"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro"
2.ª Pedro 1:19

sábado, 10 de julio de 2010

Fe es...

Afirmar que Dios no está con nosotros cuando de hecho no está (aún contra las evidencias); Poder afirmar que Dios está con nosotros cuando está, aún contra las evidencias;

Asumir a Dios sólo tal cual Él es y nunca conforme desearíamos que Él fuera para nosotros. Rechazar a "Dios" cuando nos es presentado conforme Él no puede ser;

Poder aceptar castigo o maldición como bendición, si estos vienen de Dios;

Saber rechazar cualquier “bendición” si nunca nos fue enviada por Dios;

Estar apto a hallar gracia y no sólo a hablar de ella;

Ser capaz de aún leer La Biblia en tiempos de necesidad material, ausencia de salud o de otra cosa que creemos que nos falta;

Saber cerrar la Biblia cuando tenemos que salir para obedecer;

Saber abrir la Biblia en la hora correcta de leerla;

Crecer en el hacer y saber como hacer en la exacta medida que crecemos en el conocimiento;

Nos certificamos de las cosas, sin ningún miedo, sabiendo que tanto las verdades como nosotros no tememos ser cuestionados; quien miente es quien tiene miedo de la verdad y de ser cuestionado sobre ella;

Fe es que estemos seguros de las cosas cuando es Dios que nos dilucida sobre ellas;

Que permanezcamos inseguros o dudando cuando Dios no nos esclareció sobre algo, o cuando no es Él, es pura fe. Dudar cuando no es Dios, es fe. Que Nos quedemos seguros cuando no es Dios será fe falsa.

Fe también es que no perdiéramos un milésimo de segundo intentando arreglar argumentos para poder responder a cualquier cuestión o aún acusación venida de Satanás (que pueda dejarlo a hablar solo, no necesitando de su opinión para que nos demos cuenta de nuestros errores o aún de nuestras virtudes);

Poder ser libre de pensar delante de Dios, aún en error, sabiendo que Dios tiene siempre como corregir una mente y un corazón moldeable;

Obtener un corazón tal que sólo Dios sabe amoldar, aún teniendo que usar hombres, también, para conseguirlo; nadie consigue hacer la cabeza de los que sólo se afirman en Dios: sólo los que son enviados de Dios.

Saber oír a hombres mandados por Dios y saber como no oír cuando no son, instintivamente (sentirse mal o bien conforme a quien mandó a tal persona);

Debatirse interiormente cuando tales personas no son mandadas por Dios y nos dicen cosas muy sabias que tienen sentido, pero que no son oportunas aún o ya dejaron de ser relevantes; que nos sintamos mal en esos tiempos es prueba de fe pura que está bajo amenaza de desviarse.

Conseguir ser natural cuando es Dios quien habla, pues Él es real y no puede ser de otro modo;

Conseguir asumir cualquier promesa venida de Dios como una maldición en caso que el pecado sea nuestro pariente aún; eso es fe verdadera, pues conseguimos creer en la verdad contra nuestros propios deseos.

Conseguir tener la claridad de asumir profecías (de nuestros tiempos y para nosotros) cómo siendo imposibles de que se cumplan si el pecado sea nuestro amigo aún; creer, asumir, que algo no se irá a cumplir en esas circunstancias es fe.

Asumir que ser fuerte es que tan sólo sea natural y que la perfección es la simplicidad y no la complicación; ser obediente de forma instintiva es fe y no de forma terca; ser terco no es de la fe y ser persistente, en la verdad, es cosa que debe ser natural e íntegramente factible;

Asumir que las promesas de Dios tienen que ser tan reales cuanto Él mismo es; si Él no fuera real, también estas serán irreales, en la misma medida;

Poder colocar la doctrina de lado tal cual Pedro hizo con la doctrina de servir a las mesas porque tenía ambiciones santas mayores para cumplir;

Asumir pecado sólo como pecado, sin disculpas o justificaciones;

Asumir sólo aquel tipo de santidad que viene de Dios de hecho;

Que podamos hacer naturalmente más y mejor (y no peor) que los fariseos y Pastores – excederlos fácilmente si estos vivieran mal con Dios y no que nos sintamos mal con eso;

Poder asumir cualquier pecado como un tropiezo de muerte (como de hecho es) y nunca sólo como un mero impedimento casual debido a la facilidad en de vencer que obtenemos de Dios;

Asumir que la santidad hace siempre parte del cumplimiento de todo cuanto Dios pueda haber prometido;

Ser leal casi sin saberse (inconscientemente, porque es nuestra naturaleza nueva expresándose);

Permanecer leal, cuando la deslealtad nos perturba, no cambiando nuestro curso sólo porque fuimos perturbados;

Asumir cualquier idea sobre Dios cuando, sólo y siempre que Lo podemos tener de forma real;

Poder aceptar que la realidad en Dios es la única forma de vida existente de la fe verdadera (y que no existe otra fe a no ser la verdadera y la real y evidente); nosotros no vemos para creer, pero creemos porque veremos – pero, si vemos, creemos a la misma.

Tener cómo y porque rechazar cualquier tipo de santidad que no sea natural y que sea aparente y forzada, sabiendo que en caso la santidad sea aún una conquista del esfuerzo, ella no es forma de vida natural aún. Existen muchos que prohíben a las señoras de que corten sus cabellos porque necesitan de leyes para que se ocupen debido al hecho de que no consiguieran impedir pensamientos impuros e inertes en ellos mismos. Nuestras actitudes no necesitan de esfuerzo - sólo nuestro trabajo.

Poder vencer el mundo de la misma forma que respiramos – de forma natural e inconsciente. Sabemos que una persona enferma tiene más dificultad en respirar – así, también, la fe real reacciona muy mal al pecado, sea este pequeño o grande; quien se esfuerza para creer o está enfermo, o en lugar contaminado.

Fe es poder asumir otro camino si este nos viniera de Dios, completando o aún anulando otro que nos pudo llevar hasta allí; nosotros vamos de gloria en gloria y de escalón en escalón: para que subamos para el escalón siguiente necesitamos dejar el anterior para atrás. Fue por mirar para atrás y vacilar que la esposa de Lot se quedó estática y parada para siempre.

Preferir perder sin creer que se pierde en caso Dios no esté de acuerdo con nuestros anhelos, planes o acuerdos;

Saber rechazar cualquier escapatoria sin que tenga que explicarse siquiera, sea de que forma sea, si esta no nos venga de Dios y nos venga a intentar aliviar la presión que Dios coloca sobre nosotros;

Obtener una necesidad casi inconsciente y persistente para tener paz con Dios por encima de todo, de cualquier cosa y de todos;

Fe es confesar pecados, uno a uno a quién de derecho sin cuestionar porqué (confesar a hombre o a Dios, restituyendo ni aunque sea sólo la honra).

¡Fe es poder añadir a esta lista si es necesario que en ella se añada, buscando a Dios para eso! Amén.

José Mateus

NUESTROS DESEOS DENTRO DE LA VOLUNTAD DE DIOS


"Deléitate asimismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón", Sal.37:4

Sabemos como Jesús dice que aquella voluntad del Padre debe ser nuestra oración siempre y sólo ella: “Tu voluntad sea hecha aquí en la Tierra como en el cielo”, (no que esta sea hecha sólo, pero que lo sea de igual modo que ella sería hecha allá en el cielo – “los días del Cielo sobre la Tierra”, conforme se lee en Deuteronomio).

Así, podemos declarar con confianza que cualquier cosa que esté dentro de aquella voluntad de Dios, será ejecutada. ¿O no? Claro que sí, ¡pero desde que sea hecha como ella es hecha en el Cielo!

Así, también, orando, nada garantiza que Su voluntad sea alcanzada. Lo que cuenta en una oración es la respuesta que ésta obtiene y nunca las palabras que en ella se usan o el tiempo de intercesión que se gasta – lo importante es que la persona no sacuda el polvo de sus rodillas sin que haya respuesta del cielo. Orar sin cesar, significa orar sin desistir hasta que haya respuesta.

Pero, existe un deleite que alcanzamos de Dios, cuando el Espíritu está en nosotros y hace las cosas por (a través de) nosotros como se fuésemos nosotros mismos. “El Espíritu intercede por nosotros”, pero en nosotros y nunca en el cielo – “he ahí que estoy con vosotros” con gemidos indecibles, gimiendo por vosotros, pero en vosotros, como si fueran los propios a hacer tal cosa. “Cristo en nosotros, esperanza de la gloria”, haciendo y efectuando, queriendo y deseando por nosotros en nosotros – difícilmente un creyente real distingue cuando algo venido de los cielos es de él mismo o de Jesús. Sabe, cuando el río desagua en el mar, nunca se sabe si el agua es dulce o salada, pues las dos se funden en ellas. Es así que “Dios es lo que opera en vosotros tanto el querer como el hacer, según su buena voluntad”, Fil.2:13 – dentro de nosotros como si fuésemos nosotros mismos. Este es el verdadero significado del “Espíritu intercede por nosotros”. Tal como Cristo dijo: “Permaneced en Mí y Yo permaneceré en vosotros (¡dentro mismo, en persona real y efectiva, operando siempre según el beneplácito de Dios!); como la vara por sí misma no puede dar fruto, si no permanece en la vid, así también vosotros, si no permanecierais en Mí, (…) para que todos sean uno (Conmigo); así como Tú, oh Padre, eres en Mí y Yo en Ti, que también ellos sean uno en Nosotros; para que el mundo crea que tú Me enviaste”, Juan 15:4;17:21. Esta es la única unidad, la única unión que de hecho hace la diferencia. El tipo de unión que nos lleva a decir, como Pablo: “Pero nosotros tenemos la mente de Cristo”, 1 Cor.2:16 . Nosotros en Él y Él en nosotros.

Será dentro de esta mente de Cristo que comienzan a nacer deseos de acuerdo con la voluntad de Dios, una personalidad celestial. Cristo va conquistando terreno por sus deseos presentes y vivientes en nosotros mismos, viviendo nuestra vida por nosotros también, pero en nosotros. Esa plenitud de Vida nos salva de nosotros mismos, pues Sus deseos se hacen líquidos en todo nuestro ser y derriten nuestro ser y se sobreponen ganando partes integrales de todo nuestro sistema y corazón, conforme dicta aquel himno “venciendo viene Jesús”, conquistando palmo a palmo todo nuestro ser por dentro, minando el mal en nosotros, desde que hayamos esa Vida en abundancia en nosotros mismos. ¿Quiere transformar su vida, desde su interior para afuera? Recoja plenitud de vida y no cambio brusco a través de sus medios legalistas que nunca funcionan como debe ser. El legalismo dice: “yo nunca más voy a ver una película del mundo” haciendo votos contra lo que todavía desea, mientras la plenitud de Vida abundante mina el propio deseo de asistir a tal cosa.

Será aquí, entonces, que nuestros propios deseos se funden con los de Cristo: en nosotros. Así, ¡deleitándonos en el Señor, tendremos ciertos deseos provenientes del horno del propio fuego del Espíritu Santo, los cuales Dios tendrá siempre como conceder y los cuales podremos siempre seguir vivamente (¡viviéndolos personalmente!).

Si nos deleitáramos en el Señor, si esta vida fuera y sea abundante, realmente viviente y real en nosotros mismos, nacerán siempre ciertos deseos que hasta entonces nos eran desconocidos por entero, tanto por experiencia, como por palabra. ¿Es así de admirar que Dios los conceda tan liberalmente? Nuestros deseos serán órdenes superiores, pues nacen en el Creador, pues nuestros propios deseos son debidamente transformados en oraciones genuinas. Aquí se cumple la profecía que dice: “Y acontecerá que, antes de que clamen ellos, yo responderé; y estando ellos aún hablando, yo los oiré”, Is.65:24, pues deseamos dentro de toda su voluntad. Tales cosas ni siquiera necesitan ser pedidos reales, pues sólo el deseo en sí es prontamente oído como pedido delante del Trono de la gracia, el tal incienso que de los santos sube a/hacia los cielos.

Si nuestros deseos ya son escuchados como pedidos reales de oración, hay que saber que será sólo porque estos están desde su nacimiento dentro del horno de la voluntad de Dios. “Deléitate asimismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón” Sal.37:4. ¿Qué pensaba usted que este versículo significaba? ¡Esto no quiere decir nada más que, los propios deseos ya serán oraciones – tan sólo! Si un pedido para ser oído tiene que estar de acuerdo con la voluntad de Dios, si un deseo real está de pleno acuerdo con la voluntad de Dios también, inmediatamente tendrán como y porque ser prontamente oídos. Allí, el propio deseo se hace en oración ya por sí. No es de esperar que si deleitarme en el Señor vaya a tener otros tipos de deseos satisfechos, por cuanto me será de todo imposible tenerlos, pues “Aquel que es nacido de Dios no peca; porque la semilla de Dios permanece en él (…) porque es nacido de Dios”, 1 Juan 3:9. No es sólo mi deseo que será nacido de Dios: todo yo soy nacido de Dios, todo yo estoy en Dios, toda mi esencia es de allá y por eso pienso las cosas de allá. Amén.



José Mateus

viernes, 18 de junio de 2010

Biografía de C.H Spurgeon


C.H Spurgeon, un gran hombre de Dios, alguien que con humildad y suma dependencia de Nuestro Señor, se dejo utilizar grandemente por El…
En nuestros días sus escritos y prédicas siguen quebrantando corazones, y dirigiendo a muchos a la fe y al arrepentimiento… pues debemos siempre recordar que el más importante ingrediente para el éxito en el ministerio es un profundo entendimiento de nuestro Señor y Salvador juntamente con una dependencia y confianza absoluta en su gracia y grande amor… y justamente éstos eran los ingrediente que predominaban en él, mediante el Espíritu de Dios, y era el que provocaba todo ese ardor y deseo de que otros conozcan, amen y adoren a Jesucristo…

Lo que sigue no es una biografía completa (hay un enlace donde pueden descargar una), son algunos apuntes y comentarios acerca de la vida de Spurgeon.

Dios quiera que en nuestra generación se levanten muchos hombres como él,hombres llenos de fervor y celo, que posean solo una pasión q arda como fuego… y que sea ésta, la gloria de Dios en sus vidas y con ello un despertamiento profundo en sus almas, y en sus alrredores… después de todo, para ésto!! estamos todos y de paso por aquí…( Col. 1:16, 2da. de Pedro 3:11-12,1ra. de Pedro 2:9).


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Acá les dejo algunos links:

Biografía de Spurgeon (muy Recomendada!): http://misionblog.com/ebooks/biografia_spurgeon.zip

Apuntes de Sermones: http://misionblog.com/ebooks/apuntes_spurgeon.zip

El tesoro de David:(Comentarios de los Salmos): http://misionblog.com/ebook/tesoro_david_spurgeon.zip


Sermones en español: http://www.spurgeon.com.mx/

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Sin manipulación de llamadas al altar, sin utilizar métodos sensasionalistas o emocionales, Spurgeon confiaba solo en Dios para convencer a los pecadores, como él mismo dijo, “No vengo a este púlpito esperando que quizás alguno por su propia voluntad quiera volverse a Cristo. Mi esperanza está puesta en otra cosa, espero que mi Maestro traerá algunos de ellos y dirá, “eres mío, y serás mío, te reclamo para mí”. Mi esperanza surge del ofrecimiento de la Gracia que se ofrece gratuitamente, y no de la libre voluntad del hombre”.

Charles Haddon Spurgeon, nació en Kelvedon, Essex, Inglaterra el 19 de Junio de 1834. Tanto su padre como su abuelo fueron pastores, fue criado en un hogar Cristiano, pero fue en Enero de 1850 que se convirtió. Spurgeon predicó su primer sermón en Agosto de ese mismo año. Spurgeon leyó El Progreso del Peregrino a la edad de seis años y parece que luego lo leyó unas 100 veces. Antes de sus 20 años había predicado cerca de 600 veces. Spurgeon típicamente leía 6 libros por semana, y podía recordar lo que había leído y la fuente aún años después.

Es interesante notar que a pesar de que Spurgeon fue un eminente pastor Bautista durante todo su ministerio, Spurgeon encontró a Cristo en una Iglesia Metodista Primitiva. Recién era un niño Dios lo convenció de que era un pecador. Durante algunos años se sintió una criatura sin esperanza ni consuelo; asistía a diferentes cultos en distintos lugares, sin llegas a descubrir cómo librarse de su pecado. A los quince años aumentó su deseo de ser salvo, y pasó seis meses agonizando en oración. Fue por ese entonces que un domingo a la mañana se levantó para ir a su iglesia, pero debido a una tormenta de nieve no pudo llegar a la Iglesia a la cual se dirigía y llegó a esta pequeña Iglesia Metodista. El pastor de la iglesia no llegó al servicio porque estaba enfermo. Entonces uno de los feligreses laicos, un zapatero, fue al púlpito y empezó a predicar. Predicó sobre Isaías 45:22, “ Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.” El zapatero sólo re petía "¡Mirad! No es necesario que levanteís ni un pié, ni un dedo. No es necesario que estudieís en el colegio para aprender a mirar, ni tampoco que contribuyaís con mil libras esterlinas. Mirad a mi y no a vosotros mismos. No hay consuelo en vosotros. Miradme, sudando grandes gotas de sangre. Miradme colgado en la cruz. Miradme muerto y sepultado. Miradme resucitado. Miradme sentado a la derecha de Dios." Y luego, según las palabras de Spurgeon “El me miró bajo la galería, y me atrevo a decir que siendo pocos los presentes, sabía que yo era un extraño. Fijando sus ojos en mí, como si conociera mi corazón, el dijo, “joven, pareces miserable. Y siempre serás miserable en la vida, y miserable en la muerte. Si no obedeces el texto; pero si lo obedeces ahora, en este momento serás salvo. Joven mira a Cristo Jesús, ¡míralo!, ¡míralo!, ¡míralo! No tienes otra cosa qué hacer sino mirarlo y vivir”. Spurgeon dijo, “Así como con la serpiente de bronce que fue levantada, la gente miraba y era sanada, así fue conmigo” Él lo miró y continuó mirándolo hasta que un gozo indescriptible se apoderó de su alma.

Tomó poco tiempo para ver el fruto de su Salvación. Spurgeon comenzó a trabajar para el Señor con mucho celo. Empezó a repartir tratados y después empezó a testificar a la gente acerca de Jesús. Luego empezó a enseñar en la Escuela Dominical. Predicó su primer sermón cuando tenía solo 16 años, y la gente se admiraba de que un adolescente predicara con tanto poder la Palabra de Dios. Cuando tenía 17 años, se convirtió en pastor de una pequeña iglesia en el pueblito llamado Waterbeach. Luego cuando tenía 19, llegó a ser pastor de la Capilla de New Park Street, Southwark, Londres. Llegó allí como aspirante en calidad de prueba por tres meses y estuvo allí por el resto de su vida. Londres fue bendecido por sus predicaciones y la gente comenzó a venir de todas partes y muy pronto Spurgeon llegó a ser el pastor del Tabernáculo Metropolitano. En un año 200.000 copias de sus tratados-sermones se distribuían en las universidades de Oxford y Cambridge. Sus sermones se tradujeron a veinte idiomas. Los periódicos americanos imprimían sus sermones cada semana y le llamaban el predicador de la era. A través del tiempo Spurgeon publicó 3.561 sermones.

El púlpito de la iglesia de New Park Street y del Tabernáculo Metropolitano donde predicó Spurgeon, coleccionaron sus sermones durante su ministerio que llenaron 63 volúmenes. Los sermones contienen de 20 a 25 millones de palabras lo cual equivale a 27 volúmenes de la novena edición de la Enciclopedia Británica. Las series de Spurgeon se mantiene como el más grande conjunto de libros escritos por un solo autor en la historia del Cristianismo. La biblioteca pesonal de Spurgeon contenía 12.000 volúmenes. Spurgeon miraba su trabajo como ministro como un reformador porque trabajajaba tratando de hacer que la gente volviera a las antiguas verdades de las cuales se habían apartado.

A pesar de que los pastores protestantes eran evangélicos, eran pobres en doctrina. La meta de Spurgeon estaba en enderezar a la iglesia con doctrina fuerte. Spurgeon dijo, “Mi labor diaria es revivir las viejas doctrinas de Gill, Owen, Calvino, Agustín y Cristo”. La teología de Spurgeon estaba centrada en Dios, centrada en Cristo. Su amor por el Señor se manifestaba en sus predicaciones, tenía un gran amor por las almas del mundo. Los Cristianos se alimentaban y los pecadores necesitados eran confortados bajo su ministerio, pero sobre todo los pecadores eran llamados a venir a Cristo. En uno de sus primeros sermones el terminó diciendo lo siguiente: “El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado, pecador fatigado, pecador rumbo al infierno, aquellos que están bajo el yugo del diablo, reprobados, rameras, ladrones, adúlteros, fornicarios, borrachos, blasfemos! Hablo a ustedes como a todos. No hago excepción de hombres. Dios no ha hecho excepciones aquí. Todo el que crea en el nombre de Jesucristo será salvo. El pecado no es barrera, la culpabilidad no es obstáculo. Todo aquel, aunque sea tan oscuro como Satán, y tan culpable como un demonio – todo aquel que esta noche crea, será perdonado de sus pecados, sus iniquidades serán borradas; será salvo en el Señor Jesucristo, y estará en el cielo salvo y seguro. Este es el glorioso evangelio. Dios te lleva al hogar y te da fe en Jesús” También dijo de una manera fuerte, “Hay suficiente polvo en algunas de vuestras Biblias que podeis escribir con vuestros dedos sobre ella la palabra: condenación”

Cuando Spurgeon llegó a la Iglesia de New Park Street en 1854, esta congregación que en años anteriores había tenido alrededor de 1200 miembros, tenía solo 232 miembros ahora, pero durante el ministerio de Spurgeon por 38 años el número se había incrementado a 5.311. La iglesia era la congregación bautista independiente más grande del mundo. Spurgeon llevó a sus servicios al Primer Ministro W.E. Gladstone, a miembros de la familia Real, miembros del Parlamento, etc.

Luego un santuario más grande se construyó y fue llamado el Tabernáculo Metropolitano. Durante la construcción del edificio, entró al salón y para probar la acústica repitió el versículo “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Estas palabras fueron escuchadas por un hombre que trabajaba en alguna parte del edificio. Más tarde ese hombre vino a Spurgeon y le dijo que el versículo había tocado su corazón y por medio de esto había venido a Cristo. Una vez que se terminó el edificio, fue la congregación más grande en la historia que era alcanzada con la voz de un hombre en tiempos en los que no había micrófonos.

Lo siguiente es una porción de su primer sermón en el nuevo santuario en Marzo, 31 de 1861.

“Que envíe Dios el fuego de Su Espíritu aquí, para que el ministro esté más y más apegado de su Maestro. Vendréis a pensar cada vez menos con respecto al que habla y más con respecto a la verdad que se expone... Veremos entonces que esta iglesia se convierte en dos..., tres, y cuatro mil fuertes iglesias. Tendremos el salón de lectura bajo esta plataforma lleno en cada reunión de oración, y veremos en este lugar jóvenes consagrándose al Señor, se levantarán ministros, se levantarán y llevarán este fuego a otras partes del planeta... Si Dios nos bendice, seremos de bendición para otras multitudes. Al enviar Dios su fuego, los pecadores más perdidos de este vecindario se convertirán a Dios, los borrachos dejarán sus copas, el blasfemo se arrepentirá de su blasfemia, el lascivo dejará su lujuria – Los huesos secos se levantarán y serán revestidos con frescura. Y corazones de piedra se volverán de carne...

Spurgeon dijo en otra ocasión, “Supongamos que Dios trajera a los hombres a la Salvación por causa de los méritos de ellos. ¿Dónde estarías vosotros borrachos? ¿Qué harías vosotros maledicientes? Vosotros que habías sido impuros y sucios, y cuyos corazones habían rechazado a Dios, y que aun hoy no lo amais, qué harías? Pero cuando entendemos que es por pura Gracia, entonces toda la vida pasada, tan oscuura y maligna como haya sido, no puede retenerte para que no vengas a Jesús.”

Spurgeon era un hombre de oración, que vivía en su espíritu en comunión con Dios. Según el Doctor Wayland Hoyt un americano: “Yo estaba caminando con el (con Spurgeon) en el bosque, y cuando llegamos a cierto lugar simplemente dijo, venga arrodillémonos junto a esta cabaña y oremos, y así elevó su alma a Dios en la más reverente y amorosa oración que he oido”. Orar era tan natural para él como respirar. También, según el Dr. Theodore Cuyler, mientras caminando por el bosque tuvieron un tiempo de humorismo, Spurgeon paró de repente y dijo, “Venga Theodore, agradezcamos a Dios por la risa” y allí mismo oró.

Spurgeon era un hombre muy humilde, a pesar de que miles de personas iban a escucharlo, nunca tomó la gloria para sí mismo, porque se veía a sí mismo como nada y daba toda la gloria a Dios. Spurgeon dijo: “Siempre estoy inclinado a tomar la habitación más baja en la casa de mi Padre, cuando entre al Cielo, será para estar entre el más pequeño entre los pequeños de los santos, y con el más pecador de los pecadores”

Por muchos años fue afectado por una agonía física severa pues sufría de gota, además su esposa fue semi-inválida toda la vida, sin embargo fue siempre su secretaria personal y fue la que continuó el trabajo de publicación de sus escritos aun después de la muerte de él. Muchas veces estuvo con gran dolor mientras predicaba. El sabia lo que era sufrir, y su ministerio fue atacado por oponentes. La siguiente es una carta que escribió a su hermano.

"Mi Querido Hermano, fui llevado enfermo mientras trataba de predicar el Jueves y una horrible depresión y sensación de choque hizo mi que sintiera una gran miseria en mi predicación, me dieron medicina dos veces pero me sentía medio muerto. Podrías venir preparado con un sermón para el Domingo en la noche porque es posible que sea capaz de predicar? Mis dientes me ponen nervioso, mi hígado me molesta y mi corazón me da gran pesar. Espero llevar a cabo la Conferencia, pero ayer estaba muy lejos de lograrlo, es terrible. Deseo terminar el Reporte del Colegio, y se me acaba el tiempo ...
Con amor y de corazón, Tu agradecido hermano, Charles."

A pesar de estar enfermo, Spurgeon tomaba tiempo para escribir a un muchacho que nuncao conoció, y del cual solamente sabía por las oraciones de sus padres. Durante sus últimos días estuvo parcialmente consciente, la Señora Spurgeon y los doctores sabían que pronto se iría. Cayó en completa inconciencia desde el 28 de Enero hasta la tarde del 31 de Enero de 1892, cuando entró por la puerta celestial para estar con su Padre a la edad de 58 años.

Los mensajes de Spurgeon eran completamente evangelísticos. En uno de sus sermones suplicaba a los pecadores: “ Pecadores, confiad en Jesús; y si perecéis confiando en Jesús, yo pereceré con vosotros. Tendré mi cama en el infierno a la par de vosotros, pecadores, si fuera posible que perezcais habiendo confiado en Cristo, y allí estaréis, y me azotaréis por toda la eternidad por haberos hecho confiar en una falsedad. Esto haced si pereciéramos. Pero eso nunca podrá ser; aquellos que confían en Jesús, no perecerán, ni nadie los podrá arrebatar de su mano. Venid a Jesús, El no os rechazará jamás.

Finalizamos con sus últimas palabras en su lecho de muerte, dirigidas a su esposa: "Oh querida, he gozado un tiempo muy glorioso con mi Señor." Seis mil personas asistieron a su funeral. En el féretro se colocó una biblia abierta en el texto que Dios había usado para llamarlo: "Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra."


A.D

jueves, 17 de junio de 2010

Extracto del libro: Le Dije Adiós a las Citas Amorosas


"Si te sientes inclinado a profundizar en una relación con
una chica o un chico, espera en Dios en oración. Procura el
consejo de algunos hermanos de confianza de mayor edad y
experiencia que tú. Lo ideal es que entre estos consejeros
incluyas a tus padres, un consejero cristiano, y otros amigos
de confianza que sean creyentes. Pídeles a estas personas que
se unan a ti en oración a favor de la persona en la que estás
interesado. Invítalos a que te pregunten acerca de tu conducta
en dicha relación, y que también te señalen cualquier peligro
que puedan ver en tu vida o en la vida de la otra persona.
Preguntas que debes hacer
Durante este tiempo de vigilia y espera, ambos deben hacerse
algunas preguntas difíciles tales como: "Basado en el carácter
que he podido observar en nuestra relación ¿yo me casaría con
esta persona? ¿Estoy listo para que esta relación vaya más allá
de una amistad y en dirección al matrimonio? Obviamente
estas son preguntas serias. La mayoría de los problemas que hemos
visto en tener citas y en los noviazgos a corto plazo, vienen
precisamente porque estas preguntas no se toman en serio. Como
resultado, los jóvenes salen en citas con personas con las cuales
nunca considerarían casarse, y se involucran en relaciones románticas
sólo por pura diversión, y no porque están preparados
para un compromiso. Podemos evitar estos problemas que son
el resultado de una mentalidad mundana, sólo al esperar en Dios
y rehusar involucrarnos románticamente hasta que no recibamos
la aprobación de las "cuatro luces verdes".

Luz verde # 1 :


La Palabra de Dios

Basados en la Palabra de Dios, ¿es conveniente el matrimonio
para ti y para la persona en la que estás interesado? Dios
estableció el matrimonio, pero también fue Él quien le puso
límites a su alrededor. Por ejemplo, si la persona en la cual
estás interesado no es creyente, o hay dudas respecto a su fe,
debes detenerte inmediatamente. La Biblia también nos advierte
que ciertos ministerios son llevados a cabo mejor por
gente soltera; quizá esta verdad se aplica al plan de Dios para
tu vida. Antes de proceder en una relación, primero debes
buscar dirección de parte de Dios por medio de su Palabra
escrita.

Luz verde # 2 :

Estar preparado para el matrimonio

¿Posees una visión realista y equilibrada de lo que es la vida
matrimonial tal y como lo discutimos en el capítulo 13? ¿Estás
al tanto y preparado para asumir las responsabilidades de ser
esposo o esposa? ¿Has alcanzado un nivel de madurez espiritual
y de estabilidad emocional como soltero que justifica que
entres en un compromiso de por vida? ¿Estás listo para asumir
la responsabilidad y carga económica? Es necesario que con
honestidad respondas a este tipo de interrogantes antes de
comenzar una relación.

Luz verde # 3 :

La aprobación y el apoyo de tus padres o los
que te cuidan, consejeros cristianos,
y amigos cristianos devotos

Si crees estar listo para el matrimonio, pero nadie más de los
que te conocen y te aman creen que lo estás, entonces
probablemente debes reconsiderar. Es necesario que escuches
el consejo sabio y el punto de vista de los que te aman y te
observan desde una perspectiva objetiva. Esto no significa que
El romance guiado por principios 223
los padres u otros consejeros nunca se equivocan, pero es rara
la vez que deberíamos proceder sin su apoyo y bendición.

Luz verde # 4 :

La paz de Dios

Finalmente, no se puede reemplazar con nada la paz que viene
del andar en la voluntad de Dios. Cuando oras a Dios o hablas
con tus padres y demás creyentes, ¿te sientes cómodo al
considerar la idea del matrimonio, o la misma está marcada
por tensión e incertidumbre? Aunque ciertamente no estoy
sugiriendo que esta decisión tan importante esté fundamentada
en los sentimientos, los mismos se pueden incluir como
indicadores adicionales en cuanto a si debes o no continuar.
En la mayoría de los casos podrás sentir la paz de Dios sólo
cuando las tres luces verdes previas estén en orden..."

"Le Dije Adios a las Citas Amorosas" de Joshua Harris

Una pequeña prueba sobre las citas.

¿Cuál es tu motivación en las relaciones: agradarte a ti mismo o servir a los demás?
¿Te entregas física o emocionalmente a otros en maneras de las cuales te arrepentirás cuando te cases?
¿La relación en que estás involucrado al presente es un impedimento para que sirvas a Dios como persona soltera?
¿Estás cansado del mismo juego?
Entonces dile adiós a las citas.

Noviazgo a corto plazo, ¿acaso habrá una manera mejor?
Le dije adiós a las citas amorosas sugiere que sí la hay.
Reorganiza tu vida romántica a la luz de la Palabra de Dios, y hallarás más plenitud de lo que cualquier cita jamás te pudo dar, una vida de amor sincero, verdadera pureza y soltería con propósito.

Bájalo haciendo click encima del link siguiente: "Le Dije Adios a las Citas Amorosas"

La consagración de lo emocional

En nuestros días el tener noviazgos a la ligera está de moda y se lo considera una gran emoción... pero nosotros como Cristianos debemos estar concientes de que ésta vida ya no nos pertenece, pues hemos sido comprados a gran precio (ver.1 Corintios 6:19-20) y hay algo nuestro Dios anhela y es nuestro corazón (Pr. 23:26)… El tiene un plan de bendición para cada uno de sus hijos… desea darnos una vida abundante y fructífera ( s. Juan 10:10) pero una de las mas eficaces herramientas de nuestro enemigo de Satanás para desviarnos de la buena agradable y perfecta voluntad de Dios para nosotros… es a través de nuestros sentimientos y emociones…

Fréderick P. Wood dice con respecto a ésto lo siguiente: “El diablo sabe lo sensible que es el corazón, y por lo tanto no hay nada que le complazca más que el quebrantarlo. Si puede falsificar el amor y engañar a su victima de modo que piense que es de verás, esta satisfecho.
Amar fuera de la voluntad de Dios es empezar a andar por un camino cuyos fundamentos se están hundiendo. Más tarde o más temprano tendrá lugar el hundimiento, y entonces vendrá a la saga la devastación y la ruina… Y que tristeza en el corazón de muchos que saben que han puesto primero el yo, Dios al final, y como consecuencia han causado un naufragio en sus vidas. Cristo reclama el primer lugar en los afectos humanos por la única razón de que es nuestro mayor bien. El problema es que la gente es corta de vista. No pueden ver mas allá de lo inmediato, de modo que cree que Dios es duro con ella cuando le pide que renuncie a algo importante por amor a El. Sin embargo cuando se ha hecho el sacrificio y se ha renunciado al amor que no es de Dios, ¿abandona Él a su hijo? ¡no! ¡nunca! Si se le rinde las emociones por completo, entonces la capacidad para el amor de Dios ha aumenta, y el alma sale del conflicto enriquecida , profundizada, hermoseada, hecha mas pura y mas efectiva para su servicio en las manos del Señor.
Dudo que haya algo que pueda apartar a un joven tan fácilmente de la voluntad de Dios como esta cuestión del amor. No es que no sea la voluntad de Dios que un hombre ame. Esto es parte de él mismo, está en su constitución. Si la emoción ha sido dada por Dios, entonces es una de las formas en que él adapta a aquel hombre para la vida. El amor de una esposa pura ha formado a muchos hombres y viceversa… pero en ésto como en otras cosas, el diablo trata de volver las cosas patas para arriba y necesitamos estar seguros de la mentalidad de Dios. Todo pensamiento ha de ser puesto bajo la sumisión ha Cristo..."
Fréderick P. Wood

En 2 Timoteo 4:10, una versión, dice así: “ Démas me ha abandonado habiendo amado éste mundo presente”
Pablo que había estado cansado de su largo servicio, pensaba que el joven lo iba a ayudar, pero Démas le decepcionó…
Y ahora pensemos… estamos nosotros decepcionando a Dios?... estamos negándonos a seguir su camino? haciendo nuestra voluntad y dejando que nuestras emociones dominen nuestras decisiones, nuestra fé y la obediencia a los mandatos de Dios?

Y no olvidemos.. solo el amor que es planeado por Dios nos traerá paz y una incalculable bendición… pero las cosas irán muy mal cuando el amor no es de Dios y las emociones no las consagramos a El... y Dios nos dice lo siguiente:

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:
la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy.
Deuteronomio 11:26-28
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
Ga. 6.7-8

sábado, 12 de junio de 2010

DEVOCIONAL CRISTIANO – LA DISTRACCION

“Cuando llegó el momento de dedicar la muralla, buscaron a los levitas en todos los lugares donde vivían, y los llevaron a Jerusalén para celebrar la dedicación con cánticos de acción de gracias, al son de címbalos, arpas y liras.” Nehemías 12:27 (RVR)


Después de tanto esperar, finalmente hoy comenzó el mundial. El bombardeo informático del tema fue tan grande que nos hacía esperar este momento como si fuera lo único importante que pasa en el mundo. Pantallas gigantes en lugares públicos, televisores en cada bar, convocatorias para los días de partido, cambios de agenda para no perderse el partido de Argentina. Llegó el esperado momento, y la pelota comenzó a rodar. Pero no cambió nada. El universo siguió su curso, y la vida no se modificó.

Solo fue una distracción. Es cierto que hasta que termine el mundial, es una buena excusa para tomarse un recreo y ver de parado algún partido o algún gol por internet. Lo cierto es que tanta euforia mundialista distrae. Se dejan temas para más tarde, se postergan asuntos simplemente ” porque estamos en el mundial”.

Algo similar estaba pasando en Jerusalén. Estaban por dedicar la muralla que Nehemías y su gente había levantado con tanto esfuerzo. Después de años de destrucción, finalmente la ciudad estaba comenzando a estar armada y viva. Era un momento de fiesta, pero había gente que estaba ocupada en otras cosas. El día de la inauguración oficial, cuando se estaba esperando la bendición de Dios, los levitas no estaban.

No dice que estaban haciendo, ni donde estaban. Pero siendo tan organizado, Nehemías seguramente había programado la dedicación con lujo de detalles, anunciado día y hora del evento con anticipación, enviado invitaciones especiales, preparado las participaciones, sin dejar nada librado al azar. Y cuando estaba por comenzar la fiesta, se dan cuenta de algo: faltaban los levitas.

Hubo que ir a buscarlos.

Que el mundial no te distraiga, que no estés tan ocupado en tus negocios, en tu estudio, en tu familia o en tu ocio que te olvides de la convocatoria que Dios te hace cada día. Dios no va a mandar un ángel para buscarte, pero está alerta y esperando que te decidas a ir a su presencia. Con la misma ansiedad que estás esperando el partido de la selección de tu país, Dios espera que anheles su presencia.

REFLEXIÓN — Busca a Dios, no te distraigas



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