"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro"
2.ª Pedro 1:19

miércoles, 9 de febrero de 2011

LAS DEMANDAS DE LA FE SIEMPRE AUMENTAN

¿Por qué la fe continúa demandando más grandes pruebas de nosotros? ¿Por qué nuestras aflicciones se vuelven más intensas, más severas, mientras más nos acercamos a Cristo? Justo cuando salimos de una prueba en la que nos hemos mantenido fieles, y nuestro corazón declara, “Señor, confiaré en ti en todas las cosas”, luego viene otra prueba, aumentada en intensidad.

Esta experiencia es común en Cristianos alrededor del mundo. Yo veo esto en mis viajes, de continente a continente, y nuestro ministerio recibe cartas regularmente de personas que testifican de un aumento en la intensidad de sus pruebas.

Un Pastor devoto me dijo recientemente,
“Yo nunca he amado a Jesús tanto como lo amo ahora. Y sin embargo yo nunca he sido probado tan severamente. Las pruebas por las que estoy atravesando me han dejado atónito, sin saber qué decir. Nunca me he sentido tan incapaz, tan falto de sabiduría. Y humanamente no veo ninguna salida a mis dificultades. Yo simplemente no sé qué decir. Me encuentro anhelando que desde el cielo venga un descanso a este conflicto.”

El hecho es que, cada santo que crece acercándose al corazón de Dios, encontrará que sus cargas y pruebas se vuelven más intensas. Yo llamo a esta experiencia Las demandas de la fe siempre aumentan. Y es un patrón que vemos en todas las Escrituras.


1. Considere el aumento en las demandas de la fe de Abraham.

Cuando primero leemos sobre Abraham, Dios le pide que tome a su familia y viaje hacia un destino no revelado. Esta tuvo que haber sido una prueba increíble para Abraham, y también para sus seres queridos. Pero por fe Abraham obedeció. Fue por fe que él vivió rodeado de personas desconocidas en tierras extrañas, y no fue dañado y fue bendecido. Y por fe Abraham fue rescatado de cada crisis, a través de sueños y visiones sobrenaturales que le dio el Señor.

En una ocasión, Dios le dijo a Abraham que mirara al cielo lleno de estrellas, diciéndole: “Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar…así será tu descendencia” (Génesis 15:5). En otras palabras: “Abraham, ésta es la cantidad de hijos, nietos y familia que tendrás. Serán tan numerosos como las estrellas.”

Qué promesa tan increíble. Esta palabra para Abraham estaba más allá de la comprensión de un ser humano. ¿Cuál fue la respuesta de Abraham a esta promesa? “Abraham creyó a Jehová” (15:6).

¿Cuál fue el resultado de esta fe de Abraham? ¿Qué significó a los ojos de Dios esta confianza profunda y perdurable? Encontramos la respuesta en un solo verso: “Abraham creyó a Jehová y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6 mis cursivas). Una y otra vez Abraham puso su fe en Dios, y fue considerado justo a los ojos del Señor.

Para cuando Abraham cumplió sus 100 años de edad, el había soportado toda una vida de pruebas increíbles de fe. A través de todas ellas, dicen las Escrituras, él confió en Dios. Y ahora Dios decía lo siguiente sobre este hombre obediente: “Pues yo sé que mandará a sus hijos, y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová haciendo justicia y juicio” (18:19).

¿Ve usted lo que Dios mismo dijo de este hombre? El declaró, “Yo confío en Abraham. El tiene una fe probada”. Esto causó que el Señor dijera, “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” (18:17). Cuando Dios dijo esto, él estaba por hacer un trabajo importante. El estaba declarando en esencia, “¿Cómo podría esconder algo tan importante de un hombre tan fiel?” Así fue que Dios compartió un secreto con Abraham del cual ningún otro ser humano tenía conocimiento: Sodoma iba a ser destruida.

En su vejez, Dios le entregó a Abraham el hijo que le había prometido. El nombre de Isaac significa “risa,” y por un tiempo, el nombre de este niño parece describir la vida de Abraham. Toda indica que Abraham disfrutó la última etapa de su vida libre de pruebas. Parecía que Dios le había dado un descanso de las pruebas. Nos formamos la idea de un hombre muy viejo, bien respetado y disfrutando un tiempo de paz en su vida.

Pero, otra vez leemos: “Aconteció después de estas cosas, que Dios probó a Abraham.” (Génesis 22:1). Después de los muchos años de luchas – todas las aflicciones, las pruebas, las demandas de fe que aumentaban – el devoto Abraham, tan amado y confiado de Dios, enfrentó la prueba más ardua de su fe.

Dios le dijo al patriarca. “Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, vete a tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto” (22:2).

Mientras leo esto, mi razonamiento humano clama: “Señor, éste hombre ya ha sido probado hasta el límite. El no tiene que probar su fe. ¡Tú ya conoces su corazón! Tú mismo declaraste que su confianza en ti ha sido probada. El está en una época maravillosa de su vida ahora. El sueño de su vida se ha hecho realidad para él, tu promesa ha sido cumplida en sus últimos años. ¿Por qué tiene él que soportar otra prueba ahora?

“Este hombre pronto estará contigo en la gloria. ¿Quién se va a beneficiar de esta prueba? ¿Quién de la generación de Abraham va a escuchar de esta prueba, ya que toma lugar en una montaña desierta? Tú sabes que Abraham va a confiar en ti. El ya te lo ha probado muchas veces. Así que, ¿de qué se trata esta prueba? ¿Es esta una reprimenda? ¿De qué tienes que corregirlo a Abraham? El es un hombre viejo. El tiene una historia de oración y de confianza en ti en todas las cosas.”

Usted conoce la historia. Dios detuvo a Abraham, y substituyó a un carnero para el sacrificio. ”Ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único hijo…por cuanto has hecho esto…de cierto te bendeciré…tu descendencia se adueñará de las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz” (Génesis 22:12, 16-18).

En efecto, Dios le dijo a Abraham: “Yo sé ahora que tú nunca me negarás algo, ni aún tu preciado hijo. Yo sé que soy todo para ti, Abraham. Y por que has probado esto, te voy a bendecir”.

Escuche usted lo que el Espíritu Santo está diciendo en este pasaje: “Otras personas tal vez nunca sabrán de tus pruebas de fe que siempre aumentan. Tal vez sufrirás solo, apartado, sin que nadie se beneficie de tu testimonio de fe y perseverancia. De hecho, tal vez serás juzgado por tu sufrimiento cuando otros piensen “¿Por qué le está pasando todo eso? No veo propósito en esto. Me pregunto en qué habrá fallado en su vida. ¿Qué pecado habrá cometido para que este sufrimiento le venga?”.

Abraham ya estaba en la gloria cuando estas promesas fueron cumplidas por el Señor. Pero su familia, la nación de Israel, y eventualmente toda la humanidad se beneficiaría de su fe probada. De igual manera, tal vez usted ya no esté allí para presenciar las bendiciones de Dios sobre sus hijos y también sobre sus hijos espirituales. Pero el Señor pone muy en claro para cada siervo que soporta con fe en él: “Esto terminará en bendición”.


2. Considere las demandas de fe que siempre aumentaban para David.


David era conocido como un hombre que confiaba plenamente en Dios. El declaró lo que era el tema de su propia vida cuando escribió. “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón. Con mi cántico lo alabaré” (Salmo 28:7).

Para David, estas no eran sólo palabras. Las Escrituras contienen eventos tras eventos en la vida de David cuando él demostró gran fe en situaciones imposibles. Por fe, David mató a un león y a un oso con sólo sus manos. Poniendo su fe en Dios, David mató a Goliat, el gigante Filisteo. Por fe, él escapó de los atentados de Saúl para matarlo. Y por fe él ganó grandes victorias sobre sus enemigos. Después, por fe y arrepentimiento David fue restaurado al trono después que su hijo Absalón trató de matarlo. Para decirlo simplemente, David vivió y respiró con fe en el Dios vivo.


A través de todas estas cosas, David dijo vanagloriándose del Señor: “¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!” (Salmo 31:19). Por eso no es de asombrarse que las Escrituras llaman a David un hombre conforme al corazón de Dios.


Pero también sabemos por las escrituras que este hombre bendecido fue gravemente tentado. David fue vencido por el adulterio. El pasó días, semanas, meses en angustia y dolor sobre otras pruebas. Hubieron momentos en la vida de David cuando él estaba tan atormentado y afligido que él pidió morir. Ciertamente, David sufrió episodios severos de depresión. El estaba tan abatido que ningún consejero podía consolarlo. El menciona que se durmió llorando muchas noches, debido a la soledad intensa, y a su espíritu abatido.


Pero a través de esos años de pruebas y aflicciones intensificadas, David nunca perdió fe. Muy pocas personas en las Escrituras fueron puestas a prueba como David lo fue. Y él salió de todas las pruebas con una fe en aumento.

Hemos visto cuántas pruebas y tribulaciones soportaron Abraham y David, cada uno de ellos siendo un gran hombre de fe.


Mi pregunta es esta:

¿Existe algún punto en nuestro caminar con Dios cuando llegamos a ser tan dignos de confianza, por haber sido fieles a través de años de pruebas, que podemos anticipar tener un descanso de las luchas espirituales? ¿Habrá alguna vez una vacación de los problemas, un tiempo cuando podamos relajarnos libres de las pruebas? ¿Después de una vida de encarar las demandas de la fe, nos hacemos merecedores de una “salida con permiso” de la batalla? ¿Es posible no tener nada más que probar, alcanzar un punto en la fe donde la prueba ya no es necesaria?

La respuesta de acuerdo a las Escrituras es, no. De hecho, lo opuesto es cierto: Las pruebas de las personas fieles aumentan y se vuelven más severas y problemáticas. La Biblia confirma esto una y otra vez, desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo.


Una vez más, miro el ejemplo de David. En 1 Crónicas 21, encontramos a David ya un santo de edad avanzada. Las Escrituras nos dicen que en este punto de su vida él es completamente amado por Dios, admirado por los ángeles, un hombre probado con gran fe. Mientras yo considero este cuadro, mi razonamiento humano dice:

“Oh Señor, David ya ha estado suficientemente en los fuegos de aflicciones. Una y otra vez él luchó hasta caer cansado. Su vida es un testimonio establecido de tu fidelidad. Por favor Señor, dale a este hombre una salida con permiso. Deja que él disfrute este tiempo con sus nietos. Tú ya conoces su corazón. ¿Por qué no lo dejas que se jubile en paz? Que ya no pase por conflictos este hombre fiel”.



¿Era ese el plan de Dios para su amado siervo? De ninguna manera. En lugar de eso, leemos, “Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel” (1 Crónicas 21:1).

David, en un acto de orgullo condujo un censo, para saber cuán poblada se había vuelto Israel. Para un hombre que había vivido su vida entera por fe en el Señor, esto era puramente un acto de la carne. Y Dios se disgustó sobre esto. David entonces encaró una prueba terrible, tal vez la peor aflicción de su vida.



Una peste azotó a Israel, causando la muerte de 70,000 hombres. Cuando David se dio cuenta que esto estaba sucediendo debido a su pecado, él se cubrió de cilicio y se postró en un arrepentimiento angustiado. El oró sin cesar, entregándose completamente a la misericordia de Dios, y el Señor detuvo la peste.

Una vez más, yo me pregunto: ¿Por qué Dios le permitió a Satanás que tenga tal acceso a un hombre que había sido probado y oraba? ¿Por qué probar la fe de un santo envejecido que está cerca de morir? Me imagino que David ya avanzado en años tuvo mucha dificultad para arrodillarse en arrepentimiento. ¿Por qué fue puesta esta increíble demanda sobre su fe? ¿Qué era lo que Dios quería lograr con David?

Yo estoy convencido que esta misma pregunta viene a las mentes de muchos santos devotos y fieles sobre sus propias vidas: “Señor, tú conoces mi corazón. He confiado en ti a través de años de pruebas y conflictos atroces. Tú y yo sabemos que confiaré en ti sin importar lo que tenga que enfrentar en mi vida. Entonces, ¿qué estás tratando de lograr? ¿De qué se trata esta prueba tan terrible?”



Tengo dos respuestas a esta pregunta, y las he sacado de lo que veo en las Escrituras.

1. La primera razón por estas continuas pruebas es bien conocida por todos los Cristianos. Para decirlo de una manera simple, nosotros nunca alcanzamos un punto donde no necesitamos más a Dios. La idea de una “licencia de nuestras pruebas” presume una “licencia de no tener necesidades”. Y nunca llegará el día en que nuestras necesidades son suplidas por nuestras circunstancias. El Señor es nuestra fuente, nuestro todo en todo.



La Biblia nos muestra en instancia tras instancia, que cuando las necesidades de Israel fueron suplidas, las personas dejaron de depender de Dios. Ellos se preocuparon de que sus necesidades fuesen provistas, cuando Dios ya había prometido que supliría todas sus necesidades. Como Jesús nos dice, nuestro propósito no es buscar que nuestras necesidades sean suplidas, sino ser alimentados de toda palabra que sale de la boca de Dios (ver Mateo 4:4).


2. Estoy convencido que una razón adicional detrás de nuestras aflicciones que siempre aumentan – nuestras pruebas que demandan cada vez más fe – va mucho más allá de cualquier cosa que tenga que ver con este mundo. Por lo que leo en las escrituras, los elegidos de Dios están siendo preparados para ministerios en la gloria. Y nuestras pruebas hoy día son para traer victoria a los propósitos del Señor en la eternidad.

Esto está más claramente demostrado en la vida de del apóstol Pablo. En él encontramos nuestro ejemplo del Nuevo Testamento de que las demandas de la fe van en aumento.


3. Considere cómo aumentaban las demandas a la fe de Pablo.

Todos hemos leído sobre los peligros que Pablo enfrentó. En 2 de Corintios 11:24-28 él enumera todas las aflicciones que soportó, de los de “afuera” y de los de “adentro”:

“De los Judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he sido náufrago en alta mar; en caminos, muchas veces.

“En peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez.

“Y además de otras cosas, yo enfrento cada día la preocupación por todas las iglesias” (mi parafrase).

Pablo indicó que ninguna de sus aflicciones lo desvió, y su vida prueba esto.

Verdaderamente, cada vez que él iba a entrar a una ciudad, el Espíritu Santo le recordaba sobre las cadenas y aflicciones que le esperaban. Pablo dice en corto, “Mi sola presencia alborota las cosas en cualquier lugar donde voy. Yo enfrento sufrimiento físico intenso en cada ciudad. Un mensajero de Satanás ha sido delegado para molestarme.” Pero él podía soportarlo todo, dice él, por que “ni estimo preciosa mi vida para mí mismo” (Hechos 20:24).

Los problemas más intensos y profundos de Pablo, tenían que ver con las cargas de otros. El lloraba por aquellos en la iglesia que pasaban grandes aflicciones. El decía en otras palabras “Los azotes y los naufragios no me pueden afectar, por que yo no valoro mi propia vida. Pero, son las cosas de adentro – las batallas mentales, el dolor emocional, sobre mis amados – las que me causan tanto dolor.”

Yo me identifico con Pablo en Hechos 20. Aquí encontramos al apóstol en Éfeso, despidiéndose de de los santos de aquella ciudad. En aquél punto, Pablo estaba en los últimos tramos de su carrera. El había peleado la buena batalla, y había mantenido la fe, y ahora estaba de ida a Jerusalén. Así que se despidió de los creyentes de Éfeso, diciéndoles: “no verán más mi rostro”.



Pablo entonces profetizó sobre estos creyentes un mensaje profundamente doloroso, con llanto y angustia: “Por que yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras de sí discípulos” (Hechos 20:29-30).

Qué verdad tan atroz que Pablo tenía que enfrentar al final de sus días. Cuán destrozado debió de haber estado el corazón de este hombre de Dios. No me puedo imaginar cuán difícil esa reunión fue para este amoroso pastor que había dado todo por aquellos creyentes.

Mientras podemos mirar a Pablo que se aleja en la embarcación, mi carne quiere decir, “Señor, ¡él ya ha peleado suficiente batallas! Deja que él vaya a Jerusalén y que tenga un tiempo de descanso sin problemas. Deja que disfrute del amor y comunión de los santos allí. Deja que sus días finales sean llenos de paz y tranquilidad, libres de dolor y aflicción.”

Pero, ni una semana pasó desde la llegada de Pablo a Jerusalén, cuando fue sacado a rastras del templo, causando un gran alboroto en toda la ciudad. Una vez más, el apóstol fue encadenado. Después de haber soportado tantas dificultades y sufrimientos, aquí vinieron más demandas en aumento a la fe de Pablo. Esto significó otro encarcelamiento, otra vez estar ante la corte, otro juicio.



Debido a que Pablo apeló al Emperador, ahora él esta siendo llevado a Roma. Pero antes de que esto sucediera, Pablo enfrentó más sufrimiento. El barco en el que navegaban fue destrozado por una gran tormenta, y todos tuvieron que nadar hasta la costa. Ya en la orilla, Pablo fue mordido por una serpiente venenosa, causando que las personas pensaran que él estaba maldito. Fue como si Satanás estuviera diciendo, “Ahora morirás, apóstol”. Pero Pablo sacudiendo a la víbora en el fuego, no tuvo ningún efecto del veneno mortal.

El grupo se embarcó nuevamente y Pablo eventualmente llegó a Roma. Finalmente, pensamos, “Aquí hay un descanso, una licencia con permiso para Pablo”. En lugar de eso, él pasó dos años bajo arresto domiciliario, encadenado a un soldado Romano en una casa pequeña alquilada y de pésimas condiciones. Fue en estas circunstancias que Pablo murió como mártir.

Las aflicciones que van en aumento, demandan cada vez más de una fe inamovible, y llegan a ser un tropiezo para muchos creyentes.

Pablo fue acusado por muchos Cristianos de ser castigado por Dios. Dijeron que sus sufrimientos fueron un resultado de su falta de fe, o por algún pecado secreto que estaba escondiendo. Aún más, el mensajero que Satanás dispuso para molestar a Pablo, nunca dejó de hacerlo, abofeteando al apóstol hasta la hora de su muerte.

Cuando vemos a Pablo pasar sus últimos días en aquella pequeña casa donde estaba preso – alcanzando a los judíos que lo visitaban, uno por uno, con las buenas nuevas de Jesús – encontramos difícil de explicar el por qué este amado siervo tuvo que soportar tales pruebas extremas después de tantos años de sufrimiento. Humanamente, no podemos comprenderlo.



Personalmente, yo pienso que simplemente no podemos explicar por qué muchas personas justas enfrentan sufrimientos insoportables. Nunca podremos definir las razones por las cuales las dificultades aumentan para aquellos que aman profundamente a Dios. Podemos pensar, “Es para enseñarnos paciencia.” O, “Le enseña al pueblo de Dios a confiar más en él.” Pero muy a menudo cuando decimos estas cosas, no son más que un cliché. Ciertamente, están carentes de sentido para aquellos que están soportando crisis muy difíciles.

Yo quiero ofrecerles una palabra especial a todos aquellos que han pasado por los ríos caudalosos y por los hornos de fuego de las aflicciones, y que están enfrentando pruebas que siempre van en aumento. Yo creo que es posible que su tiempo de prueba no tenga nada que ver con el castigo. En lugar de eso, yo creo que es lo siguiente:

Algo eterno –algo que tiene que ver con su vida en el nuevo mundo que viene – está en el centro de su prueba. La batalla que usted está soportando ahora, no tiene que ver con este mundo, ni con la carne, ni con el diablo. En lugar de eso, la lucha que está enfrentando es una preparación para su servicio eterno en la gloria. Usted está siendo preparado para servir en el la eternidad.


Piense en ello: El mismo día que usted comprometió su vida a confiar en Dios, sin importar el costo, él sabía que vendría una prueba para usted. El sabía desde ese día – y usted lo sabe ahora – que usted lo amaría a través de todo lo que venga. Por gracia, usted está determinado a ser un vencedor.


Yo estoy convencido que lo que usted está enfrentando ahora mismo, apunta a la Nueva Jerusalén. El apóstol Juan escribe sobre ese tiempo que viene: “Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán” (Apocalipsis 22:3). “Allí no habrá más noche…y reinarán por los siglos de los siglos” (22:5). “(El) nos ha hecho para nuestro Dios un reino y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (5:10).

Todo esto habla de actividades. Sugiere que Dios está preparándonos para lo que él quiere encomendarnos en el nuevo mundo. Dicho de una manera simple, él tiene planes para nosotros que van más allá de nuestro entendimiento. Pablo habla de esto cuando dice que serviremos a Dios continuamente, con toda alegría: “Juntamente con él nos resucitó y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Efesios 2:6-7 mis cursivas).


Piense en eso: oiremos testimonios de las bondades misericordiosas del Señor por toda la eternidad. Y habrá un gran y poderoso cantar. Imagínese la reunión de alabanza que tendrá lugar cuando todos los ángeles canten de los pecadores que ahora son salvos. Si esos seres celestiales se regocijan por un pecador salvo, según nos dice Jesús, ¿cómo será el sonido cuando millones de los redimidos de todos los siglos entren marchando?En un periodo reciente de gran prueba yo le pregunté al Señor: “Si hay lecciones que debo de aprender debido a esta prueba, por favor enséñame”.

El Espíritu habló claramente a mi corazón: Tu aflicción presente no tiene nada que ver con castigo. No tiene nada que ver con este mundo. Tu larga e intensa prueba tiene que ver con la eternidad. Te estoy preparando para servicio y para ministerio en mi reino.”


Amado santo. Yo creo que estamos siendo apartados de todo lo que es de este mundo. El dolor que estamos experimentando ahora, son contracciones terribles de parto. Dios nos ha permitido ser debilitados en nuestras fuerzas humanas para que dejemos nuestros esfuerzos y le permitamos que él nos lleve el resto del camino.

Hay una antigua canción cristiana que dice:

“En la eternidad
Cuando llegue la mañana
cuando todos los santos de Dios se reúnan en casa
Contaremos la historia de cómo vencimos
Y lo entenderemos mejor
En la eternidad.”

Yo he testificado sobre la bondad de Dios toda mi vida. Y en el nuevo mundo que viene, yo también seguiré contando mi historia por todo el cielo, de cuán real, cerca de mí y misericordioso Jesús ha sido en mis peores momentos. ¡Gloria a Dios!


David Wilkerson

miércoles, 2 de febrero de 2011

Un esclavo de Jesús

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí...", (Gálatas 2:20)



Estas palabras significan que mis propias manos rompen y derriban voluntariamente mi dependencia. También implican la entrega absoluta de mi vida a la supremacía del Señor Jesús, lo cual nadie puede hacer por mí. Yo mismo debo hacerlo. Dios puede dirigirme hasta ese punto 365 veces al año, pero no me obligará a hacerlo. Gálatas 2:20 significa romper la cáscara de mi independencia de Dios como individuo, la emancipación de mi mismo y mi naturaleza para unirme con Él, no siguiendo mis propias ideas, sino escogiendo la absoluta voluntad a Jesús. Una vez que estoy allí no hay posibilidad de equivocación. Muy pocos sabemos algo acerca de la lealtad a Cristo o entendemos el significado de las palabras: "Por mi causa", (ver Mateo 5:11). Eso es lo que hace fuerte a un creyente.

¿He sufrido ese quebrantamiento de mi independencia? Todo lo demás es un fraude religioso. El único asunto que debes decidir es: ¿me rendiré? ¿Me someteré a Jesucristo, sin poner ninguna clase de condiciones, venga como venga ese quebrantamiento? Mi comprensión personal sobre mí mismo debe ser quebrantada. Cuando alcanzo este punto, la realidad de la identificación sobrenatural con Jesucristo ocurre de inmediato y el testimonio del Espíritu de Dios es inequívoco: con Cristo estoy juntamente crucificado.

La pasión del cristianismo surge porque deliberadamente renuncio a mis propios derechos y me vuelvo un esclavo de Jesucristo. Solo cuando lo hago, empiezo a ser un santo.

Un estudiante al año que escuche el llamado de Dios es una razón suficiente para que Dios haya permitido la existencia de este seminario de entrenamiento bíblico, el cual no tiene ningún valor como organización ni es de tipo académico. La única razón para que exista es que Dios pueda utilizar nuestras vidas. ¿Podrá Él usarnos o estamos mas interesados en nuestras ideas de lo que seremos en el futuro?

lunes, 31 de enero de 2011

Lo siguiente es un extracto del libro “Efectos Psicológicos y
Espirituales de la Música” Por: Lic. Édgar Amílcar Madrid Morales, M.M.D.T.
Obtiene el escrito completo desde aquí: Efectos_Psicológicos_y_Espirituales_de_la_Musica.pdf

EFECTOS ESPIRITUALES
De la misma manera como hay efectos psicológicos en la música,
también los hay espirituales, y éstos son más impor-tantes, en lo que a la
Iglesia se refiere, porque pueden efec-tuar cambios en los sentimientos y
prácticas de los feligreses.
Por medio de la música, se puede ayudar a alcanzar, o a estorbar el
alcance, de los objetivos que se persiguen en la Iglesia. De modo que, es
de suma importancia conocer tales efectos, para no estar perjudicando
aquel crecimiento espiritual que se desea, ni estorbando una experiencia espiritual genuina.

Tanto el que dirige una actividad y selecciona los himnos a cantar,
como el compositor cristiano, necesitan estar compenetrados de estos
efectos. De esta manera, la música coadyuvará al alcance de los objetivos
espirituales propuestos.
Puede, como ejemplo, verse el caso de una campaña en la cual se ha
predicado un mensaje evangelístico e, inme-diatamente después, quien
dirige, hace que pase a cantar un trío, o cuarteto, que canta "Ven a Él, Ven a Él", pero lo hace con horribles disonancias. El efecto, tanto psicológico como espiritual, es un fuerte deseo de salir huyendo, debido a las disonancias. Lo mismo es cuando el incrédulo está arrepen-tido, deseando buscar a Dios, y le cantan una canción de la nueva ola. En contraste con su deseo de arrepentimiento, al oír esa música, por el efecto psicológico y psicosomático de esa música barata, él siente que su cuerpo le empuja, más bien, a bailar, o a enrolarse más en el pecado carnal. Eso va en contra de los objetivos espirituales de la Iglesia verda-dera.
De ahí, la suma importancia de no mezclar lo espiritual con la música
mundana, que está contaminada con el pecado. Es un hecho que Dios no
acepta que se use lo inmundo, para ejecutar lo sagrado.
Acordes
Se le llama acorde, al conjunto de tres, o más notas, escritas, o
ejecutadas al mismo tiempo, y que suenan en forma agradable al oído, o
sea, que concuerdan entre sí. De igual manera como en los efectos
psicológicos, el tipo de acorde que se utiliza para un himno, tiene mucho
qué ver con el efecto espiritual que provoca.

Mayores Lentos y Suaves:
Si los acordes mayores, en forma suave, se utilizan ade-cuadamente en
un himno verdadero, o llamado tradicional, su efecto espiritual es:
Deseos de adoración a Dios y arre-pentimiento.
Éstos son los mejores acordes para himnos de los cultos devocionales,
de consagración, de santidad u oración. Su efecto es muy profundo, y
toca el alma. Como ejemplo de estos himnos, se pueden mencionar:
"Santo, santo, santo", "La Visión de la Cruz", "Dulce Oración", "Entera
Consagra-ción" y muchos más.

Menores Lentos y Suaves:
En el caso de los himnos con acordes menores, y lentos, su efecto
espiritual es: Tristeza por haber pecado y fuerte deseo de
arrepentimiento. Éstos son excelentes para himnos que se cantan previo a un mensaje evangelístico, o de consa-gración, así como para cantarse
después del mismo. Este tipo de himnos, puede hacer aumentar el fruto de un mensaje. Como ejemplos, se pueden mencionar: "Oh Señor, Pro-curo en Vano", "El que Habita al Abrigo de Dios", y otros.
Mayores Rápidos:
Mientras los himnos con acordes mayores, a velocidad rápida, no se
ejecuten con ritmos modernos y pesados, se puede mantener su
espiritualidad. Un himno mayor rápido, mantiene el gozo, sin que éste se
vuelva de carácter sensual o carnal, como en los ritmos modernos. Su
efecto espiritual es: Ánimo y servicio.
Éstos son los más adecuados para levantar el ánimo de una
congregación hacia la lucha contra el mal. Se pueden emplear al principio
de los cultos evangelísticos, y producen fuerte deseo de servir a Dios, y
dan la energía necesaria para hacerlo. Como ejemplos se pueden
mencionar: "Firmes y adelante", "La lucha sigue", "Adelante, Cristianos"
y otros. Debe advertirse que, la lucha cristiana no es de carácter bélico,
puesto que “las armas de nuestra milicia no son carnales”, 2 Corintios
10:4, “porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra
potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas,
contra malicias espirituales en los aires”, Efesios 6:12. Sin embargo, Dios
ha dejado la figura del soldado, para representar la armadura cristiana.
Efesios 6:11-17. Los himnos con tiempo de marcha están basados en la
Biblia.
Menores Rápidos:
Los cantos en tonalidades menores, con ejecución rápida, no son
adecuados para usarse en la Iglesia, debido al sentimiento mundano que
producen. Su efecto espiritual es: Mundanalidad. Los cantos
carismáticos, o neopentecostalistas, se caracterizan por explotar este
sentimiento mundano, para atraer a la juventud que quiere ser religiosa,
pero no desea dejar sus costumbres mundanas.
Himnos Especiales
Los himnos especiales pueden agregar interés a los feligreses, pero
debe cuidarse que en verdad sean espe-ciales. Para que un himno sea
especial, debe ser bien prepa-rado, y ejecutado por personas espirituales
que saben hacerlo bien.
Solos:
Dependiendo de la calidad y espiritualidad del himno y el cantante, un
solo puede producir deseos de arrepenti-miento, gozo, servicio, u otras
reacciones.
Un solista cristiano no debe hacer accionados, danzas, gestos, ni
movimientos fingidos, cuando canta, tal como lo hacen los mundanos, en
el teatro o televisión, ya que esto distorsiona y hace perder la
espiritualidad del himno. Tam-bién, puede engañar a los oyentes,
dándoles una impresión ficticia, y puede aun dudarse de la sinceridad del
cantante, si éste hace teatro, en vez de adorar a Dios con sencillez y
sinceridad.
Dúos:
Especialmente, si un himno está escrito con partitura especial para
dúo, su efecto es dulzura y abnegación. Difícilmente se encuentren
himnos más dulces, que los cantados por un buen dúo, de características
llamadas tradicionales, cantando con una secuencia de sextas. Una
excelente combinación, es cuando canta un hombre la melodía, y una
mujer la segunda voz. Son muy adecuados para himnos especiales.
Tríos:
El efecto que produce un trío bien acoplado, es también de dulzura,
pero no tan exquisita como la de un buen dúo. Si el trío está compuesto
por dos mujeres y un hombre, será mayor su dulzura. Son muy adecuados para himnos especia-les.
Cuartetos:
Los cuartetos bien cantados y bien acoplados producen mucho ánimo,
gozo y deseos de escuchar.
Coros:
Un grupo coral, cantando todas las voces correspon-dientes, produce
mucha solemnidad, si están bien armo-nizados y acoplados. Son muy
propios para cultos devo-cionales, pero debe asegurarse que todos los
miembros del coro tengan un buen testimonio de conducta cristiana.

Himnos Congregacionales
Los himnos congregacionales, pueden considerarse como lo normal
del canto de una iglesia. Toda iglesia debe tenerlos. Su efecto
psicológico depende del tipo de himno que se cante, y la forma como se
haga. Si se canta en forma muy lenta, sin ser de carácter devocional o
inspiracional, puede producir hasta aburrimiento, pereza y sueño. Si el
himno es devocional o inspiracional, produce comunión con Dios, y
acercamiento a Él. Pero, si el himno es fogoso, animado y en una
tonalidad mayor, produce gran ánimo en la lucha y trabajo cristiano.
Asociaciones Mentales
Uno de los problemas principales, en relación con los efectos
psicológicos y espirituales de la música, es la asociación mental que ésta
produce.
Por asociación mental, se entiende a qué se inclina, o se fuerza a
pensar, a la mente, cuando escucha determinada música. En otras
palabras, los distintos tipos de música, ejercen una fuerte influencia sobre el individuo, hacia pensar o hacer algo, bueno o malo, derivado del uso que, con anterioridad, se le ha dado a tal tipo de música. En consecuencia, si la música produce asociación mental, y la asociación mental ejerce una determinada influencia sobre la persona, entonces, es de vital importancia ejercer un control sobre el tipo de música que se escucha, o se hace escuchar, para evitar recibir influencias psicológicas no deseables.
A continuación, se dan algunas de las asociaciones mentales más
comunes:
Ranchera:
La canción ranchera, es propia de la gente mundana de México. Su
asociación mental es: Vicio, especialmente de licor, pistolas, mujeres,
etc. Y, por supuesto, no hay un verdadero himno ranchera, o
arrancherado, como le llaman algunos. Si es arrancherado, ha perdido su calidad de himno, y no lo es.
Cuando se canta un, falsamente llamado "himno", con características
de canción ranchera, es común que, al pasar cerca un extraño, éste dé un
grito propio de los borrachos; y, a veces, lo hacen aun algunos cristianos
de la iglesia que las canta, con la diferencia de que ellos gritan “Aleluya”,
profanando esa palabra santa. Cualquier cristiano, que vivió en la vida
mundana del vicio, puede sentir una fuerte tentación de volver al mundo
del licor, cuando escucha ese tipo de música contaminada del pecado
mundano. Por supuesto, un exvicioso, profundamente convertido a Cristo,
siente gran repudio por ese tipo de música, que él antes amó, cuando no
conocía a Cristo.
Algunos alegan que la ranchera es parte de la cultura de la gente del
campo, pero eso no es verdad. La gente campesina, sólo es víctima de lo
que le enseñan las estaciones de radio mundanas, y programas radiales
cristia-nos contaminados. Pero, es claro, que la ranchera ejerce una fuerte presión emocional, hacia el mal y corrupción moral y, por supuesto, no le agrada a Dios, por su contaminación pecaminosa. Por esas razones, debe evitarse.
Corrido:
El corrido, es una forma más rápida, o a doble paso, de las canciones
rancheras, y ejerce fuerte presión, tanto hacia el vicio y la violencia, como
hacia movimientos corporales sensuales pecaminosos. Además, incita a
dar gritos descon-trolados, tales como los que dan los borrachos. Por
supuesto, no es apto para un himno, el cual debe ser solem-ne, e incitar
hacia una vida pura, alejada del mal.
Vals:
El vals, es una canción mundana con compás de tres tiempos, y con
sus bajos sobresaltados. La asociación mental del vals es la danza, y el
baile romántico. Por supuesto, ambos, la danza y el baile, están
condenados por la Palabra de Dios. Gálatas 5:16-17 dice: "Andad en el
Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne. Porque la carne
codicia contra el Espíritu... y estas cosas se oponen la una a la otra". En
Isaías 3:16, también se reprocha a las hijas de Sión, porque “cuando
andan van danzando, y haciendo son con los pies”.
Lo que caracteriza al vals, entre los compases triples, es el sobreénfasis
que lleva en los bajos. Es por esa razón que, cuando un himno usa triples, no conviene enfatizar los bajos, para que no se asocie con el vals, o con
danza alguna, por ser pecaminosa. Cuando un himno tiene compás de tres tiempos, los bajos no deben enfatizarse, sino llevar poco volumen.
Bolero:
Bolero, es aquel ritmo de doble tiempo, cuyos bajos van más o menos
así: "Doooo, mi, sol, doooo, mi, sol, doooo, mi, sol, doooo". Es el ritmo
más empleado por algunos creyen-tes modernos, al componer, o ejecutar,
sus pretendidos himnos. El falsamente llamado himno, con ritmo de
bolero, se acostumbra cantar en tríos, con guitarras que imitan todas las
pasadas y adornos de las canciones mundanas de Sudamérica. También,
está casi incorporado en la música de los conjuntos electrónicos. Por lo
menos, su batería utiliza, casi siempre, ese ritmo, y se lo agrega a casi
todo tipo de música que ejecuten.
La asociación mental del bolero es: Romanticismo, o sea, los amores
ilícitos y pecaminosos. Claramente, no es propio para usarse en himnos
evangélicos, aunque se haya generalizado tanto. Su asociación mental
persiste. Muchos de los pretendidos "himnos", utilizan una combinación
de bolero y ranchera, o bolero y rock-and-roll, pero eso resulta
pecaminoso, por su contaminación con el pecado.
Rock:
Su nombre completo es "rock-and-roll", que significa: "Mécete y
enróllate” [gira, o rueda]. En su mismo significado, se ve que es sensual y pecaminoso, porque estimula las pasiones de la carne, que Dios condena.
La Biblia dice en Gálatas 5:16-17: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis
la concupiscencia de la carne. Porque la carne codicia contra el Espíritu”.
Las palabras del rock son, normalmente, blasfemas, y su asociación
mental es: Desorden, falta de control, alta sensualidad.
Muchos cristianos rechazan la palabra "rock", pero no se dan cuenta de
que, la música de conjuntos electrónicos y guitarras eléctricas, es
precisamente música de rock, aun-que tenga algunas palabras cristianas, o con apariencia de cristianas. La asociación mental, y efectos
psicológicos, del falsamente llamado “rock cristiano”, son los mismos del
mundano y , puede ser blasfemo, llamarle “cristiano” al rock.
Algunos cristianos novatos, cuando sienten la sensualidad que produce
la música de conjuntos electrónicos, se engañan, y piensan que es "la
presencia de Dios", cosa que es sumamente falsa. Otros, engañosamente, utilizan ese tipo de música para influir a las personas, y les dicen que la
sensualidad que sienten, al oírla, es el Espíritu de Dios. En esto, sí
blasfeman contra el Espíritu de Dios, porque le tratan de manchar con
la sensualidad carnal y pecaminosa.
La música de conjuntos electrónicos de tipo rock, no sólo ejerce una
asociación mental pecaminosa, sino que también tiene efectos
psicológicos muy perjudiciales a la salud mental y espiritual del cristiano, tal como se demostró anteriormente.
Son:
El son, es música propia de los nativos guatemaltecos, y su asociación
mental es: Baile nativo, o folklórico. Debe recordarse que todo baile, o
danza, es pecaminoso, porque estimula la carne, en oposición al Espíritu
de Dios, como ya se demostró en Gálatas 5:16-17. De tal manera que,
tampoco el son es apto para usarse como himno.
Himno:
Primero, hay que comprender lo que se entiende por himno. Himno, es
un canto de tipo suave y emotivo, que conlleva una buena armonía
musical, secuencia y tiempo apropiado para el ejercicio de una devoción.
Un himno puede ser religioso, o cívico. Puede observarse que los himnos
nacionales, o aquellos dedicados a la madre, el árbol u otro, también
tienen las características esenciales de un himno, aunque no sean
evangélicos.
La asociación mental de un himno, dependiendo de su tipo, puede
ser: Devoción, adoración, arrepentimiento, gozo, lucha, etc. Para una
mejor comprensión, se clasifican a conti-nuación:
Lento y Suave:
Cuando un himno es lento y suave, su asociación mental es la
adoración. Son muy adecuados para los cultos de adoración,
devocionales y de santidad. A menudo son muy solemnes.
Rápido:
Cuando el himno es rápido, su asociación mental es el ánimo y
gozo. Son muy adecuados para cultos de aviva-miento, campañas y
cultos evangelísticos, especial-mente si se cantan al principio del
servicio.
Marcial:
Los himnos marciales, tienen origen cristiano, de las épocas
cuando éstos practicaban la guerra y pensaban que era mandada por
Dios. Son muy aplicables a la lucha espiritual, cosa que la Biblia
enfatiza a menudo. En Efesios 6:11-17, se utiliza la figura del
soldado cristiano, a pesar de que no se pelea con nadie, sino contra
las huestes satánicas. Por eso, no debe interpretárseles como de
carácter bélico. Su asociación mental es: Lucha en la batalla
cristiana y triunfo.
Grandioso:
Los himnos grandiosos, son himnos magnificentísi-mos, con una
composición musical de muy alta calidad e impresivos. Como
ejemplo, se pueden mencionar: "El Rey Ya Viene", "La Ciudad
Santa", "Cuán Grande es Él", y otros semejantes. Su asociación
mental, especialmente si lo ejecuta un buen cantante y espiritual,
es: Un traslado a los lugares celestiales.
Debe tenerse cuidado de no ejecutar los himnos grandiosos
con baterías, o conjuntos modernos, para no restarles su
espiritualidad y magnificencia. Las baterías, u otros instrumentos de
percusión moderna, tienen un efecto mundano y carnal. No se
recomienda su uso, entre los cristianos que desean una vida
espiritual profunda y verdadera.
Mundanalización de la Música Cristiana

El fenómeno moderno, que más ha obstruido la espiritualidad de la
Iglesia Cristiana, es la mundanalización de la música religiosa.
Por mundanalización, se entiende la adaptación de música mundana, o
de tales características, a palabras cristianas, o con apariencia cristiana.
También, se refiere al hecho de adaptar los himnos espirituales, llamados
tradicionales, a ritmos mundanos modernos. Algunos, más atrevidos, aun han compuesto sus "falsos himnos", no sólo con música mundana, sino también con las mismas palabras de las canciones mundanas, con ligeros cambios, o con palabras que sugieren malicia, a veces solapada.
Lamentablemente, se trata de una trampa muy astuta del enemigo, el
diablo, para rebajar, o perder, la espiritualidad de los cristianos.
La primera vez que se oyó en América Latina un "falso himno", con
música de bolero, fue compuesto por alguien que había sido miembro del "Trío de la Policía Nacional", y acababa de aceptar a Cristo. Éste, adaptó
una de las músicas que él acostumbraba cantar en el trío mundano, y le
colocó su testimonio. Algún tiempo después, cuando se oyó cantar ese
“falso himno”, tan sólo principió aquel sonido de bolero, y exclamó
emocionada la hija de un pastor: "!Ay, tan lindo... si puros los Panchos".
Como puede verse, su asociación mental no se fue al testimonio de aquel
hermano que lo compuso, sino a los conocidos cantantes mundanos
románticos pecaminosos. Ya había entrado el pecado en su corazón, por
la insinuación de aquella canción, disfrazada de himno.
Todo esto sucedió, por la falta de orientación espiritual de los pastores
que condujeron a aquel hermano a Cristo. De modo que, hace falta
orientar a los nuevos creyentes, que son músicos, hacia la verdadera
música evangélica espiri-tual. Ellos simplemente hacen lo que ven a otros hacer, y no tienen aún la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo.
Pero, cada día, se proliferan más los compositores de bole-ros, tangos,
guapangos, rock, rancheras y otros, sin percatarse del enorme daño
espiritual que se le hace a la Santa Iglesia de Cristo.

Romanticismo Religioso
En medio de toda la corriente mundanalizante, dentro de las iglesias,
puede decirse que se ha llegado a una etapa de "romanticismo religioso".
El romanticismo, consiste en el énfasis que se exalta del amor mundano,
o erótico. Tal énfasis se hace en forma disfrazada, porque se menciona el
nombre de Cristo pero, se le hace parecer como un romántico, con amores de este siglo.
Sólo obsérvense los títulos de estos “falsos himnos”: "Estoy
Enamorado de un Hombre", "Yo Quiero Amarte", "Me Enamoré de
Cristo", "Tomado de la Mano", "Nadie me Quiso Amar", "Quiero Cantar
una Linda Canción [no himno] de un Hombre [no Dios] que me
transformó: Es mi Amigo [no mi Señor y Dios] Jesús", "Te Vengo a
Decir Que Yo te Amo a Ti". Referente a este último canto, hubo una vez,
cuando una señorita pidió que se le dedicara a su novio el himno "Te
Vengo a Decir Que Yo te Amo a Ti". Era su declaratoria de "amor". Por
otro lado, muchos de los cantantes, cuando cantan la palabra "amor" en
los himnos, les agregan una expresión tonal de mucha malicia. Ante todo
esto, debe recordarse la santidad de Dios, quien es Santo, Santo, Santo.
Todo se puede expresar pero, ser con pureza. Un cristiano verdadero,
jamás se enamora de Cristo, porque el enamoramiento es mundano y
erótico, sino que lo ama, con amor puro y verdadero. Se ve claramente,
que en tales “falsos himnos románticos”, cuando dicen “amor”, se
refieren al amor del tipo erwV (érös), que significa amor sexual o carnal.
Pero, al Señor Jesús, lo amamos con amor del tipo agaph (agápë), que es
el amor sublime con el cual Dios nos ha amado, y manda que nos
amemos unos a otros. En el amor de Dios no hay malicia, sino sólo
pureza.
Música en la Oración
Cuando se ora, algunos tratan de estimular ese tiempo espiritual,
haciendo sonar algún tipo de música y, por supuesto, esto debe hacerse
con mucho cuidado. Si la música que se pone es de tipo moderno, de
conjuntos electrónicos, u otros ruidos, por su sensualidad, perjudica a la
oración, porque la distrae de lo espiritual. También la música suave puede distraer la mente, y hacerla perder la comunión con Dios. Si alguno insiste en usar música para la oración, deben ser himnos verdaderos, o llamados tradicionales, lentos, suaves y con muy poco volumen. Sin embargo, para que la oración mantenga su concentración espiritual con Dios, es mejor que no se use ningún tipo de música, cuando se ora. La oración debe ser espiritual, y sin ningún distractor.

Efectos de Sonido
En los últimos años, especialmente entre los grupos de tendencia
carismática protestante, o neopentecostalistas, han comenzado a utilizar
efectos de sonido para influir en la oración, incluso con algún tipo de
visualización imaginaria, o física. En el momento cuando el grupo
comienza a orar, empiezan a poner sonidos suaves; luego, en forma
repentina, hacen sonar tremendos ruidos extraños, continuados por algún silbato apacible. De esta manera, hacen que los fieles sientan escalofríos y otras sensaciones en la piel. Luego, los engañan diciéndoles que es el sentir del Espíritu. Como es natural, tales ruidos impresionan y
embriagan psicológicamente. Esto significa una especie de hipnotismo
musical, después de lo cual, les ordenan hacer lo que ellos desean. En
otras palabras, los manejan como títeres, o robots. Éste es un enorme
engaño de Satanás, en el cual están cayendo muchos grupos modernos. A
ese tipo de efectos de sonido, algunos están agregando la visualización de
algunas imágenes pintadas, que les colocan enfrente, para impresionarlos,
por ejemplo, con un falso rostro de Cristo. Eso, por supuesto es ya
idolatría.

Los efectos de sonido, en esta forma, son enormemente perjudiciales a
la mente y estado anímico de las personas, además de ser engañosos, para fingir el poder de Dios. Debe saberse que, la obra del verdadero Espíritu Santo de Dios, no consiste en hacer sentir escalofríos, paradas de pelo, miedos, ni temblores de cuerpo, sino en un profundo sentir de indignidad ante Dios, y deseos de arrepentimiento genuino.
Por otro lado, la visualización, a través de figuras físicas, la
imaginación del individuo, la música, o efectos de sonido, llega a ser un
principio de idolatría. Cuando un líder dice: “Hermanos, concéntrense, y
van a ver el rostro de Cristo en la pared”, está entrando al campo del
espiritismo, tan común en las religiones paganas orientales de la India, y
que ahora se están introduciendo en la cristiandad moderna. Y, cuando se concentra, lo que ve no es el rostro de Cristo, sino un demonio, disfrazado de Él.
La verdadera adoración a Dios, es espiritual. Jesús dijo: “Dios es
Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le
adoren.” Juan 4:24. De modo que, no es correcto usar efectos de sonido,
música exótica, ni visualizaciones para la adoración.

Pretextos Comunes

Desde un principio, debe reconocerse que la defensa generalizada de la mundanalización de la música cristiana, es falaz. Contiene muchos pretextos que, en sí mismos, no son verdaderos. De los muchos, se analizarán algunos:
-
Algunos dicen: "No se fije en la música; fíjese en las palabras". Esto significaría decir que, Dios acepta contami-nar las palabras santas, con la música inmunda. Por supuesto, esto es !Falso! Efesios 5:11 dice: "Y no comuni-quéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas". Además de esto, hay muchos de los falsos himnos modernos, en los cuales también sus palabras están muy contaminadas de pecado. De modo que, ése es un argumento inválido en favor de lo mundano, que Dios repudia. Otro pretexto común y falaz es: "Hay que llegar a la cultura del
pueblo". Primero, hay que entender que, llegar a la cultura de un pueblo, no tiene nada qué ver con participar de sus pecados, o su corrupción. En segundo lugar, lo que normalmente se ha hecho, al mundanalizar la música cristiana, no ha sido adaptarla al folklore del país, sino introducirle las canciones mundanas de otros países, como en el caso de la música ranchera, el rock, u otros. Es un argumento falso y sin fundamento. Por supuesto, tampoco sería correcto hacer "himnos folklóricos" porque, de todos modos, se estarían contaminando con el mundo. No se debe olvidar que el folklore de un país, proviene de la gente no convertida a Cristo, y siempre está asociado con bailes, o danzas, que Dios repudia.
El último pretexto que se mencionará aquí, es éste: "Hay que dar libertad al Espíritu". Éste es el argumento más falaz, o mentiroso, de todos, puesto que el Espíritu Santo, dejaría de ser Santo, si revelara lo
inmundo o pecaminoso. El caso es que, cuando componen o cantan “himnos mundanos”, las personas no están dando lugar al Espíritu, sino a su propia carnalidad, que les pide sensualidad, o placer carnal. Cuando
de veras se le da libertad al Espíritu de Dios, en vez de guiar hacia cosas mundanas, o carnales, lo hace hacia un verdadero arrepentimiento y repudio a las cosas mundanas.

-
MINISTERIO DE LA MÚSICA
La música es el lenguaje universal más bello del hombre, y conviene
mantenerla pura, conforme a sus normas recono-cidas por los siglos.
Música en la Iglesia
Todo tipo de actividad, que no incluye música, se vuelve cansada y
aburrida. De modo que, la música en el culto de la Iglesia es una gran
ayuda para el desarrollo de toda la actividad, además de que, también es
una expresión de adoración a Dios. La música debe ser bien escogida, y
de la mejor calidad, utilizando instrumentos musicales moderados, que no estimulen la carnalidad de los individuos, sino su acercamiento a Dios. El canto debe ser muy animado y fogo-so, pero manteniendo el orden que Dios manda. “Empero hágase todo decentemente y con orden.” I Corintios l4:40.
Canto Congregacional
El canto congregacional, es el privilegio de todos. Ninguno puede ser
privado de hacerlo, y es una buena forma de ex-presar la adoración a
Dios. Sin embargo, se debe cantar según lo programado por quien dirige,
porque él ya sabe por qué se han programado determinados himnos.
Normal-mente, se programan algunos himnos animados, para el principio del culto, luego, uno suave para preparar el ambien-te espiritual del mensaje y, finalmente, un himno alusivo al mensaje, o de invitación, para que complete la finalidad de la enseñanza. Al dirigir el canto, está bien si se dice una o dos palabras alusivas, pero no conviene hablar mucho, ni dar otro mensaje, porque distrae la mente del mensaje que Dios mandó por su siervo. Otra cosa que no conviene, es que las personas del auditorio interrumpan, para pedir que se les complazca con algún himno, primero,porque no es para agradar personas, sino para alabar a Dios y, segundo, porque frecuentemente se salen del tema, o de la adecuación espiritual.
Para cantar, conviene utilizar los himnarios autorizados por la Iglesia,
pues, de esta forma, se evita cantar cantos que no convienen, o que van
contra la doctrina. El canto debe hacerse con ánimo, y con toda la
expresión del alma, sintiendo lo que se canta. La forma más efectiva para
cantar, es poniéndose de pie la congregación. De esta manera, no se
obstruye el diafragma, y resulta en un mejor canto. También conviene que quien dirige los himnos, lo haga usando sus manos, para guiar mejor a la congregación, y que se canten los himnos mejor conocidos, o que se les enseñen bien los que no saben.
Himnos Especiales
Algunas iglesias acostumbran presentar himnos especia-les. Para que
un himno se considere especial, tiene que tener alguna característica que
lo distinga de lo común. Por ejemplo, se canta un solo, dúo, trío, cuarteto,
o grupo, sin cantar la congregación. También, tiene que ser bien preparado, y cantado por personas que saben cantar. Si se improvisa un himno, para cantar en público, o quien canta no sabe cantar bien, deja de ser especial, y pierde su objetivo. Por otro lado, las personas que cantan en forma especial, deben tener buen testimonio de conducta cristiana, porque ése es un ministerio de Dios, y no debe cantar para lucirse ante la gente, ni hacer accionados y gestos, que imitan al mundo, porque pierde su espiritualidad, y se vuelve un teatro fingido e hipócrita. Tampoco
conviene cantar cantos con música mundana, conjuntos electrónicos,
baterías, maracas, panderetas, ritmos movidos, ni usar pistas para cantar, porque todo eso hace perder la espiritualidad y comunión con el Dios verdadero. Un himno especial debe ser dulce, para estimular el
acercamiento a Dios.

Instrumentos Musicales
Los instrumentos musicales, para la adoración a Dios, se han utilizado
desde la antigüedad. La referencia más notable, es la del Rey David, quien
inventó algunos instrumentos. Los más notables, son el arpa y el órgano.
En el Cristianismo, también se encuentra el uso del órga-no, desde
tiempos primitivos. Por supuesto, al hablar de órgano, se refería a una
máquina compleja, que hacía tocar muchas flautas, en forma coordinada; no se refiere a los órganos electrónicos modernos, que se han degenerado con cajas de ritmos y muchos sonidos exóticos, que estimulan la carnalidad.
El uso de instrumentos musicales en el culto, puede ser de mucho
provecho espiritual, y una fuente de ánimo para los creyentes, pero deben
escogerse, cuidadosamente, los instrumentos que ayudan a la
espiritualidad del creyente, y rechazar los la que perjudican. Entre los
instrumentos que conviene usar en las iglesias, pueden mencionarse los
siguientes:
Piano:
El piano está entre lo mejor que se puede usar, porque anima y
estimula la vida espiritual, sin estimular la carne. El piano es un
instrumento muy expresivo. Por eso se le llama pianoforte [piano= suave;
forte= fuerte], porque se puede tocar suave, o fuerte, y esto aumenta su
expresividad.
Órgano:
Al hablar del órgano, debe tenerse cuidado, debido a la corrupción
moderna de dicho instrumento. El órgano que es adecuado para usar en la
Iglesia, es el órgano original tubu-lar, eléctrico, armonio, o el órgano
electrónico que no incluye cajas de ritmos, ni sonidos chillantes. El
órgano, de esta manera, puede ser uno de los mejores instrumentos para la
Iglesia, por su suavidad, solemnidad y estimulación a una vida
espiritualidad profunda. Cuando se compra un órgano electrónico
moderno, conviene desconectarle su caja de ritmos, para evitar la
tentación en algunos de usarla.
Armonio:
El armonio, es un órgano pequeño de dulzainas, y movido por pedales
y fuelles. Es un instrumento sencillo, pero muy bueno para cantar en la
Iglesia, y llevar consigo para los cultos a domicilio, u otro lugar.
Arpa:
El arpa es un instrumento sumamente bello y dulce, pero es difícil de
conseguir, debido a su gran tamaño y costo. Pero, si se tiene un arpa, es
excelente para usar en la Iglesia. También se pueden utilizar las arpas
pequeñas y sencillas, que fabrican algunos campesinos, o el autoarpa, que
es fácil de tocar y transportar.
Concertina:
También se le llama, acordeón, o piano acordeón. Es un instrumento
muy adecuado para usar en la Iglesia, y, especialmente, para actividades
fuera de ella, por su facilidad de transporte. La concertina es muy buena
para animar a una congregación.
Guitarra:
La guitarra, es un instrumento sencillo, y de bajo costo, muy adecuado
para actividades de las sociedades de la Iglesia, o para cultos a domicilio.
Pero, debe tenerse cuidado de que se toque con sencillez, y sin imitar los
ritmos munda-nos, como bolero, corrido, etc., para que no pierda su
espiri-tualidad.
-
Guitarra Eléctrica:
La guitarra eléctrica, podría utilizarse en forma suave, con bajo
volumen y decentemente. Pero, lamentablemente, es uno de los
instrumentos de los que más se ha apoderado el diablo, al grado de que,
casi todos los que la tocan, lo hacen imitando el estilo del rock-and-roll.
Y, por supuesto, es un instrumento muy dañino al oído y al sistema
nervioso. Esto la vuelve pecaminosa, y no recomendable para usarse en la
Iglesia. Para mayor comprensión, léase el subtema “Música Electrónica”,
en la sección de Efectos Psicológicos.
Violín:
Aunque hay pocas personas que saben tocar violín, si se tiene ese
instrumento en la Iglesia, es muy bueno, debido a su dulzura. Es excelente
para acompañar en himnos especia-les. De la misma manera, podría
utilizarse bellamente el violoncello.
Instrumentos de Viento:
Los instrumentos de viento, tienen un sonido muy bello, y pueden
utilizarse adecuadamente en la Iglesia, siempre que no se imiten los
estilos del mundo. La trompeta, es muy adecuada para mover a una
congregación grande en una campaña. Una flauta, puede ser bellísima,
para acompañar en un himno especial.
Conjuntos:
Varios hermanos podrían juntarse, para tocar sus instru-mentos
conjuntamente en la Iglesia, y esto es magnífico. Pe-ro, debe tenerse
cuidado de no incluir instrumentos no recomendables, y mantener la
espiritualidad y sencillez cris-tiana.
-
Conjuntos Electrónicos:
Ya se ha mencionado que, los conjuntos electrónicos, además de ser
propios de la música mundana más barata, y de baja calidad musical y
moral, son muy dañinos para la salud física, mental y espiritual de las
personas. Por esa razón, no deben usarse en la iglesias.
Instrumentos No Recomendables:
Debido a sus características mundanas, perjuicios y estimulación a la
carnalidad humana, se recomienda no utilizar en las iglesias los
siguientes instrumentos:
a) Conjuntos electrónicos: Por su tendencia hacia la corrupción moral,
y daños a la salud física, mental y espiritual.
b) Marimba: Por estar asociada con música de fiestas mundanas
y bailes.
c) Violón o Bandolón: Por su asociación con las fiestas mundanas
y bailes. Podría utilizarse, si se toca con aro de violín,
porque así no se asocia con la fiesta mundana.
d) Saxofón: Por su asociación con las fiestas mundanas.
e) Batería de Percusión: Porque estimula el baile y otras pasiones
carnales.
f) Maracas o Cañas: Porque estimulan el ritmo mundano y
baile.
g) Panderetas: Porque estimulan el ritmo mundano y baile.
En un culto, se debe sentir un ambiente espiritual, en vez del ambiente
de una fiesta mundana. Por esa razón, deben evitarse todos aquellos
instrumentos, pistas y cantos que estimulan la carnalidad pecaminosa
humana.

CONCLUSIÓN
Debe concluirse, entonces que, la música en
las iglesias cristianas, necesita ser revisada y
corregida, de manera que cumpla con los
objetivos espirituales que se propone.
La situación actual, da la impresión de ser una
repetición de aquella escena del Señor
Jesucristo, cuando vio a una gran multitud, y
dice la Biblia que: "Tuvo compasión de ellos,
porque eran como ovejas que no tenían pastor;
y les comenzó a enseñar muchas cosas", San
Marcos 6:34.
Hacen falta pastores, con discernimiento del
Espíritu, que guíen correc-tamente a la grey, y
más enseñanza espiritual, en las iglesias
cristianas de hoy.

viernes, 21 de enero de 2011

Y El Dijo: SeÑor....satanas Os Ha Pedido Para Zarandearos

“Y él dijo, Señor.... satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo, mas yo he rogado por ti que tu fe no falte.” Lucas 22:31-32



Nuestra fe es el centro del blanco al cual Dios tira cuando nos prueba, y si alguna de las gracias que Él nos concede quedan sin probar, con toda seguridad la fe nunca escapa. No hay ninguna otra forma semejante para probar la fe hasta su máximo, como el parecer que Dios nos abandona. Despójala de todos los goces que conozca y permite que los medios con que Dios la prueba se coloquen en orden de batalla contra ella. Y la fe verdadera es aquella que puede salir sin ser dañada de en medio del ataque. La fe necesariamente tiene que ser probada y el abandono aparente es el horno siete veces calentado al cual se le puede arrojar. ¡Dichoso es el hombre que puede soportar la prueba!
C. H. Spurgeon

Pablo dijo: “He guardado la fe” Pero le costó el perder su cabeza. Le cortaron aquella, pero no le hicieron perder la fe. Este gran Apóstol de los Gentiles se regocijó en tres cosas: “Había guardado la fe” ¿A que equivale lo demás? San Pablo ganó la carrera, obtuvo el premio y no solamente tiene hoy la admiración del mundo, sino también la admiración del cielo. ¿Por qué no actuamos de forma que nos cueste el perder todo para ganar a Cristo? ¿Por qué no somos leales a la verdad como él lo fue? ¡Ah! nosotros no poseemos su aritmética. Él contaba de una forma diferente que nosotros. Nosotros contamos como ganancia las cosas que él contó por pérdidas. Debemos de tener su misma fe y guardarla, si queremos llevar la misma corona.




Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo. Fil. 3:8

sábado, 18 de diciembre de 2010

Un Blanco para La Envidia de Satanás x David Wilkerson

Si Ud. es un creyente que busca a Dios con todo su corazón, Ud. es un blanco.


Este mensaje es para los creyentes que están pasando por una experiencia de prueba severa. Estoy dirigiéndome a aquéllos que soportan profundas pruebas y están agotados mental, física y espiritualmente. Vivimos en un tiempo de gran tensión, cuando las pruebas pueden caer sobre nosotros repentinamente, dejándonos sobrecogidos, cansados y confundidos.

Le doy gracias a Dios por cada creyente que está, en este momento, disfrutando una temporada de buenos tiempos. Su vida no está bajo gran tensión ni tiene que afrontar duras pruebas o profundo dolor.

Estoy agradecido al Señor por proveer dichas temporadas en la vida de sus hijos.

Sin embargo, sabemos, por las Escrituras, que las tormentas y las grandes pruebas llegan a todo aquél que ha entregado verdaderamente todo a Cristo: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmos 34:19). Además, si Ud. tiene hambre de Dios, si está determinado a buscarle con todo su corazón, fijando en Él, su mente y su alma para obedecer Su Palabra, Ud. será continuamente un blanco de la envidia del diablo.

Por siglos, grandes cristianos han intentado demostrar las causas y razones por las que los justos sufren. Mi biblioteca personal está repleta de tales libros. Sin embargo, las respuestas parecen ser evasivas. Cada vez que me hallo en medio de una dura prueba, encuentro difícil aplicar cualquiera de los principios aprendidos, en mi propio corazón angustiado. Por el contrario, me encuentro orando: “Señor, tengo que recibir de tu Palabra para mi necesidad presente”.

Para muchos que soportan largas pruebas, las preguntas que más abundan suenan así: “Señor, ¿te ofendí de alguna manera? ¿Hay algo en mi vida que está impidiendo que oigas mi clamor? Si he sido fiel a tu Palabra, entonces ¿por qué esta prueba interminable? La Biblia dice que tú no vas a dejar que yo sea tentado más de lo que pueda resistir, ¿por qué estoy en este punto de quiebre?

Estoy convencido de que la mayoría de las batallas espirituales se llevan a cabo en la mente del creyente. Muchos cristianos soportan tremendas angustias mentales, pensamientos de opresión y de miedo, opuestos a Cristo. No pueden desprenderse de los recuerdos depresivos de fracasos pasados. Terminan sintiéndose que no merecen estar en la congregación ni tener las bendiciones de Dios.

Yo no tengo la respuesta para todas las preguntas de por qué los creyentes sufren tanto, pero sé que una cosa es segura.

En el momento en que uno afirma su corazón para buscar al Señor, determinándose asirse de sus promesas, uno se constituye en el blanco de la envidia de Satanás.

Llega el momento en la vida de todo creyente, en que enfrenta una elección: puede quedarse tibio en su fe, o puede cruzar la línea para seguir a Jesús con todo su corazón. Cada vez que elegimos agarrarnos de Cristo completamente, estremecemos las entrañas del infierno. Y Satanás envía sus hordas demoniacas para desatar la ira del infierno en nuestras vidas.

Una estadística de la encuestadora “Barna” revela que 70 por ciento de las personas que dicen haber nacido de nuevo, no considera que su caminar con Dios sea lo más importante en su vida. Esta es una absoluta tragedia. Esto explica el por qué Satanás se incomoda tanto cuando una pequeña minoría decide apartarse para servir a Jesús.

El diablo reconoce algo en cada cristiano dedicado, algo que es absolutamente destructivo para su reino. Sucede cuando un hijo de Dios decide confiar en El Señor a través de todo, acercándose a Él a pesar de los dolores y dificultades. Satanás se da cuenta de que tal cristiano va a ganar a otros para Cristo, tanto en oración, como al soportar gran sufrimiento sin que su fe se vea afectada.

Cuando Satanás ve este tipo de fe, él sabe que los cimientos del infierno están siendo sacudidos. Así que ordena a sus principados que abandonen sus puestos usuales cerca a los creyentes fríos, indiferentes y amadores de los deleites, y los redirige a buscar a cada cristiano con fuego en su corazón, cuyas acciones demuestren que dicho cristiano está dirigiéndose a la plenitud de Cristo.

Considere al apóstol Pablo. Cuando este celoso perseguidor de la iglesia recibió una revelación de Cristo, él afirmo su corazón para ayunar y orar; e inmediatamente se convirtió en el blanco principal de la ira de Satanás. El diablo no le temía simplemente al impacto que tendría la conversión de Pablo para con su obra en la tierra; él se puso ferozmente celoso por la revelación de Pablo del paraíso.

Ud. verá, la Escritura nos dice que Lucifer fue echado del cielo, lejos de la gloria de la presencia de Dios. Y desde aquel entonces, el diablo no puede soportar la idea de que alguien “inferior” a él pueda saborear algo del paraíso. Se llena completamente de envidia por cualquiera que sea bendecido al contemplar lo que él perdió por toda la eternidad.

Pablo escribe: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee” (2 Corintios 12:7). Ahora bien, Dios nunca enviaría un poder demoniaco a alguno de sus siervos. A pesar de que Job fue abofeteado por Satanás, El Señor puso límites al poder del enemigo para afligirlo. Satanás puede acosarnos, pero no puede destruir ni una sola vida.

Según Pablo, Dios permitió que este sabueso infernal interviniera en la vida de Pablo para evitar que la soberbia se levante en su corazón. El diablo asignó a este mensajero para afligir la carne de Pablo, causándole dolor físico y mental. Satanás le ordenó al demonio que sea implacable en su ataque: “Abofetea a Pablo repetidas veces. Golpéalo cada día, sin detenerte”. Pero la envidia había cegado los ojos de Satanás con respecto a Pablo. Lo que el diablo usó para tratar de derribar a Pablo, un bombardeo de ataques físicos y mentales, Dios lo tornó para el bien de Pablo.

Ciertamente los poderes de las tinieblas habían acompañado a Saulo en su camino a Damasco. Después de todo, se trataba del sirviente preferido de Satanás: un líder religioso, celoso, “temeroso de Dios”, quien literalmente hacia la obra del diablo. Saulo se dirigía a perseguir cristianos y traerlos de regreso a Jerusalén, donde serían encarcelados y torturados.

Pero cuando Saulo fue derribado a tierra y recibió una visión de Cristo, él inmediatamente se postró sobre su rostro y clamó: “¡Señor Jesús, dime qué debo hacer!”. Rehusó comer o dormir por tres días, para enfocar todo su ser en El Señor.

¿Qué cree que sucedió en el infierno en ese momento? Todo el reino del diablo erupcionó. Me imagino a Satanás convocando una reunión de emergencia, donde se designó a un mensajero especial para cumplir una asignación de por vida: enfocar todas las armas del infierno contra Saulo. Satanás instruyó a este mensajero, así: “Persigue a ese hombre con todas tus fuerzas. Tienes a tu disposición todo el arsenal del infierno. Tu única misión es destruir la fe de Saulo”.

Puedo imaginarme los tormentos que este demonio trajo sobre Pablo: bombardeos de mentiras, recuerdos de cada cristiano que él torturó, recuerdos de cada cosa que hizo en contra del nombre de Cristo en el pasado. Así también, Satanás hace lo mismo con cada creyente que hoy, está en fuego, envía principados de maldad a nuestras vidas y nos susurran mentiras con una intención: destruir nuestra fe.

Estos ataques fueron el resultado de aquella vez en la que Satanás perdió su intimidad con el Padre.

Esta es una de las razones por las que el diablo trata de traer abajo a los santos de Dios. Él quiere que salgan de su descanso, de su intimidad, de la esperanza del paraíso con El Señor; es decir, de todas las cosas que él perdió cuando fue expulsado del cielo.

Piense por un momento en su antiguo caminar con Dios. Quizás en otro tiempo fue más diligente y tenía una gran hambre de Dios y rogaba para que él lo use. Por ello, tomó la decisión de cruzar la línea para entregarse completamente a Jesús. Y, de repente, fue llevado a orar de una manera que nunca antes lo hacía, y las preocupaciones de Dios, se hicieron suyas también. Le pidió a Jesús que vivificara su corazón, que pusiera de su Espíritu, que le haga un intercesor y que le dé sus dones.

Le digo: Esa fue la época en la que Ud. se convirtió en un blanco importante para la ira de Satanás. Usted dirá: "Pero ese periodo no duró mucho, ya no tengo esa clase de celo, la mayoría de mis días los vivo bajo una nube de desesperación". Nada de eso importa. Aún ahora mismo su fe debe estar en peligro, a punto de colapsar. Sin embargo, Satanás sabe la verdad: Debajo de todos esos problemas, todavía hay un poco de incandescencia del fuego de Dios. Y mientras esas brasas estén ahí, en cualquier momento pueden arder otra vez.

Es por eso que Satanás no dejará de molestarlo. Por eso, es que Usted es abofeteado. Él está decidido a no darle oportunidad alguna al Espíritu Santo para que encienda esa llama en Ud. Por ello, Pablo, en una de sus cartas nos advierte que no ignoremos sus maquinaciones: "para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Corintios 2:11). En otras palabras, si fuéramos ignorantes de las tácticas del enemigo, haríamos que gane ventaja sobre nosotros.

Algunos cristianos creen que no deberíamos ni mencionar el nombre de Satanás, que esto de alguna manera lo glorificaría. Sin embargo, la Biblia deja claro que si conocemos las armas del enemigo, no tenemos razón de temer. De hecho, dicen que en estos últimos días, Satanás vendrá a la tierra con gran ira, así que es mejor que conozcamos su estrategia. En otra de sus cartas, Pablo escribe advirtiéndonos: "Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras."(11:14-15).

La advertencia de Pablo es muy clara: el diablo usa personas que no tienen a Dios, como mensajeros de su ira y envidia. Y de acuerdo a los apóstoles, estas personas se han infiltrado en la iglesia. ¿Ha conocido Ud. a ese tipo de gente? ¿Alguna vez ha sido el blanco de su engaño, mientras hablaban palabras que perforaban su alma, palabras que Ud. sabía que venían de los labios del diablo?

Usted es un blanco perfecto para sus reproches, porque su fe y su celo son un malestar para su estilo de vida, amantes de los placeres. En resumen, dichas palabras son la envidia de Satanás airándose contra Ud. No obstante, la luz del evangelio expone cualquier obra de las tinieblas, alumbrando a los siervos de Dios contra los engaños del enemigo.

En el Salmo 42:5-9, el rey David escribió acerca de un tiempo cuando su alma fue traída abajo:

“¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?”

Cuando David escribió este salmo, su estado espiritual no estaba ni frío ni tibio. De hecho, en este salmo él escribió también: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”. Sin embargo, aun así Satanás aprovechó este tiempo para mandar a sus mensajeros para provocar y acosar a David, lanzándole a la cara de este hijo de Dios, la acusación: "David, ¿dónde está tu Dios?".

Esto quebrantó el corazón de David, llevándolo a clamar: "Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días ¿Dónde está tu Dios?". Note que la pregunta que le hizo el diablo, no fue: "¿Dónde está Dios?", sino: "¿Dónde está Tu Dios?", en otras palabras: "¿dónde está la evidencia del cuidado de Dios por ti?"

Cuando David escribió esto, estaba huyendo de su hijo Absalón. Él decidió esconderse en cuevas y sufrir angustias en muchos niveles: mental, física y espiritualmente. Además, la mayoría de los israelitas lo habían rechazado, incluyendo sus mejores amigos. Entonces, David habló de su dolor más profundo, escribiendo "mientras me dicen todos los días..." (Salmo 42:3), pero, ¿quiénes eran ellos?

Algunas veces el diablo usa personas para que nos digan cosas de una manera dolorosa y dañina. Y la mayoría de las veces, el enemigo usa sus poderes demoníacos, enviándolos a sacudir nuestra fe. Nos susurran sigilosamente pensamientos devastadores formulados por el mismo maligno. E inclusive los creyentes más fuertes no están inmunes a estos ataques. Ese fue el caso de David, quien escuchó acusaciones tales como: "No tienes casa, tu familia te ha rechazado. Tienes problemas de todo tipo, David. ¿Cómo puedes decir que eres un ungido de Dios?".

Así mismo, los mensajeros de Satanás inyectan las mismas acusaciones en nuestras mentes hoy, haciendo que nos preguntemos: "Señor, ¿dónde estás en esta crisis? ¿por qué estoy enfrentando este cáliz de dolor, con tantas cosas en contra mía? y ¿por qué no escuchas mis oraciones?, ruego a ti día y noche, pero no oigo nada. ¿Acaso mis lágrimas no significan nada para ti?

Sabemos que David caminaba muy cerca del Señor, confiando en su fidelidad cada día. Él era un hombre de oración que acudía al Señor en cada asunto de su vida. Y la Biblia dice que Dios estaba con David donde sea que él estuviera y en todo lo que hacía. Por ello, Satanás debe haber envidiado demasiado a este hombre y las revelaciones que recibía desde el cielo, que se reflejan en sus salmos.

No es sorpresa que el diablo haya mandado a un espíritu maligno que posea a Saúl, un rey sin principios, que manifestaría la ira del infierno en contra de David: “Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.” 1Samuel 18:9

No se equivoque: A Satanás no le importaba la habilidad de David para pelear, su talento artístico o su personalidad ganadora. Ninguna de estas cosas por si solas representaba una amenaza para el reino de las tinieblas. Más bien, había algo en la fe de David, en su relación con el Padre, que causaba que el infierno tiemble. Y eso lo convertía en el "blanco número uno" en la mira del diablo. Este hombre era perseguido, era motivo de burla y pasaba por gran sufrimiento, por una sencilla razón: caminaba cerca a Dios.

Lo mismo pasa hoy con cualquier persona que verdaderamente busca a Dios. El diablo ve que El Señor está con tal o cual creyente, y que él fue abandonado por Dios; entonces se levanta automáticamente una furia de envidia. De hecho, la envidia del diablo por David se daba a conocer claramente a través de las expresiones celosas de Saúl: “Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba, tuvo más temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días.” “Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche.”(18:28-29, 19:10).

Fíjese que a pesar de que Saúl se airaba contra David, también le tenía miedo: “Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl” (18:12) Aquí hay una clara prueba de que el diablo le teme a cualquier hombre o mujer de Dios justo, que ora y confía en Dios. También Santiago en su carta nos exhorta con esta verdad, recordándonos de una importante arma que nos ha sido dada: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7).

Satanás envidia y le teme a la mayoría de aquéllos que han estado con Dios en oración y que están determinados a batallar en fe.

Satanás le teme incluso a un pequeño ejército de aquéllos que están ceñidos de fe para la batalla. Tiembla delante de los que están puestos en pie, listos para resistir. Y justamente porque le teme a Ud., su designio es neutralizar su espíritu de lucha.

El diablo hace esto tratando de inundar su mente con derrotas, distracciones, pensamientos que traen desconfianza y dudas acerca del poder de Dios. Además, él le gritará a su mente y espíritu: “No vale la pena seguir luchando, eres más débil que tus problemas y sufrimientos. Nunca serás un vencedor. Los poderes del infierno son demasiado grandes para que te enfrentes a ellos; por eso, es mejor que te relajes. Ya no necesitas ser tan intenso acerca de la batalla”.

Amados, ¡todo esto es una distracción! Toda la estrategia de Satanás se trata de que usted deje de poner sus ojos en la victoria de la cruz. Él quiere que usted se enfoque en sus debilidades, pecados o tropiezos, y es por eso que él pone más leña al fuego de tus problemas y sufrimientos presentes. Quiere que usted crea que no es lo suficientemente fuerte como para seguir. Pero sus propias fuerzas no es lo que importa, sino la fuerza de Jesucristo.

El hecho es que todos vamos a estar en una batalla hasta que muramos o hasta que Jesús regrese. Tendremos épocas de calma, tiempos de descanso, pero mientras estemos en esta tierra, estamos comprometidos en una guerra espiritual. Y simplemente no hay un final para estas batallas. Por ello, Pablo nos dice que Jesús nos ha dado armas que son poderosas para destruir las adversidades, pues hemos sido equipados con armas que el diablo jamás podrá enfrentar: la oración, el ayuno y la fe.

Algunos cristianos, se han enfocado tanto en su dolor o en su problema que se sienten cómodos con ello. Cuando uno se encuentra con estos creyentes, de lo único que le hablan es de sus luchas. Nunca escuchará mencionar algo de la victoria que Cristo ganó por ellos.

¡Que nunca suceda esto con el pueblo de Dios! El tiempo ha llegado de quitar nuestra mirada en nuestras aflicciones presentes. Debemos dejar de poner nuestros ojos en nuestras pruebas y fijarlos en el Capitán de esta guerra. Jesús tiene la llave de toda victoria, y nos ha hecho una promesa: “Te he provisto de toda arma requerida para la batalla. Y estoy listo y dispuesto para darte fuerza en tiempos de debilidad.”

Muchas veces decimos: “he cruzado la línea por Jesús”, y la verdad es que simplemente hemos venido a confiar plenamente en el “sacrificio de sangre” de Cristo.

En Génesis 15, Dios hace un pacto glorioso con Abraham. Él instruye al patriarca que lleve una becerra, una cabra y un carnero; los corte en 2 pedazos. Luego, Abraham debía tomar una tórtola y un palomino y ponerlos en el piso, cabeza con cabeza. Abraham lo hizo tal cual le fue dicho, y mientras estas criaturas estaban tendidas sangrando, las aves de rapiña empezaban a descender sobre los cuerpos muertos. De repente, Abraham sintió una terrible oscuridad que lo rodeaba. ¿Qué era esta oscuridad?

Pues era el diablo en pánico. Verán, el diablo había oído del pacto que Dios estaba haciendo con Abraham. El Señor le prometió a Abraham hacer de él una gran nación y bendecir su descendencia para siempre. Además, Dios le prometió a Abraham que le daría la tierra de Canaán. Y esta última promesa fue la que hizo que la envidia de Satanás brotara. Canaán era el territorio del diablo, una tierra de idólatras, era la marca demoníaca en la tierra. Y ahora Dios le decía a Abraham que su descendencia iba a venir a tomarla.

Amados, cuando ustedes entran en pacto con Dios, él les habla cosas buenas. Él les promete: “Voy a guardarlos de caída, y presentarlos intachables ante el trono de mi Padre”, “por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.” (2 Pedro 1:4).

Entonces, ¿Cómo creen que reacciona el diablo cuando ve todo esto que sucede en su vida? Primero, él ve cómo van haciendo suya la gloriosa promesa del Nuevo Pacto, a medida que le van dando su vida a Jesús, lo cual llena al diablo de una ira de celos. Luego, los ve firmes y decididos a ir hasta donde sea necesario por El Señor. En ese momento, el diablo sólo puede reaccionar de una forma: ¡Todo el infierno entra en pánico!

Satanás reconoce que Ud. ha confiado plenamente en el “sacrifico de la sangre” de Jesús para tratar con sus deseos carnales y llevarlos a la muerte. Y él sabe que esto significa que su reino, el reino de las tinieblas está siendo desafiado.

Por eso, envía aves de rapiña para que intenten consumir el sacrificio. Y, ¿qué son estas aves de rapiña realmente? Son pensamientos concebidos en el infierno, que vienen a acosarlo, para que Ud. cuestione la fidelidad de Cristo a usted.

Todo lo que se requiere para hacer temblar los fundamentos del infierno es un cristiano confiado, ferviente en oración. Y si eso lo incluye a Ud., pronto sentirá las aves de rapiña que envía Satanás para acosarlo.

Conozco varios creyentes fervientes, que en este momento están luchando contra un fuerte sentimiento de inseguridad. Ellos luchan a diario contra sentimientos de subestima e indignidad. Se preguntan: “Si yo fuera realmente fiel, no estaría tan abrumado todo el tiempo, mi testimonio no sería tan inefectivo ni estaría tan azotado económicamente”. ¡No! Todo eso es el trabajo de las aves de rapiña que vienen a robarse el sacrificio.

Dios nos ha dado una estrategia espiritual para resistir la envidia y la ira de Satanás

¿Qué hizo Abraham cuando vinieron las aves de rapiña? La Biblia nos dice que las espantaba. Así mismo Dios nos ha enseñado una manera de lidiar con las amenazas de las aves de rapiña. No debemos temer a los ataques del enemigo, porque hemos sido equipados con poderosas armas de guerra.

Cuando alguna voz de duda o cuestionamiento de Dios viene a mi mente, tengo que compararla con las cosas que yo sé de mi Dios amoroso. Ud. no puede considerar verdadero ningún pensamiento que está basado simplemente en lo que está sintiendo en ese momento. Este pensamiento debe ser medido frente a las promesas que Dios le dio acerca de él mismo y acerca de la victoria que él gano para Ud.

Dicho de manera simple, si los pensamientos que vienen hacia mí, lo hacen acusándome, causando duda y miedo, condenación o traen una sensación de rechazo: sé que no vienen de Dios. Todos debemos estar preparados para cuando vengan esos pensamientos. Inclusive el Señor Jesús fue sujeto a esta clase de pensamientos del enemigo durante la tentación en el desierto.

He compartido con algunos de los siervos más santos de Dios en la tierra. Muchos de ellos me han contado que después de un tiempo de dedicarse a buscar a Dios, ayunando durante días y fijando sus mentes y corazones en los asuntos de Dios, fueron inundados con terribles dudas, inclusive de la existencia de Dios.

Un profeta de Dios me confesó: “Recientemente, he sido atacado por pensamientos malignos. Es la primera vez en mi vida que me pasa”, pero el Espíritu Santo le había asegurado: “Manténte en la fe, éstos no son tus pensamientos, son del diablo. El diablo quiere convencerte de que eres tan maligno como los pensamientos que él envía, quiere sacudir tu fe. Sólo manténte firme y confía en El Señor, pues no te vas a hundir. Estás bajo un ataque del enemigo, porque has removido los fundamentos del infierno”

Como Abraham, mi amigo, espantó a esas aves de rapiña usando la fe en la Palabra de Dios. Así también, Jesús resistió la tentación del diablo en el desierto, y el diablo lo dejó por un tiempo. Podemos saber que Dios hará lo mismo por nosotros, si permanecemos en la fe, confiando en sus promesas.


Así que, amado hermano, cuando los buitres vengan a ustedes, trayendo pensamientos de desánimo e inseguridad, espántelos con la Palabra de Dios. El sacrificio que El Señor le ha permitido hacer es agradable a él, y él lo honrará. ¡Aleluya!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Preciosas Frases Bíblicas( Curso Bíblico-BBN)

Maestro: Marcelo de la Llave


Descripción: La Palabra de Dios es un libro admirable, porque es el único libro que puede transformar por completo de adentro hacia fuera a una persona y la clave para esta transformación es el Señor Jesucristo morando en el corazón. Sin embargo, en la vida cristiana en muchos momentos no estamos satisfechos con nuestra forma de ser y queremos cambiar, crecer y ser mejores hijos de Dios, no queremos ser manejado por pasiones que nos controlan. Tal vez deseamos superar la amargura, el dolor, la ansiedad, el egoísmo y los malos pensamientos. Si es así, este libro glorioso es la herramienta que puede operar cambios en nuestro interior. La Palabra de Dios con sus “Frases Preciosas”, verdaderas y profundas puede transformarnos por completo, mediante el poder de Cristo.


Lecciones en este curso:

Lección 1 - 51501 Preciosas Frases Bíblicas

"Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien" Sal. 139:14

Lección 2 - 51502 Preciosas Frases Bíblicas

"No te acerques a mi, porque soy mas santo que tu." Is.65:5

Lección 3 - 51503 Preciosas Frases Bíblicas

"El que creyere, no se apresure" Is.18:16

Lección 4 - 51504 Preciosas Frases Bíblicas

"Hasta hoy hacen como antes" 2° Reyes 17:34

Lección 5 - 51505 Preciosas Frases Bíblicas

Tened ánimo, soy yo; no temáis" Mt 14:27


Fuente original: http://www.bbnradio.org/


(Para la descarga de los audios, debes inscribirte y tomar los exámenes correspondientes)

sábado, 11 de diciembre de 2010

Juan el Bautista y el Facebook

Es imposible saber con certeza qué hubiesen hecho algunos personajes bíblicos de haber vivido en nuestra época, pero al menos podemos tener una idea aproximada de cómo hubiesen reaccionado a algunas de los recursos con que contamos hoy, por el carácter que se muestra de ellos en las Escrituras.

Pensemos por un momento en Juan el Bautista y el uso del Facebook, a la luz del cuadro que se pinta de él en Juan 1:19-27.

‘Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? El dijo: Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR”, como dijo el profeta Isaías. Los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia’.

En uno de los post anteriores dijimos que uno de los peligros del Facebook es que promueve la cultura del narcicismo. Decía en aquella ocasión:

‘El Diccionario de la Real Academia define el narcisismo como: “Excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras”. Otra acepción es: “Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo”.’

‘Yo no estoy diciendo que todo el que hace uso del Facebook es un narcisista, pero es indudable que se trata de un instrumento que puede convertirse fácilmente en un vehículo de auto promoción’.

Y si hay algo claro en este pasaje con respecto a Juan el Bautista, es que evitó a toda costa promoverse a sí mismo. Cuando le preguntaron quién era él, de inmediato llevó el pensamiento de ellos a la persona de Cristo: “Confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo”.

Luego le preguntaron si él era Elías o el profeta, y simplemente respondió: “No”. Finalmente le preguntaron directamente: “¿Quién eres?… ¿Qué dices de ti mismo?” Esa pregunta les fascinaría a muchos usuarios de Facebook, sobre todo si tuvieran tantas cosas extraordinarias que decir de sí mismos, como era el caso de Juan.

Su nacimiento fue sobrenatural (su papá era un anciano y su madre era estéril), su nombre fue revelado a sus padres por el ángel Gabriel, fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre (Lc. 1:15), fue el precursor del Mesías, vivió en el desierto comiendo langostas y miel silvestre.

Pero nuevamente volvió a dirigir la mirada de sus interlocutores a la persona de Cristo:

‘El dijo: Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR”, como dijo el profeta Isaías’.

Y cuando insistieron en preguntarle por qué bautizaba si él no era el Cristo, ni Elías ni el profeta, su respuesta fue la misma: “Miren a Cristo”:

‘Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia’.

Me pregunto qué diferencia habría si los usuarios de Facebook, que profesan ser creyentes, imitaran a Juan el Bautista en esto. Creo que habría menos narcicismo en la red y más de Cristo.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.