"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro"
2.ª Pedro 1:19

jueves, 11 de febrero de 2010

Sermones sobre la oración-C. H. Spurgeon




ALIENTO PARA LA ORACIÓN
«Clama a mi, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jeremías 33:3).
Esta es una palabra para el prisionero; los que están en prisiones espirituales pueden apreciarla.
Era ésta la segunda vez que el Señor había hablado al profeta, que se hallaba a la sazón en un calabozo. Dios no se aleja de su pueblo porque estén en un lugar tan mal oliente como el mundo,y aun cuando sean puestos en prisión, no les abandona de ningún modo; antes redobla sus visitas a ellos cuando están en grande tribulación.
El texto es para cualquier afligido siervo de Dios. Le anima de una manera triple:
I. A CONTINUACIÓN. «Clama a mí.»
1. Ora, aunque hayas orado ya. Ve, en el capítulo anterior, vera. 16 y adelante.
2. Ora, aunque estés en prisión después de haber orado. Si la liberación tarda, haz tus oraciones más importunas.
3. Ora, pues la palabra del Señor vendrá a ti, según esta promesa.
4. Ora, pues el Espíritu Santo te impulsa y te ayuda.
II. A ESPERAR RESPUESTA A TU ORACIÓN. «Y yo te responderé y te mostraré”
El Señor nos responderá porque:
1. El ha establecido la oración y hecho arreglos para su presentación y aceptación. El no puede habernos engañado; no nos trataría de tal manera.
2. El impulsa, alienta y aviva la oración y seguramente no se burlaría de nosotros excitando deseos que no tuviera que gratificar. Tal pensamiento seria casi una blasfemia contra el Espíritu Santo, que impulsa nuestro corazón a la oración. EL ha dado su promesa en este texto y a menudo nos es repetida en otras partes de la Escritura. El no puede mentir ni negarse a sí mismo.
III. DEBEMOS ESPERAR GRANDES COSAS CON RESPECTO A LA ORACIÓN.
«Yo te enseñaré cosas grandes y dificultosas.»
Leed el capítulo anterior desde el versículo 18 y veréis
las grandes cosas que podemos esperar.

1. Grandes en consejo: Llenas de sabiduría y significado.
2. Cosas divinas: «Yo te mostrarás Estas cosas son enumeradas en los versículos que
siguen, hasta el final del versículo, y son:Salud y curación (vers. 6).
Liberación del cautiverio (vers. 7). Perdón de los pecados (vers. 8).
Ved aquí cómo los dolientes pueden obtener liberación inesperada.
Los obreros pueden realizar maravillas sorprendentes y los buscadores encontrar más de lo que esperaban.

A un muchacho que se examinaba como ingeniero le fue hecha la siguiente pregunta:
«Suponga que se halla ante una bomba construida para un barco que está bajo su responsabilidad,y sabe que todo está en perfecto orden en la máquina; sin embargo, cuando hace mover el émbolo no saca agua. ¿Qué pensaría usted?» «¿Pensarla que debe haber algún defecto en alguna parte?» «Pero esta conclusión no es admisible, porque la suposición es que todo es perfecto en la bomba y, sin embargo, no saca agua.» «Entonces, señor -replicó el estudiante-, yo tendría que mirar fuera del barco y ver si el mar se ha secado.» Del mismo modo, si la verdadera oración no obtuviera respuesta, tendría que verse si la naturaleza de Dios ha cambiado.
El pueblo de Dios que ora, llega a conocer mucho más de la mente divina que otros; como Juan, que al llorar obtuvo que el libro fuese abierto; y Daniel, que por la oración obtuvo la revelación del secreto del sueño del rey, en una visión de noche. - TRAPP.
Cierto día, al pedir Sir Walter Raleigh un favor de la reina Elizabeth, ésta le dijo: «Raleigh,¿cuándo dejará usted de pedir?» A lo que éste respondió, sin perturbarse: «Cuando Vuestra Majestad deje de dar. Pedid grandes cosas de Dios. Esperad grandes cosas de Dios. Que su pasada bondad nos haga «persistentes en las oraciones» - Nueva Enciclopedia de Anécdotas ilustrativas.
EL calabozo de la prisión de Mamertine, donde según una tradición probable estuvo
encerrado S. Pablo, tiene como entrada tan sólo un agujero redondo en el techo, situado en el suelo de otro calabozo. E1 calabozo superior es bastante oscuro, pero el de abajo es oscuro del todo; de modo que la prisión del apóstol era lo más miserable que se puede imaginar.
Sin embargo, observamos un hecho curioso, y es que en el duro suelo del inferior hay una hermosa fuente de agua, clara como el cristal, que, sin duda, manaba tan fresca como ahora en los días del apóstol Pablo. Los católico-romanos creen que la fuente es milagrosa. Los que no son tan crédulos, piensan que es un símbolo lleno de instrucción: Jamás hay un calabozo para los siervos de Dios que no tenga su fuente de consuelo. -C. H. S.

COMUNIÓN DE CORAZÓN
«Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón le propuso todo lo que en corazón tenía» (1º Reyes 10:2).

No es prudente, por lo general, decir a otros todo lo que tenemos en nuestro corazón. Sansón llegó al clímax de su necedad cuando hizo esto con Dalila; sin embargo, si podemos encontrar a un Salomón capaz de solucionar todas nuestras dificultades, puede ser prudente hacer esto.
Nosotros tenemos a uno mayor que Salomón, el Señor Jesucristo, que es la sabiduría encarnada.
La equivocación es que con El somos demasiado callados y con los amigos del mundo
demasiado comunicativos. Este mal debería ser rectificado.
I. DEBEMOS COMUNICAR A DIOS TODO LO QUE ESTÁ EN NUESTRO CORAZÓN.
1. Descuidar la comunión con Jesús es una falta de atención, ya que El mismo nos invita a hablar con El. ¿Haremos que nuestro esposo celestial se vea privado de la comunión de aquellas nuestras almas a quienes El ama?
2. Ocultar cualquier cosa de un amigo tan verdadero, descubre el triste hecho de que
tenemos algo malo que ocultarle.
3. La reticencia en cuanto a Jesús es agradada grandemente por nuestra usual disposición a decir todas nuestras preocupaciones a otras personas. ¿Haremos al hombre nuestro confidente y ocultaremos el asunto de nuestro Dios?

II. NO NECESITAMOS DETENER NUESTRA COMUNIÓN POR FALTA DE
ASUNTOS.

1. Nuestras tristezas. El conoce lo que somos y nos confortará a pesar de ellas, ayudándonos a sacar provecho de ellas y quitándolas al tiempo debido.
2. Nuestros gozos. El los hará sobrios sazonándolos. El gozo sin Jesús es sol sin luz, y perfume sin olor. El gozo sin Jesús sería tan malo como la fiesta del becerro de oro, que provocó el celo del Señor.
3. Nuestros éxitos y fracasos deberían ser referidos al cuartel general de nuestras
operaciones. Los discípulos de Juan, cuando éste fue martirizado, tomaron el cuerpo y lo enterraron, y luego fueron a decirlo a Jesús (Mateo 14:12). Los evangelistas de nuestro Señor, cuando vinieron, le refirieron todo lo que habían hecho (Lucas 9: 10).
4. Nuestros temores. Temores de caída, de necesidad, de desfallecimiento o de muerte.
Mencionar estos temores a Jesús es terminar con ellos.
III. NO DEBERÍAMOS CESAR DE COMUNICAR CON ÉL POR FALTA DE
RAZONES.
1. ¡Cuán noble y elevado es la comunión con el Hijo de Dios!
2. ¡Cuán consolador y alentador es la comunión con Aquel que ha vencido al mundo!
3. ¡Cuán seguro y provechoso es un andar diario con el Hijo del Hombre bendito para
siempre!
4. ¡Cuán propio y natural es para los discípulos hablar con su Maestro y los santos con su Salvador!
Un obrero en tiempo de necesidad se desprendería de todas las cosas menos de sus herramientas,pues perder éstas sería perderlo todo. La lectura de la Palabra de Dios y la oración son los instrumentos del cristiano; sin ellos estamos desahuciados. ¿Cómo es, pues, que cuando el tiempo apremia los olvidamos o los apartamos? ¿No es esto como vender nuestras herramientas?
Hay algo que tengo que hacer y algo que tengo que dejar de hacer: que sea yo, ante todo, perfecto en la oración. - HenryMartyn.
La falta de comunión santa es una cosa grave. El verdadero amor es comunicativo; no puede guardar su secreto al amado ni ser impedido de conversar con él. La fe más fuerte es la que más necesita decir, y más plenamente dice, lo que hay en su corazón. ¿Hay algo que no podáis decir a nuestro Señor? Ello demuestra que no hay necesidad o que hay poca fe (Ef. 3:12). «En quien tenemos confianza.» La palabra traducida «confianza» es, en el original, «decirlo todo». --- Thomas Boston.



COMUNIÓN DE CORAZÓN
«Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón le propuso todo lo que en corazón tenía» (1º Reyes 10:2).

No es prudente, por lo general, decir a otros todo lo que tenemos en nuestro corazón. Sansón llegó al clímax de su necedad cuando hizo esto con Dalila; sin embargo, si podemos encontrar a un Salomón capaz de solucionar todas nuestras dificultades, puede ser prudente hacer esto.
Nosotros tenemos a uno mayor que Salomón, el Señor Jesucristo, que es la sabiduría encarnada.
La equivocación es que con El somos demasiado callados y con los amigos del mundo
demasiado comunicativos. Este mal debería ser rectificado.
I. DEBEMOS COMUNICAR A DIOS TODO LO QUE ESTÁ EN NUESTRO CORAZÓN.
1. Descuidar la comunión con Jesús es una falta de atención, ya que El mismo nos invita a hablar con El. ¿Haremos que nuestro esposo celestial se vea privado de la comunión de aquellas nuestras almas a quienes El ama?
2. Ocultar cualquier cosa de un amigo tan verdadero, descubre el triste hecho de que
tenemos algo malo que ocultarle.
3. La reticencia en cuanto a Jesús es agradada grandemente por nuestra usual disposición a decir todas nuestras preocupaciones a otras personas. ¿Haremos al hombre nuestro confidente y ocultaremos el asunto de nuestro Dios?

II. NO NECESITAMOS DETENER NUESTRA COMUNIÓN POR FALTA DE
ASUNTOS.

1. Nuestras tristezas. El conoce lo que somos y nos confortará a pesar de ellas, ayudándonos a sacar provecho de ellas y quitándolas al tiempo debido.
2. Nuestros gozos. El los hará sobrios sazonándolos. El gozo sin Jesús es sol sin luz, y perfume sin olor. El gozo sin Jesús sería tan malo como la fiesta del becerro de oro, que provocó el celo del Señor.
3. Nuestros éxitos y fracasos deberían ser referidos al cuartel general de nuestras
operaciones. Los discípulos de Juan, cuando éste fue martirizado, tomaron el cuerpo y lo enterraron, y luego fueron a decirlo a Jesús (Mateo 14:12). Los evangelistas de nuestro Señor, cuando vinieron, le refirieron todo lo que habían hecho (Lucas 9: 10).
4. Nuestros temores. Temores de caída, de necesidad, de desfallecimiento o de muerte.
Mencionar estos temores a Jesús es terminar con ellos.
III. NO DEBERÍAMOS CESAR DE COMUNICAR CON ÉL POR FALTA DE
RAZONES.
1. ¡Cuán noble y elevado es la comunión con el Hijo de Dios!
2. ¡Cuán consolador y alentador es la comunión con Aquel que ha vencido al mundo!
3. ¡Cuán seguro y provechoso es un andar diario con el Hijo del Hombre bendito para
siempre!
4. ¡Cuán propio y natural es para los discípulos hablar con su Maestro y los santos con su Salvador!
Un obrero en tiempo de necesidad se desprendería de todas las cosas menos de sus herramientas,pues perder éstas sería perderlo todo. La lectura de la Palabra de Dios y la oración son los instrumentos del cristiano; sin ellos estamos desahuciados. ¿Cómo es, pues, que cuando el tiempo apremia los olvidamos o los apartamos? ¿No es esto como vender nuestras herramientas?
Hay algo que tengo que hacer y algo que tengo que dejar de hacer: que sea yo, ante todo, perfecto en la oración. - HenryMartyn.
La falta de comunión santa es una cosa grave. El verdadero amor es comunicativo; no puede guardar su secreto al amado ni ser impedido de conversar con él. La fe más fuerte es la que más necesita decir, y más plenamente dice, lo que hay en su corazón. ¿Hay algo que no podáis decir a nuestro Señor? Ello demuestra que no hay necesidad o que hay poca fe (Ef. 3:12). «En quien tenemos confianza.» La palabra traducida «confianza» es, en el original, «decirlo todo». --- Thomas Boston.


PODER CON DIOS

«No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel [príncipe de Dios]: porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido» (Gén. 32:28).
Después que Jacob había prevalecido con Dios no tenía razón alguna para temer a Esaú. Y era el poder de un solo individuo, puesto en juego en una ocasión de gran apuro. ¡Cuánto más poder puede encontrarse cuando dos o tres personas se juntan para orar!

I. LO QUE NO ES ESTE PODER.
No puede ser mágico. Algunos parecen tener ilusión de que las oraciones
son una especie de ritos mágicos, pero esto es una tontería (Mat. M).
No puede ser meritorio.
No puede ser propio. Tiene que ser dado por el Señor.

II. DE DÓNDE PROCEDE ESTE PODER.
1. Viene de la misma naturaleza del Señor. Su bondad y ternura son movidos a la vista de nuestra tristeza y debilidad. Un soldado que iba a matar a un niño, detuvo su arma cuando el pequeño clamó: «¡No me mates; soy tan pequeño!»
2. Viene de la promesa de Dios. Por su pacto del Evangelio y por su Palabra, el Señor se sujeta a los que saben corno apelar a su verdad y fidelidad.
3. Procede de las relaciones de la gracia. Con toda seguridad, un padre escuchará a sus propios hijos.
4. Procede de actos anteriores del Señor. Su elección es un poder en sí mismo, ya que es un Dios inmutable.

III. CÓMO PUEDE SER EJERCIDO.
1. Debe haber un profundo sentimiento de debilidad (2ª Corintios 12: 10).
2. Debe haber fe sencilla en la bondad del Señor (Juan 14:12).
«La fe domina el mundo y el infierno,Conquista a la muerte y el temor;
Y lo que es todavía más extraño:
Vence en el Cielo, mediante la oración.»
3. Debe haber pronta obediencia a su voluntad (Juan 9:31).
4. Un derramamiento del corazón entero (Oseas 12A).
IV. PARA QUIÉN PUEDE SER UTILIZADO ESTE PODER.
1. En favor de nosotros mismos.
Para nuestra propia liberación de pruebas especiales.
Para nuestra futura fortaleza y crecimiento, cuando, corno Jacob, somos
llamados a enfrentarnos con tribulaciones sucesivas.
2. En favor de otros.
Las mujeres y los niños de Jacob fueron preservados y el corazón de Esaú
ablandado.
Véanse otros ejemplos de Abraham, Job, Moisés, Samuel, Pablo, etc., en
que se ejerció este poder para bien de otras personas.
¡Cuán terrible es no tener poder con Dios sino luchar contra El con nuestro
débil brazo!
Aunque Jacob era un simple peregrino cansado, prácticamente un gusano que podía ser
fácilmente aplastado y pisoteado (Is. 41:14), sin embargo, por medio de la oración es tan poderoso que vence al mismo Dios Omnipotente. - Thomas Brooks.
Cuán a menudo he visto a un niño pequeño rodear el cuello de su padre con sus brazos y ganar con besos, ruegos y lágrimas lo que le había sido rehusado. ¿Quién no se ha sentido movido a compasión por su importunidad cuando un animal mudo nos ha mirado con ojos suplicantes pidiéndonos comida? ¿Es Dios menos compasivo que nosotros? - Dr. Guthrie.
Esta es la llave que nos ha abierto las puertas cerradas del cielo una y otra vez. Ha vencido poderosos ejércitos y descubierto secretos que la misma agudeza del diablo no había podido descubrir. Ha desbaratado complots en su mismo origen y hecho que los artefactos de crueldad preparados contra los santos destruyan a sus propios inventores, siendo atados con las mismas cadenas que habían preparado para otros. Al toque de la oración se han abierto puertas de prisiones, la tumba ha dado sus muertos y el leviathan no ha podido digerir su presa, antes la ha tenido que vomitar. - W. Gurnall.
***

ARDIENTE DESEO
«Te ruego, ¡oh Jehová!, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey» (Nehemías 1:11).
Nehemías creía que había otros que oraban juntamente con él; no era tan ciego, obstinado y poco caritativo hasta el punto de pensar que tan sólo él amaba la casa del Señor y oraba por ella. Creía que el Señor tenía muchos servidores suyos orando, además de él. Era más optimista que Elías (1.0 Reyes 19:10, 18).

I. ESTO INCLUYE A TODOS LOS QUE TIENEN UNA RELIGIÓN VERDADERA.
1. La verdadera piedad es siempre asunto de deseo. No de costumbres, moda, hábito,
entusiasmo, pasión o casualidad.
2. Cada detalle de la verdadera piedad es asunto de deseo. El arrepentimiento, la fe, el amor,etc. Ninguna de estas cosas pueden hallarse en la persona que no desea tenerlas.
La oración. la alabanza, el servicio, la limosna y todos los hechos buenos
son deseos del corazón. ¡Oh, que los tales abunden en nosotros!
Lo mismo puede ser dicho del cielo, la resurrección y las glorias futuras
del reinado de Cristo sobre la tierra. Los hombres buenos, como Daniel,
son hombres de deseos (Dan. 9:23).
El deseo es la vida y sangre de la piedad, el origen de la santidad, la aurora
de la gracia y la promesa de perfección.
II. ESTO INCLUYE MUCHOS GRADOS DE GRACIA.
1. Aquellos que desean ardientemente, y de todo corazón, estar en paz con Dios hasta el punto de no atreverse a pensar que son salvos. Estos siempre están deseando.
2. Los que saben que temen a Dios pero desean tenerle más. Algunos de los mejores
hombres son de este orden.
3. Los que se deleitan en los caminos de Dios y anhelan permanecer en ellos todos los días.
Nadie persevera en la santidad a menos que lo desee. Los ardientes deseos producen un
andar cauteloso, y por el Espíritu de Dios consiguen una vida consecuente.
Todas estas personas pueden orar de un modo aceptable; ciertamente están
orando siempre, pues los deseos son verdaderas oraciones.
Necesitamos las oraciones de estas personas, así como las de los creyentes
más avanzados. La infantería es la parte más considerable del ejército; si
nadie más orase sino los grandes creyentes, el tesoro de la oración sería
muy escaso.
Finalmente, oremos ahora todos nosotros; grandes y pequeños, oremos en
el Espíritu Santo y sostengamos de este modo a nuestros pastores,
misioneros y otros obreros quienes, como Nehemías, dirigen o santo servicio.
Cuando Napoleón volvió de la isla de Elba un jardinero reconoció al emperador y en seguida le siguió. Napoleón le saludó alegremente diciendo: «Aquí tenemos a nuestro primer recluta»
Cuando una persona empieza a orar por nosotros, por débiles que sean
sus oraciones, debemos darle la bienvenida; el que ora por mí me enriquece.
Los granos de arena y las gotas de la lluvia combinadas cumplen los mayores objetivos. Puede haber más oración verdadera en una pequeña reunión de oscuros creyentes que en una gran asamblea donde todo es hecho con más habilidad que ardiente deseo.
Que nunca vuestro pastor pierda su libro de oración. Debería estar escrito en los corazones de su gente. Si no podéis predicar o dar con abundancia, o ser oficiales de una iglesia, podéis, por lo menos, orar por ella sin cesar.
***

EL HIPÓCRITA DESCUBIERTO
«¿Invocará a Dios en todo tiempo?» (Job 27:10).

Un hipócrita puede ser una imitación muy perfecta de un cristiano. Profesa conocer a Dios, hablar con El, dedicarse a su servicio. Invoca su protección, practica la oración, o por lo menos lo finge; sin embargo, la moneda falsa, más hábilmente hecha, falla en alguna cosa y puede ser descubierta por ciertas señales. Nuestro texto dice: "¿Invocará a Dios en todo tiempo?»
I. VEAMOS LO QUE HARÁ 0 NO EL HIPÓCRITA EN CUANTO A LA ORACIÓN.
¿Orará en privado, o depende del ojo humano y de los aplausos de los hombres?
¿Orará cuando está prohibido? Daniel lo hizo, ¿lo hará él? ¿Orará en medio de los
negocios? ¿Practicará la oración jaculatoria?
¿Mirará a Dios por guía constante?
¿Orará con placer? ¿Tendrá un santo temor de ofender con su lengua, o se juntará
con los que olvidan a Dios?
¿Orará cuando su alma esté en las tinieblas del desaliento, o guardará silencio?

II. ¿ORARÁ IMPORTUNAMENTE?
Si no viene la respuesta pronto, ¿perseverará orando? ¿Es como el caballo
valiente que tirará de todas maneras aun cuando su amo le ate a un poste?
Si viene una respuesta contraria, ¿continuará rogando? ¿Sabe luchar con el ángel
y vencer?
Si nadie más ora, ¿lo hará él solo y se esforzará en oración, contra viento y
marea?
Si la respuesta de Dios es desalentadora, ¿sentirá que la demora de Dios no es
negación y continuará orando?

III. ¿CONTINUARÁ ORANDO DURANTE TODA LA VIDA?
El hipócrita pronto abandonará la oración bajo ciertas circunstancias.
Si está en apuro, no orará, sino que correrá a buscar ayuda humana. Cuando salga
de la tribulación no cumplirá sus votos.
Si hay peligro de que la gente se burle, no osará orar. Si los hombres se sonríen,
no se cuidará de orar.
1. Se cansará pronto. Podrá iniciar un período de oración, pero no lo seguirá.
Las oraciones cortas le son agradables.
2. Si se siente seguro y las cosas le van bien, no sentirá necesidad de orar, o
pensará que es ya bastante santo para continuar orando.
Sabemos de un niño que al decir sus oraciones por la noche añadió: «Señor Dios, ya sabes que mañana vamos a Saratoga y papá y mamá no irán al culto ni orarán hasta que nosotros volvamos» Nos tememos que muchos que van de vacaciones dicen "hasta luego> a Dios de la misma manera. - Thomas Guthrie.
Acaz dijo que no quería pedir una señal, a pesar de que Dios se la ofrecía, para no tentar al Señor
(Is. 7:10-12). Aparentemente era una expresión de modestia, pero lo más seguro es que fue un síntoma de incredulidad. No quería pedir una señal porque no quería creer en ella; no para evitar dificultades a Dios. o sea para no tentarle, sino por causa de sí mismo. Sus buenas maneras muestran, sin embargo, su mala condición espiritual.
Así, el hipócrita servirá tan sólo a Dios a empujones, cuando él mismo se sienta impulsado a hacerlo. Nunca quiere molestar a Dios, no sea que Dios le moleste a él. En salud, en riqueza, en paz, se siente ya bastante seguro. Nunca ora, sino cuando se halla en tribulación; en su aflicción buscará a Dios temprano (Oseas 5: 15).
Dios es despedido cuando a este hombre le place o conviene. Cuando Dios le toca, acude a El en su necesidad, pero cuando prospera, excluye a Dios de sus pensamientos. – Samuel Crook.
***

ORACION HALLADA EN EL CORAZON

«Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de Ti esta súplica» (2º Sam. 7:27).
¡Cuán a menudo Dios hace para sus siervos lo que ellos desean hacer para El. David deseó edificar casa al Señor y el Señor le edificó casa!
I. ¿CÓMO LLEGÓ DAVID A PEDIR ESTO?
Dice que «encontró esta oración en su corazón».
Nos dice que la encontró; esto significa que la había buscado. Los que
oran al azar nunca serán aceptados. Debemos buscar cuidadosamente
nuestras oraciones (Job 13:3).
En su corazón. No en un libro, no en su memoria, no en su cabeza, ni en
su imaginación, ni tan solamente en su lengua (Sal. 84:2).
Esto demuestra que tenía un corazón para Dios, sabía dónde estaba, podía
mirar a El y a veces lo escudriñaba (Salmo 66:18).
Debía tener un corazón vivo, de otro modo no habría encontrado una
oración viva en él. Debía tener un corazón creyente, de otro modo no
habría encontrado esta oración en su corazón.
Debía tener un corazón serio, no petulante, olvidadizo, frío, indiferente; de
otro modo habría encontrado un millar de vanidades en él, pero no una
oración. Preguntaos: ¿Qué clase de oración encontraríais en vuestro
corazón en este momento? (Oseas 7:11).

II. ¿CÓMO VINO A ESTAR ESTA ORACIÓN EN SU CORAZÓN?
1. El mismo Espíritu del Señor le instruyó acerca de cómo orar. Dándole un sentimiento de la necesidad. Las grandes bendiciones nos enseñan nuestra necesidad tal como ocurrió con David.
2. El Señor le inclinó a orar.
Ha sido dicho que una promesa absoluta haría innecesaria la oración;
mientras que la primera influencia de una tal promesa es sugerir oración.
El Señor inclinó el corazón de David: Calentándolo. La oración no sale de
un pozo helado.
III. ¿CÓMO PODÉIS ENCONTRAR ORACION EN VUESTROS CORAZONES?
Mirad en el interior de vuestro corazón y escudriñadlo inteligentemente.
Pensad en vuestras necesidades, y esto os sugerirá peticiones.
Pensad en vuestras tentaciones, y esto os humillará a clamar al Señor.
Pensad en las promesas, los preceptos y las doctrinas de la verdad, y cada
una de estas cosas os pondrán de rodillas. Tened a Cristo en vuestro
corazón, y seguirá la oración (Hech. 9:11).
Vivid cerca de Dios, y le hablaréis a menudo.
¿Encontráis oraciones y otras cosas santas en vuestro corazón? 0 ¿está
lleno de vanidad, mundanalidad y ambición e impiedad?
Recordad que lo que es vuestro corazón sois vosotros (Proverbios 23:7).
«Una gran parte de mi tiempo --dice Me. Cheyne- es empleado en poner mi corazón a tono para la oración»
No es un membrete dorado y una letra impecable lo que hace que una petición prevalezca cerca de un rey, sino el sentido de ella. El rey a quien nosotros nos dirigimos discierne el corazón, y es el sentido lo que El mira tan sólo; El escucha para oír, y entiende lo que no decimos. Todas las otras excelencias de la oración no son sino la forma y lo externo de ella; esto es, su sustancia y su vida. - Leighton.
Pregunté a una amiga joven: «¿Oraba usted antes de ser convertida?» Ella me respondió que lo hacía de cierto modo. Entonces pregunté: «¿Cuál es la diferencia entre sus actuales oraciones y las que hacía antes de conocer al Señor?» Su respuesta fue: «Entonces yo recitaba mis oraciones, pero ahora las expreso. Entonces yo decía las oraciones que otras personas me habían enseñado, pero ahora las encuentro en mi corazón.»
Hay una buena razón para clamar «¡Eureka!» cuando encontramos una oración en nuestro
corazón. El santo varón de Dios, Bradford, dice que nunca cesaba de orar y alabar hasta que su corazón estaba enteramente entregado a este santo ejercicio. Si no es mi corazón el que ora,tengo que orar hasta que lo sea, pero ¡oh qué delicia es lograr a Dios cuando el corazón lanza poderosos chorros de súplica, como un volcán en actividad! ¡Cuán poderosa es la súplica cuando toda el alma se hace un expectante deseo, vivo y poderoso!
Recordad que Dios no respeta la aritmética de nuestras oraciones, ni cuántas son; ni la retórica de ellas, o sea su extensión; ni la música de ellas, o sea su melifluidad, sino la divinidad de nuestras oraciones; si salen de nuestro corazón, inspiradas por el Espíritu Santo, no son los dones sino las gracias lo que prevalece en nuestra oración. Tapp
***

ORACIÓN INOPORTUNA

«... ¿Por qué clamas a Mí? ...» (Ex. 14:15).
Puede venir un tiempo cuando esta pregunta tiene que ser respondida, y éste fue el caso de Moisés. Hay un tiempo cuando el clamor deberá dar lugar a la acción. Cuando ésta es escuchada y el mar Rojo se divide, seria vergonzosa desobediencia permanecer temblando y orando.
I. A VECES LA RESPUESTA SERA POCO SATISFACTORIA.
1. Porque yo estoy orando por costumbre. Algunos han practicado la hipocresía repitiendo formas de oración que aprendieron en su infancia.
2. Porque es parte de mi religión. Muchos oran como un danzarín del África o un faquir de la India que se deja secar la mano; pero no saben nada de la realidad espiritual de la oración (Mat. 6:7).
3. Porque me siento más satisfecho después de haber practicado tal costumbre. Si solamente oráis para satisfacer vuestra mente acostumbrada a ello, ¿no será una burla al Dios vivo que quiere escuchar la voz del alma y de la conciencia, y no aumentaréis con ello vuestro pecado? (Is. 1:12, 15; Ez. 20:31).

II. A VECES LA ORACIÓN DEMOSTRARÁ IGNORANCIA.
1. Cuando impide el verdadero arrepentimiento. En vez de quitar el pecado y sentir pena por él, algunas personas se quedan satisfechas con una oración de palabras. «Obedecer es mejor que los sacrificios.» Y mejor que las oraciones.
2. Cuando es un estorbo para poner la fe en Jesús. El Evangelio no dice: «Ora y serás
salvo»; sino: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo» (Mat. 7:21; Juan 6:47).
3. Cuando suponemos que nos hace aceptos a Dios. Debemos venir a El como pecadores y
no elevar nuestras oraciones como una muestra de nuestra justicia y piedad
(Luc. 18:11-12).
III. A VECES LA RESPUESTA SERÁ TOTALMENTE CORRECTA.
1. Porque debo orar. Estoy atribulado y debo orar o perecer. Los suspiros y clamores no son para ordenar a Dios, sino una irresistible expresión del corazón (Sal. 42:1; Rom. 8:26).
2. Porque yo sé que seré escuchado y, por tanto, siento un fuerte deseo de acudir a Dios en súplica. «Porque El ha inclinado su oído a mí, por tanto le invocaré en todos mis días»
(Sal. 116:2).
3. Porque yo me deleito en ello; trae reposo a mi mente y esperanza a mi corazón. Es un dulce medio de comunión con mi Dios. «Para mí el acercarme a Dios es el bien» (Sal.73:28).
4. ¿Por qué debe haber quienes dependen de sus propias oraciones?
¿En qué estado se hallan los que viven sin oración?
¿Qué son aquellos que no pueden dar razón del por qué oran, sino que
supersticiosamente repiten palabras que no salen del corazón?
Una inquiridora ansiosa a quien yo había explicado claramente el gran mandato del Evangelio:
«Cree en el Señor Jesús», resistía constantemente mis esfuerzos para llevarla a Cristo. Por último exclamó: «¡Ore por mí, ore por mí!» Quedó muy sorprendida cuando le repliqué: «No lo haré de ninguna manera. Yo he orado por usted antes; pero si usted rehúsa creer la Palabra del Señor, no veo por qué debo orar por usted. El Señor le manda creer en Cristo, y si usted no lo hace, sino que persiste haciendo a Dios mentiroso, usted se perderá, y lo tendrá bien merecido.» Esto la trajo a razón. Me pidió que le explicara de nuevo el camino de la salvación, lo escuchó atentamente y, como un niño, su rostro se iluminó al exclamar: «¡Señor, yo puedo cree!, ¡yo creo, y soy salvada! Gracias por haber rehusado confortarme en la incredulidad.» Luego, añadió suavemente: «Y ahora, ¿no orará por mí?» Naturalmente que lo hice y nos regocijamos juntos de que podía ofrecer la oración de fe.
Durante un rápido deshielo de uno de los ríos de América un hombre quedó en una de las piezas de hielo que todavía no se había separado de la masa grande. Sin embargo, en su terror, no lo veía, sino que se arrodilló y empezó a orar a Dios en voz alta que lo librase.
Los espectadores que se hallaban a la orilla le gritaron a grandes voces: «Hombre, cese de orar y traspase la grieta, que se está abriendo. Venga a la orilla.» Así podríamos decir a algunos: «Cese de orar y crea en Jesús.» - El Cristiano, 1874.
En una ocasión cuando Bunyan estaba tratando de orar, el tentador le sugirió: «Que ni la misericordia de Dios ni la sangre de Cristo tenían que ver con él, ni podían ayudarle a causa de sus pecados, por lo tanto era en vano orar. Sin embargo, él se dijo dentro de sí: «Yo continuaré orando.» El tentador le dijo: «Tu pecado es imperdonable.» «Bien -replicó él-, yo oraré.» Así que empezó a orar de esta forma: «Señor, Satanás me dice que ni tu misericordia ni la sangre de Cristo son suficientes para salvar mi alma; Señor, ¿cómo te honraré más, si creo que tú no me echarás fuera, o creyendo lo que el tentador me dice? Señor, yo creo que tú no quieres ni puedes hacerlo, por tanto continuaré honrándote creyendo que puedes, si quieres.» Y mientras hablaba así, como si alguien me hubiese dado un golpe en la espalda, vino a trú mente la palabra de la Escritura: «¡Oh hombre, grande es tu fe!»
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ORACIÓN POR LA IGLESIA

Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. (Daniel 9:17).

Este hombre de corazón sincero no vivía para sí mismo.
Daniel era un ferviente amante de su país.

Su oración es instructiva para nosotros.
Nos sugiere fervorosos esfuerzos para la iglesia de Dios en estos días.

I. EL LUGAR SANTO. «Tu santuario.»
EL templo era un tipo de la iglesia, la casa espiritual. Hay muchos puntos dignos de nota en este ejemplo, unos pocos bastarán:
1. El templo era único; y del mismo modo que sólo podía haber un templo para Jehová,
así hay una sola iglesia de Cristo en el Universo.
2. El templo era el resultado de grande dispendio y trabajo; así es la iglesia edificada por el Señor Jesús, a un coste que no puede ser calculado.
3. El templo era el santuario donde Dios habitaba.
4. El templo era el lugar de su adoración.
5. El templo era el trono de su poder. Su palabra salía de Jerusalén; desde allí gobernaba a su pueblo y derrotaba a sus enemigos. (Véanselos Salmos.)

II. LA ARDIENTE ORACIÓN. «Haz brillar tu rostro sobre tu santuario que está desolado»
1. Se elevaba sobre todo egoísmo. Esta súplica era el centro de todas sus oraciones.
2. Se apoyaba sobre Dios mismo: «Oh nuestro Dios»
3. Era una confesión de que no podía hacer nada por sí mismo. Los hombres honestos no
piden a Dios lo que ellos pueden hacer por sí mismos.
4. Pedía un beneficio muy extenso. «Haz brillar tu rostro.»
Esto significaba muchas cosas para la iglesia de Dios.
1. Los ministros cada uno en su logar, fieles en su servicio.
2. La verdad proclamada con toda claridad. El rostro de Dios brillando y
haciendo notar cualquier falsedad o equivocación.
3. Deleite en la comunión.
4. Poder en el testimonio, cuando Dios se agrada, Su Palabra es poderosa.

II. LA CONSISTENTE CONDUCTA. Esto se desprende de semejante oración.
1. Que sea una oración ardiente de nuestros corazones. Ora para bien o para mal, que la condición de la iglesia nos afecte profundamente.

2. Hagamos todo lo que podamos por ella. 0 nuestra oración sería una burla.

3. No hagamos nada que desagrade al Señor, pues todo depende de su sonrisa. «Haz brillar tu rostro.»

4. Oremos mucho más que lo que hemos hecho hasta ahora; que cada uno de nosotros sea
un Daniel.

Durante los turbulentos tiempos en Escocia, cuando la corte papista y
la aristocracia se armaban para suprimir la Reforma en el país, y la causa del
cristianismo evangélico estaba en inminente peligro, cierta noche Juan Knox fue
visto que dejaba su oficina y se encerraba en unsolitario aposento trasero.
Fue seguido por un amigo, quien después de unos momentos de silencio oyó su voz
en oración; poco después su acento se hada más y más fuerte e inteligible y salió
una ardiente petición de su alma en lucha con el Cielo: «¡Oh Señor, dame Escocia
o me muero!» Hubo una pausa de silencio y otra vez sonó la ardiente petición:
«¡Oh Señor, dame Escocia o me muero!»
Una vez más se hizo silencio y resonó la ardiente exclamación por tercera vez:
«¡Oh Señor,dame Escocia o me muero!», y Dios le dio Escocia a pesar de Marta
Estuardo y del cardenal 13eatoun. Un país y una iglesia que fue noble y leal a
Cristo y a su Evangelio.

La iglesia puede estar enferma y, sin embargo, no morir.
No puede morir, porque la sangre de un Rey eterno la compró,
el poder de un Espíritu eterno la preserva y la misericordia de un Dios
eterno la coronará. - TOMÁS ADAMS.

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