterio no revelado, sino hasta esta época. 1 Corintios 12:12-13; 2 Corintios 11:2; Efesios 5:23-32; Apocalipsis 19:7-8; Efesios 1:22; Efesios 4:15; Colosenses 1:18; Hechos 2:1-21; Hechos 3:38-47; 1Corintios 15:51-52; 1 Tesalonicenses 4:13-18 La Gran
Comisión:
Creemos en la Gran Comisión que Cristo dejó a la Iglesia, está consiste en ir por todo el mundo y predicar el evangelio a todo criatura, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, discipulándoles en todo lo concerniente al Señor conforme a su Palabra. Mateo 28:18-20; Marcos 16:15
Los Dones Espirituales:
Creemos que el Espíritu Santo administra dones espirituales a la Iglesia. El Espíritu Santo no se glorifica asimismo ni a sus dones por medio de muestras ostentosas, sino que glorifica a Cristo al implementar su obra de redención de los perdidos y edificación de los creyentes en la santísima fe. Creemos que Dios, el Espíritu Santo es soberano en otorgar sus dones para el perfeccionamiento de los santos hoy. Creemos también que los dones fueron dados en su tiempo a los apóstoles para certificarlos como reveladores de la verdad divina. Creemos que dones como las lenguas, profecía, interpretación de lenguas, sanidad y milagros ya no están vigentes, porque cumplieron su propósito debido a que las Escrituras fueron totalmente terminadas y podemos ver en ella la voluntad de Dios. Juan 16:13-14; Hechos 1:8; 1 Corintios 12:4-11; 2 Corintios 3:18; 1 Corintios 13:8-10; 2 Corintios 12:12; Efesios 4:7-12; Hechos 2:1-4, Hebreos 2:4
El Movimiento Ecuménico:
Creemos que el movimiento ecuménico, el cual trata de unir a todo tipo de religiones y credos no es bíblico, pues los principios doctrinales y teológicos establecidos en la palabra de Dios están en contra de ello. Romanos 16:17; 2 Timoteo 3:5; 2 Timoteo 4:3-5
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Conferencia Juvenil: "Nuestras Decisiones"

Por Ricardo Bisio

El día viernes 7 de septiembre pasado, en la reunión de jóvenes de Neuquén , se contó con la presencia del hermano Ricardo Bisio del partido de Merlo, provincia de Buenos Aires. En esta oportunidad hablo de las decisiones que los jóvenes deben afrontar en sus vidas como hijos de Dios.

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viernes, 8 de agosto de 2008

La Doctrina Bíblica de la Separación



PROPOSICIÓN 1
La base de la separación se encuentra
en la naturaleza y en el carácter de Dios mismo


Los serafines que Isaías vio en su visión estaban deslumbrados con un atributo del Señor: “SANTO, SANTO, SANTO, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:3). La palabra hebrea para “santo” (Kadesh) y la palabra griega para “santo” (Hagios) tienen ambas la misma raíz, igual significado básico—es decir, “apartado, separado”. La palabra “santificar” es una traducción de estas mismas palabras, griega y hebrea, y tienen la misma idea básica. Los ángeles decían literalmente, “SEPARADO, SEPARADO, SEPARADO, Jehová de los ejércitos.”

I. Dios es absolutamente separado de todo lo que es terrenal o creado. Esta es una Santidad de Majestad Divina.

Estudiar Salmo 99:1-3 e Isaías 57:15. Comparar Isaías 6:1-2.

II. Dios está absolutamente separado de todo lo que es moralmente impuro. Esta es una Santidad de Pureza Moral.

Estudiar Salmo 99:4-9 y Salmo 24:3-4. Comparar Isaías 6:5.

De modo que al estudiar la doctrina de la separación, tenemos que empezar con DIOS Mismo y tenemos que tener siempre presente el hecho de Su deslumbrante santidad y de Su carácter separado: “Sed santos, porque YO SOY SANTO” (1 Pedro 1:16).

PROPOSICIÓN 2
Todos los creyentes están posicionalmente separados

Todo y cada creyente es un “santo”, una persona separada y apartada para el Dios vivo.

Estudiar: Romanos 1:7; 1 Corintios 1:2; Judas 1; 1 Corintios 6:11;
Efesios 1:1; Filipenses 1:1; Colosenses 1:2; 1 Tesalonicenses 4:7;
Hebreos 3:1; 10:10, 14, 29; Colosenses 3:12; 1 Pedro 2:9.


PROPOSICIÓN 3
Todos y cada uno de los creyentes, habiendo sido separados
posicionalmente para Dios en Cristo, son responsables
de andar y conducirse de una manera digna y
consistente con esa posición y condición.


Estudiar: 1 Pedro 1:15-16; 1 Tesalonicenses 4:3-4; 2 Timoteo 2:21;
Romanos 6:19; Hebreos 12:14; 2 Corintios 7:1; Tito 2:3


PROPOSICIÓN 4
La separación bíblica tiene dos aspectos:
1) Separación De; 2) Separación Para...

PROPOSICIÓN 6
El creyente ha de estar separado, no aislado

Estudiar: Juan 17:11, 14-18; 1 Corintios 5:9-10; Hechos 1:8; Filipenses 2:15-16;
2 Corintios 5:20.

El creyente está en el mundo pero no es del mundo. La filosofía monástica que dice, “para ser santo tienes que vivir en una cueva” no tiene base en las Escrituras. Los creyentes son extranjeros y peregrinos (1 Pedro 2:11; Hebreos 11:13), y ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20; Juan 14:1-3), que tienen el privilegio de representar a Cristo en la tierra (2 Corintios 5:20; Isaías 43:10-12) tal como Él nos representa en el cielo (1 Juan 2:1-2). Al representar a Cristo en el mundo, debemos guardarnos sin mancha del mundo (Santiago 1:27), porque no somos del mundo. El Señor Jesús era nuestro ejemplo perfecto de un hombre “separado de los pecadores” (Hebreos 7:26). Sin embargo, ÉL condenó el aislacionismo de los fariseos (Lucas 5:27-32; 7:29-34; 7:36-50; 15:1-32; 18:9-14; 19:1-10). El creyente en Cristo tiene responsabilidades explícitas hacia todos los hombres al representar a Cristo en el mundo.

Debe ser un testigo ante todos los hombres (Hechos 1:8).

Debe ser el embajador de Cristo ante todos los hombres (2 Corintios 5:20).

Debe predicar el evangelio a todos los hombres (Marcos 16:15).

Debe alumbrar como una luz ante todos los hombres (Mateo 5:16; Filipenses 2:15)

Debe hacer bien a todos los hombres (Gálatas 6:10; 1 Tesalonicenses 5:15).

Debe andar sabiamente ante todos los hombres (Colosenses 4:5; 1 Corintios 10:32).

Debe orar por todos los hombres (1 Timoteo 2:1).

Debe conducirse honradamente para con todos los hombres (Rom.12:17; 1 Ts. 4:12)

Debe vivir en paz con todos los hombres (Romanos 12:18; Hebreos 12:14).

Debe dar a conocer su gentileza a todos los hombres (Filipenses 4:5).

Debe honrar a todos los hombres (1 Pedro 2:17).

Debe tener un buen testimonio ante todos los hombres (1 Timoteo 3:7; 2 Juan 12).


PROPOSICIÓN 7
Dios manda apartarse de todas las prácticas y
asociaciones mundanas y de los placeres pecaminosos.


Estudiar: 1 Juan 2:15-17; Santiago 1:27, 4:4; Romanos 12:2; 1 Corintios 6:19-20;
1 Pedro 2:11; Tito 2:11-12; Romanos 13:13-14; Gálatas 5:16; 2 Timoteo 3:1-5.

Cuando se trata de prácticas y asociaciones dudosas, el creyente está sujeto a la ley del amor (1 Corintios 8-10; Romanos 14). Es decir, al decidir si algo debe o no debe hacerse, no es suficiente que el creyente actúe según el conocimiento (1 Corintios 8). No es suficiente que el creyente haga preguntas como estas: “¿Es correcto?” “¿Es legal?” “¿Está permitido?” En cambio debe tomar sus decisiones en base a la ley del amor que resultará en considerar preguntas como éstas: “¿Es provechoso?” “¿Es útil?” “¿Será para edificación?” “¿Glorificará a Dios?” “¿Será un obstáculo para mi edificación o para la edificación de otros?” “¿Presentará un testimonio claro ante los perdidos?”
La base escritural para este último grupo de preguntas se puede ver al estudiar versículos como 1 Corintios 8:9; 10:23; 10:31-32; Romanos 14:21; etc.


PROPOSICIÓN 8
Dios demanda que nos separemos de un
hermano cristiano inmoral.

Estudiar: 1 Corintios capítulo 5. Al buscar obedecer a Dios en estas materias
debemos considerar también las enseñanzas de pasajes como Gálatas 6:1;
2 Corintios 2:1-11 y 2 Timoteo 2:24-26.

PROPOSICIÓN 9
Dios demanda la separación
de toda apostasía religiosa.

Estudiar: 2 Corintios 6:14-7:1 (comparar Deuteronomio 22:9-11, Dios aborrece
las mezclas); Apocalipsis 18:4.

Cuando un buey y un asno están bajo un mismo yugo, están comprometidos en un mismo trabajo. Están en “un mismo equipo”, trabajando juntos para lograr metas y objetivos comunes. Los creyentes no deben trabajar juntos, en cooperación con los incrédulos. Ver el ejemplo de Esdras 4:1-5. El Señor Jesús nunca reclutó a incrédulos para llevar adelante la obra de Dios. El jugador de fútbol nunca pensaría en pasarle la pelota a un miembro del equipo opositor.

Otros pasajes que demandan la separación de falsos maestros y de apostasía religiosa son lo siguientes:

APÁRTENSE DE ELLOS (Romanos 16:17).
DESÉCHALO (Tito 3:10).
NO LO RECIBÁIS (2 Juan 10).
A ÉSTOS EVITA (2 Timoteo 3:5).
[Comparar 2 Timoteo 3:5 con Romanos 1:16 y 1 Corintios 1:24. Significa
negar el evangelio].
SEA ANATEMA (Gálatas 1:8-9).


PROPOSICIÓN 10
El creyente obediente tiene que separarse de todo
hermano cristiano que consistente y voluntariosamente
desobedece la Palabra de Dios.


Esto incluye la separación del creyente que desobedece los mandamientos
enumerados bajo la PROPOSICIÓN 9.

Estudiar con atención: 2 Tesalonicenses 2:15; 3:6, 14-15. Observe atentamente los cinco mandamientos: 1) señaladlo; 2) apartaos de él; 3) no os juntéis con él; 4) no lo tengáis por enemigo; 5) amonestadle.

¿Quiénes son los desordenados? Lea atentamente 2 Tesalonicenses 3:6-15 y tome nota de cada vez que lee la palabra “desordenadamente” (es la misma palabra que se encuentra en 1 Tesalonicenses 5:14, “ociosos”). La palabra griega significa “no guardar el orden, andar fuera de línea, estar fuera de lugar”. Era un término militar que se usaba para los soldados que marchaban fuera de orden (no guardando las filas, quebrando la fila). Se usa para una persona que no cumple con sus deberes y evade sus obligaciones. La palabra significa lo contrario de SUMISIÓN (Efesios 5:21). De modo que esta palabra describe a una persona que no está dispuesta a someterse a la autoridad. El se niega a inclinarse ante la Palabra de Dios y ante Dios Mismo. Se niega a ceder ante la autoridad de quienes están “sobre él” (ver 1 Tesalonicenses 5:12-14).

El desorden puede manifestarse de muchas maneras diferentes. En 2 Tesalonicenses 3:11 algunos de los tesalonicenses se negaban a cumplir con su obligación, asignada por Dios, de trabajar con sus manos y ganarse la vida. Pablo les había llamado la atención sobre su responsabilidad (ver 1 Tesalonicenses 4:11).


Mientras Pablo estuvo con ellos, él les mandó trabajar (ver última parte de 1 Ts. 4:11).


Ellos no obedecieron y Pablo tuvo que repetirles lo mismo en su primera carta (ver primera parte de 1 Ts.4:11).

Ellos seguían sin obedecer y Pablo tuvo que escribir una segunda carta para tratar el mismo problema (2 Ts. capítulo 3)


Vemos que estos desordenados eran culpables de desobedecer una claro mandamiento que había sido dado por palabra y por carta.

Considere 2 Tesalonicenses 3:6 y compare este versículo con 2 Tesalonicenses 2:15. Estos hermanos desordenados también eran culpables de no atenerse a las doctrinas que les habían sido enseñadas. Si una persona no se atiene a las doctrinas de los apóstoles, está en problemas, porque los apóstoles las recibieron directamente de Dios.

Las epístolas a los Tesalonicenses tratan con el problema específico de los creyentes que no trabajaban, pero el término “desordenadamente” no debería ser limitado solo a aquellos creyentes que no trabajan. El término le calza a cualquier creyente que desobedece persistentemente a las enseñanzas que nos han sido transmitidas por los apóstoles y que ahora tenemos en forma escrita en los libros del Nuevo Testamento. Incluye cualquier tipo de persistente desobediencia a los claros mandamientos de Dios que nos fueron dados por medio de los apóstoles.

Las medidas que tomen los hermanos de la asamblea local, por severas que éstas sean (2 Tesalonicenses 3:6, 14), tienen por objeto restaurar a esa persona a una sumisa obediencia. Es para ayudarla, no para dañarla. Quiera el Espíritu de Dios darnos a cada uno sabiduría para cumplir con los mandamientos de Dios a la manera de Dios y para la gloria de Dios, teniendo cuidado de no ser piedra de tropiezo para judíos, ni gentiles ni para la iglesia de Dios (1 Corintios 10:32).

Lecciones de la Historia de la Iglesia

La historia de la iglesia a probado una y otra vez que la separación es la única solución contra la apostasía. no hay un solo ejemplo en toda la historia de la iglesia en que una denominación se ha apartado de la Palabra de Dios y que luego, un tiempo después, halla regresado a una posición bíblica sólida. Es triste pero cierto, que la única respuesta efectiva es salir de en medio de ella y separarse.

El Dr. John Whitcomb lo ha dicho de esta manera:

La única posibilidad de preservar Su verdad es separarla de todas las formas de error y compromiso. La negativa de reconocer este hecho fundamental es la fatal equivocación del ecumenismo eclesiástico moderno en todas sus formas, incluso el ecumenismo evangélico. La verdad no puede ser preservada mediante el compromiso y el compromiso no puede evitarse sin la separación. Esta es una fórmula que el pueblo de Dios ha descubierto a través de los siglos de triste experiencia con la debilidad de la naturaleza humana caída en presencia del “dios de este siglo”, y, especialmente, por la explícita enseñanza de la Palabra de Dios (Christ, Our Pattern and Plan, p.14).

F. B. Meyer ha dicho,

No hay un solo héroe o santo, cuyo nombre brilla en la páginas inspiradas, que cambiara sus tiempos desde adentro. Todos, sin excepción, han elevado su voz, “Salgamos fuera del campamento”; y se han unido a la constante corriente de los mártires, confesores, profetas y santos, de los cuales el mundo no era digno, pero que pueden trazar parentesco a Aquel de quien está escrito que “ÉL padeció fuera del real.”

El Dr. G. Cambell Morgan también habló de la urgente necesidad de separación:

Hay una tolerancia que es traición. Hay una paz que acaba en parálisis. Hay momentos en que la iglesia tiene que decir NO a quienes buscan la comunión con ella, para hacer su obra, en base al compromiso. Mantenerse apartado puede producir ostracismo y persecución, pero mantendrá el poder y la influencia. Si la Iglesia de Dios en las ciudades de hoy se mantuviera separada de los preceptos del mundo, apartada de las filosofías materialistas de las escuelas, manteniendo su testimonio de la todo-suficiencia de Cristo, y de la perfección de Su salvación, aunque perseguida, aislada y golpeada, a ella se volverían los hombres en su hora de aflicción y tristeza y necesidad nacional. La razón por la cual los hombres no buscan hoy a la iglesia, es porque ella ha destruido con su compromiso su propia influencia.

* * * * * * * * *
--George Zeller

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Ver estudio completo aquí

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¿Es Realmente Importante?

Cuántas veces escuchamos decir a la gente algo como ésto:

“Hay muchas religiones en el mundo y hay muchos caminos para llegar a Dios. Algunos llaman a Dios ‘Alá’ y otros lo llaman ‘Jehová’ y otros por muchos otros nombres, pero hay solo UN DIOS, no importa bajo qué nombre se dirijan a ÉL. Todas las religiones tienen la misma finalidad, es decir llegar a Dios y no importa tanto lo que la persona crea, mientras sea sincera y crea en su corazón que está haciendo bien. Finalmente, todos llegaremos al mismo lugar.”

Los terribles ataques terroristas que asolaron a nuestra nación el 9/11 silenciaron para siempre ese pensamiento. ES MUY IMPORTANTE LO QUE UNA PERSONA CREE, y las miles de víctimas del 11 de Septiembre atestiguan este hecho. Un arraigado sistema de creencias llevó a este ataque. Estos hombres eran muy sinceros en sus creencias. Ellos estaban totalmente dedicados a Alá, hasta el punto de sacrificar sus propias vidas. Otros musulmanes podrán calificarlos como extremistas, pero ellos mismos no se consideraban extremistas. Ellos creían que estaban siguiendo fielmente las enseñanzas de Mahoma, tal como están escritas en el Corán. Ellos creían de todo corazón que una vez que cumplieran su misión, ellos llegarían al cielo para disfrutar para siempre de placeres sensuales, recibiendo de su Dios un BIEN HECHO.

De modo que la próxima vez que alguien te diga que no importa lo que creas sobre la religión en tanto que seas sincero, recuérdales el 9/11 y que es crucialmente importante que una persona crea lo correcto sobre Dios y el camino para llegar a Dios y lo que una persona tiene que hacer para llegar al cielo (Juan 14:6; Hechos 4:12; Hechos 16:31).

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¿Importa algo si un farmacéutico sincero pone un remedio equivocado en el frasco?

¿Importa algo si un cirujano cree sinceramente que ha operado un riñón cuando en realidad ha removido el hígado?

¿Importa algo que una mujer coma callampas venenosas, aunque ella piensa que son muy nutritivas?

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Una de las enseñanzas religiosas más difundidas, pero falsas, de hoy es que hay muchos caminos a Dios. Si los hombres son sinceros, se nos dice, no importa por el camino que anden—al final todos alcanzarán el mismo destino.

Hablando a una gran audiencia sobre los eternos propósitos de Dios en relación al hombre, un nacionalmente conocido educador citó un pasaje del Antiguo Testamento que dice que Dios creó al hombre para Su propia gloria, diciendo que este propósito no puede malograrse. Todos los hombres, dijo, son hermanos, y en la última gran asamblea, ni los más descarriados estarán ausentes.

El conferenciante describió un hermoso palacio que estaba en un jardín encantador. Había una sola entrada al castillo, aunque había muchos caminos que desde todas las direcciones llevaban allí. Multitudes de peregrinos andaban por estos caminos. Muchos trepaban por tortuosas huellas montañosas; otros seguían senderos menos rocosos; algunos, con cantos y risas, atravesaban por suaves caminos bordeados de flores. Pero todos, finalmente, llegaban a las puertas del palacio y entonces no importaba que algunos encontraran que el viaje hubiera sido duro y doloroso, porque todos los sufrimientos del camino fueron olvidados en su total y completa alegría.

Este cuadro es hermoso – pero no es verdadero.

Puesto que solamente por revelación divina podemos descubrir el camino a Dios, para buscar dirección, debemos volvernos a la Biblia, y no a la imaginación del hombre.

Jesús, el Cristo, describe dos caminos que están abiertos para el hombre. Uno es un camino angosto y recto, que lleva a Dios y a la vida eterna. El otro es un camino ancho y fácil, que lleva a la perdición. En este camino ancho hay muchos viajeros, disfrutando la compañía de sus camaradas y pensando poco acerca de su destino. En el camino angosto hay pocos peregrinos, pero un brillo celestial ilumina su sendero.

Nuestro Señor lo dijo de esta manera:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14).

Jesús es el camino (Juan 14.6); el único camino (Hechos 4:12).

Estos Estudios Bíblicos son publicados por Middletown Bible Church

¿Soy Un Verdadero Creyente?

En este breve estudio queremos hacer un importante examen de conciencia: ¿Soy un verdadero creyente? Para ayudarte a responder a esta interrogante, considera las siguientes preguntas. Medite en cada una de manera personal y honesta. Tómese el tiempo de buscar en la Biblia los versículos que acompañan cada pregunta. Pregúntese a sí mismo: ¿En quién estoy confiando realmente para mi salvación eterna?


¿Me reconozco como un pecador perdido y culpable en la presencia de un Dios santo y justo (Romanos 3:10-19,23)? ¿Reconozco que mi propio corazón es engañoso y perverso e incurablemente enfermo (Jeremías 17:9; Marcos 7:21-23)? ¿Reconozco que merezco la muerte y el infierno (Romanos 6:23)? ¿Acepto que si Dios me diera lo que merezco y me recompensara o pagara según como he llevado mi vida, yo sería quebrantado (Salmo 130:3; compare Salmo 103:10)?

¿Admito que no puedo hacer absolutamente nada para salvarme a mi mismo (Tito 3:5)? ¿Comprendo que mis mejores esfuerzos para hacer buenas obras nunca me ganarán o conseguirán la entrada al cielo (Efesios 2:8-9)? ¿Me doy cuenta que ni mi iglesia ni mi sistema religioso pueden salvar mi alma (Jeremías 17:5)? ¿Estoy convencido que mi propia rectitud y mi propia virtud están lejos de la justicia que Dios requiere y demanda (Romanos 3:10-12; 1 Corintios 6:9-10)? ¿Tengo yo en y por mi mismo alguna credencial personal que sea aceptable a Dios (Isaías 64:6)?

¿Creo que Jesucristo es la única solución que Dios tiene para mi pecado (Hechos 4:12)? ¿Reconozco que Jesucristo es el único camino a Dios (Juan 14:6), la única puerta de salvación (Juan 10:9), el único Salvador de pecadores (Mateo 1:21), el Único que puede darme vida eterna (Juan 10:28; 17:3)? ¿Comprendo que Jesucristo es el eterno Dios (Juan 1:1-3), que vino a este mundo y se hizo hombre para salvarme (Juan 1:14; 1 Timoteo 1:15; Juan 3:17)? ¿Estoy convencido que ÉL me amó, aún siendo yo un pecador (Romanos 5:8; Juan 3:16) y que murió y resucitó para salvar mi alma (Romanos 4:25)? ¿Estoy persuadido que el Señor Jesús murió en la cruz por mis pecados y que murió en mi lugar como mi perfecto sustituto, muriendo en mi lugar, pagando completamente el total castigo por mis pecados (Isaías 53:6; 1 Pedro 3:18; 2 Corintios 5:21)?

¿Estoy confiando en ÉL y sólo en ÉL para salvarme (Hechos 16:31)? ¿He venido a ÉL con la fe sencilla de un niño (Juan 6:35,37; Mateo 11:28)? ¿He recibido personalmente por fe al Señor Jesucristo como mi Salvador (Juan 1:12)? ¿Está descansando todo mi ser en quién es ÉL (Juan 8:24), en lo que ÉL ha hecho (1 Corintios 15:3-4) y en lo que ÉL ha dicho (Juan 6:47)? ¿Creo que ÉL es capaz de salvar completamente a todos los que por medio de ÉL se acercan a Dios, incluso a mí (Hebreos 7:25)? ¿Creo en la declaración de Cristo que se encuentra en Juan 5:24? ¿Juan 3:16 es cierto respecto a mí? ¿Alguna vez he compartido con otros que Jesucristo es mi Salvador (Romanos 10:9-10, Mateo 10:32)? ¿Puedo decir de todo corazón: “Mi esperanza se basa sólo en la en la sangre y en la justicia de Jesús? No confío en sistema alguno, sólo me apoyo en el Nombre de Cristo. En Cristo, la firme Roca estoy asentado, cualquier otro terreno es arena movediza.”

Otra pregunta que me puede ayudar es: Si yo muriese hoy y compareciese ante Dios y ÉL me preguntara: “¿Por qué debo permitirte entrar en mi cielo santo”? ¿Cuál sería mi respuesta? Si mi respuesta apunta a mí en alguna manera (mis propias credenciales, mis propias obras, mis deberes religiosos, etc.) no estoy sobre terreno sólido.
Aquí hay algunos ejemplos de personas que confían en SI MISMAS:

“Dios debe dejarme entrar al cielo, porque durante mi vida he hecho más cosas buenas que malas”.

“Dios debería permitirme entrar al cielo, porque he tratado de guardar los Diez Mandamientos”.

“Dios debería dejarme entrar al cielo, porque soy miembro de cierta iglesia” etc. Todas estas respuestas apuntan hacia MÍ, pero la salvación no es mía, la salvación es del Señor.

Hay un solo motivo por el cual puedo ir al cielo. La respuesta correcta es la siguiente: “Iré al cielo por una sola razón. Y esta única razón es Jesucristo mi Salvador. Sin SU obra en la cruz, yo nunca podría ser salvo. Si ÉL no hubiese dado SU vida por mí, jamás podría entrar al cielo. ÉL es mi única esperanza. ÉL es la única justicia que tengo y ÉL es toda la justicia que necesito. Gracias Señor por salvarme.” Nótese que con esta respuesta nos desentendemos de nosotros mismos y señalamos claramente hacia el Salvador y solo hacia ÉL.


* * * * * *


Al reflexionar sobre tu relación con el Dios viviente, considera lo siguiente:

La Pérdida Mayor

Una vez un joven pastor visitó a una señora cristiana de edad cuya estado de salud hacía evidente que ella abandonaría en breve este escenario terrestre. El pastor, que tenía ciertas dudas acerca de la confiabilidad de las Escrituras, le dijo, “Supongamos que después de todas sus oraciones y a pesar de toda su fe, su alma estuviera perdida. Entonces, ¿qué?” A esta observación de poco tacto, la señora anciana contestó, “Querido señor, si tal fuera el caso, la mayor pérdida sería de Dios. Yo solo puedo perder mi alma. Dios perdería Su honor. Si Dios no fuera fiel a Su Palabra, ÉL dejaría de ser Dios. El Señor Jesús prometió que “al que a Mí viene, no le echo fuera.” Mi alma descansa en Su Palabra, que nunca falla.”

E. S. English


Ella No Lo Podía Creer

Una anciana dama de Gales que estaba muriendo, fue visitada por su Pastor. El le dijo, “Hermana, ¿está usted hundiéndose?” Ella no respondió palabra, pero lo miró con incredulidad. El repitió la pregunta, “Hermana, ¿se está hundiendo?” Ella lo miró nuevamente como si no pudiera creer que él hiciera semejante pregunta. Finalmente, irguiéndose levemente en su cama, ella dijo, “Hundiendo. Hundiendo. ¿Alguna vez ha sabido de un pecador hundiéndose sobre una roca? Si yo estuviera en la arena, podría hundirme; pero, gracias a Dios, estoy sobre la Roca de los Siglos y allí no hay hundimiento.”

C. H. Spurgeon
Seguro sobre la Roca

“Un hombre prudente edificó su casa sobre la roca…y no cayó” (Mateo 7:24-25)

Hay un antiguo decir de Samuel Rutherford: “Confía en el amor y poder de Dios más de lo que confías en tus propios sentimientos y experiencias. Tu Roca es Cristo y no es la Roca la que sube y baja, sino el mar de tus sentimientos.” Si edificamos nuestra fe sobre la Palabra segura y la obra acabada de Cristo en vez de sobre nuestros inestables sentimientos, tendremos una bendita certeza y el sentido de seguridad que necesitamos. Deja que las lluvias de tristeza, las inundaciones de adversidad y los vientos de duda y dificultad vengan; ellos no podrán destruir la casa de nuestra salvación. Nuestra vida espiritual está eternamente segura, fundada sobre la Roca de las promesas de Cristo (Juan 10:28-29) y el firme fundamento de Su Palabra inmutable (Efesios 1:3-11).


“Yo creo que cientos de cristianos no tienen la seguridad de su salvación, porque no están dispuestos a tomar a Dios por Su Palabra” –D. L. Moody



La Biblia es mi “Caja Fuerte” que contiene mis documentos valiosos:

Primer Documento: Mi Gran Don (Juan 3:16)

Segundo Documento: Mi Posesión Actual (Juan 5:24)

Tercer Documento: Mi Seguro de Vida (Juan 11:25-26)

Cuarto Documento: Mi Póliza de Accidentes (Rom. 8:28)

Quinto Documento: Mi Seguro de Incendio (2 Pedro 3:10-13)

Sexto Documento: Mis Papeles de Identidad (1 Juan 3:1-2)

Riquezas de inestimable valor.

Conferencia "El Mundo Me Atrae"



Por Daniel Altare

Descargue el audio de la conferencia aquí (90 Mb, mp3).


¿Qué significa la palabra "atracción"? Atracción es una seducción casi irresistible que penetra por los sentidos e inclina la voluntad humana hacia alguna práctica, sensación, ideología, persona o cosa. Somos atraídos por nuestros sentidos, por lo que oimos, por lo que vemos, por lo que luego asimilamos y razonamos, de manera que hay muchos aspectos y formas diferentes de atracción.
¿Qué es el mundo? En el capítulo 17 del libro de San Juan, encontramos diferentes acepciones de la palabra "mundo". En un trozo de la oración al Señor dice: "Yo ruego por ellos, Padre, no ruego por el mundo; sino por los que me diste, porque Tuyos son": Todo lo mío es tuyo, y lo tuyo es mío, y he sido glorificado en ellos; ya no estoy en el mundo, mas éstos están en el mundo. Y yo voy a ti, Padre Santo... a los que me has dado, guárdalos en tu Nombre, para que sean uno así como nosotros. (...)"