"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro"
2.ª Pedro 1:19

viernes, 5 de septiembre de 2008

"¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!" (Sal. 133:1).

* La armonía que podemos disfrutar en el cuerpo de Cristo es una de las cosas más hermosas y más satisfactorias de esta vida. Es muy confortante saber que en la iglesia local hay otros como nosotros cuyo deseo primordial es buscar primeramente a Dios y su reino (Mt. 6:33). Encontramos paz y bendiciones al saber que hay otros que piensan como nosotros, que tienen las mismas luchas y que desean contribuir a la edificación de la iglesia local en vez de destruirla.

I. DAVID USA DOS SÍMBOLOS PARA ILUSTRAR ESTA ARMONÍA

A. "Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón y baja hasta el borde de sus vestiduras" (Sal. 133:2).

Lo que David quiere decir es que ¡la armonía entre hermanos es como las mejores bendiciones de Dios!

B. "Cómo el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna", Sal. 133:3.

El rocío es algo realmente hermoso. Cae en aire templado; no es acompañado de tormentas ni de viento, ni de relámpagos. ¿Nunca ha salido usted de casa por la mañana y contemplado el campo cuando rocía? Da una sensación de paz y tranquilidad. Surte un efecto calmante en los que lo experimentan.

El rocío se compara con la armonía que existe entre hermanos porque viene de Dios, viene de arriba.

a. Por medio de Su palabra, Dios nos da sabiduría "de lo alto". Cuando obedecemos a esta sabiduría, surtirá ciertos efectos positivos en nuestra vida, Stg. 3:17. La sabiduría de Dios hace que seamos apacibles, amables y tiernos hacia nuestros hermanos y no contenciosos, agresivos y bruscos, como una tormenta con relámpagos.

b. No obstante, para algunos es sabio tratar a otros agresivamente y amenazarlos para conseguir lo que quieran. Dios dice que esa sabiduría es "terrenal, animal [y] diabólica", Stg. 1:14-16. (Recuerden esto la próxima vez que algún hermano o hermana promueva la contención en la iglesia local. No nos engañemos. ¡Aquella "sabiduría" no es de Dios!)

C. En esta lección veremos que si queremos habitar los hermanos juntos en armonía, entonces hay tres cosas que son absolutamente indispensables.


II. PARA HABITAR LOS HERMANOS JUNTOS EN ARMONÍA ES ESENCIAL...

A. Hacer un ESFUERZO, Ef. 4:3.

* Aunque la armonía es como el rocío de Hermón, no es algo que caiga automáticamente del cielo cuando uno llega a ser cristiano. Esta armonía requiere un esfuerzo por parte de cada hermano y hermana.

a. El apóstol Pablo dice que tenemos que ser "solícitos" en guardar la unidad del Espíritu, Ef. 4:3. En uno de los programas de mi ordenador tengo una herramienta de escritura que me busca sinónimos. Cuando tecleé la palabra "solícito", mi ordenador (computadora) me encontró el sinónimo "diligente". Cuando tecleé la palabra "diligente" me encontró un montón de sinónimos. Les doy algunos a continuación: "activo, trabajador, ... laborioso, cuidadoso, esmerado, ... hacendoso, ... esforzado, ... aplicado, ... estudioso, ... dedicado". Si usamos estas palabras en Ef. 4:3 en vez de "solícitos", veremos que la unidad depende, en parte, ¡de nosotros!

Sin embargo, hay hermanos que quieren armonía en la iglesia local pero se esfuerzan muy poco para obtenerla. Los tales son contenciosos, se enfadan con cualquier cosa que no les guste, se ofenden fácilmente, y cuando las cosas no se hacen a su manera, ¡se marchan! Esto no es ser "solícito" sino perezoso, descuidado y negligente.

B. Tener la ACTITUD apropiada , Ef. 4:2.

1. Es necesario que seamos humildes. La palabra "humildad" (TAPEINOS) "significa primariamente aquello que es bajo, y que no se levanta mucho de la tierra" (Vine, Diccionario Expositivo De Palabras Del Nuevo Testamento, Vol. 3, p. 240). La humildad, pues, describe la opinión que uno tiene de sí mismo. Tal persona "no [tiene] más alto concepto de sí que el que debe tener" (Ro. 12:3).

2. Es necesario que seamos mansos. La mansedumbre (PRAUTES) describe la actitud de uno mismo hacia Dios y el hombre. "Es aquella disposición de espíritu con la que aceptamos [los] tratos [de Dios] con nosotros como buenos, y por ello sin discutirlos ni resistirlos" (Vine, p. 369).

a. La mansedumbre se menciona en Gá. 5:23 como una característica del "fruto del Espíritu". Los cristianos mansos siempre están dispuestos a aceptar la voluntad de Dios y ponerla por obra en sus vidas diarias sin discutir con Él ni resistirle.

b. Si somos mansos hacia nuestros hermanos, quiere decir que vamos a tratar con ellos con un espíritu de gentileza. Los que no son mansos en su forma de tratar con los hombres por lo general son insultantes o "pendencieros" (Tit. 3:2). Un pendenciero describe al que le gusta las contiendas; le gusta intimidar a los demás con su lengua. Esto es lo opuesto de la mansedumbre.

3. Es necesario que nos vistamos de amor, Col. 3:14. La palabra "vínculo" en este texto quiere decir "ligamento" (Lacueva, Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, p. 797). El amor verdadero es el "lazo" (La Biblia de las Américas, nota del margen) que une a todos los miembros de la iglesia local. Si cada miembro pusiera por obra 1 Co. 13:4-7 en su vida, habría mucho más armonía en la iglesia local.

C. Tener la DOCTRINA apropiada, Ef. 4:3-6.

1. Hay muchos religiosos que hacen un esfuerzo muy grande para estar unidos con los otros miembros de su iglesia y que también son humildes y mansos hacia ellos. Sin embargo, otra faceta muy importante de la mansedumbre tiene que ver con nuestra actitud hacia Dios. El cristiano manso no acepta ni más ni menos que la voluntad de Dios en su vida diaria. Esto quiere decir que para tener la armonía entre hermanos también es necesario estar unidos en la misma voluntad de Dios.

2. Para referirse a la necesidad de estar unidos en la misma doctrina, el apóstol Pablo dice que tenemos que ser "solícitos en guardar la unidad del Espíritu", Ef. 4:3. No es suficiente guardar cualquier clase de unidad sino la que pertenece al Espíritu Santo. Las características de esta unidad se mencionan a continuación en los vv. 4-6. Solamente podemos tener armonía (concordia, acuerdo, solidaridad, convenio, unión, hermandad, etc.) con los que creen y ponen en práctica estas características.

* Por muy armoniosa que sea su relación con los miembros de su iglesia, esa armonía no le beneficiará en el día final si no se basa en las características de la unidad del Espíritu. Una de las características es "una (sola) fe" (Lacueva, p. 766). En otras palabras, hay solamente UN evangelio, Gá. 1:8,9. Los que aceptan otro evangelio, aunque tengan armonía en su iglesia, tienen sobre ellos la maldición de Dios, 2 Jn. 9. La armonía con nuestros hermanos es importante, pero no podemos tenerla a costa de nuestra armonía con Dios.





* Esforcémonos mucho para que podamos estar "como una piña", gozándonos juntamente del suave rocío de la armonía de Dios, donde no hay relámpagos, ni vientos, ni tormentas.