"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro"
2.ª Pedro 1:19

lunes, 14 de julio de 2008

1 CORINTIOS 13:8 Y LOS

1 CORINTIOS 13:8 Y LOS
DONES TEMPORALES



Los dones espirituales enumerados por Pablo en 1 Corintios 12:8-11 están agrupados en tres categorías.

Categoría 1

Palabra de sabiduría
Palabra de ciencia


Categoría 2

Fe
Dones de sanidades
Hacer milagros
Profecía
Discernimiento de espíritus

Categoría 3

Géneros de lenguas
Interpretación de lenguas


En el capítulo siguiente se mencionan nuevamente tres de estos dones, donde Pablo habla de la permanencia del amor:

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas,
y la ciencia acabará (1 Corintios 13:8).

Pablo seleccionó un don de cada categoría. ¿Es posible que la intención de Pablo fuera que un don representara a toda la categoría? En las Escrituras, a menudo la parte es puesta por el todo, esto es una figura del lenguaje llamada “sinécdoque”. En vez de enumerar diligentemente todos los dones, lo que ya había hecho en el capítulo anterior, Pablo podría haber enumerado fácilmente un don para representar a de cada una de las tres categorías.

Si esta interpretación es correcta, entonces lo que Pablo dice de cada don, sería cierto respecto a todos los dones de la categoría. Por ejemplo, si las lenguas cesarían, entonces es obvio que también tendría que cesar necesariamente el don de interpretación. Una vez que cesara el don de lenguas, ya no habría necesidad de interpretación. De modo que, de acuerdo con 1 Corintios 13:8, los dones de las categorías 1 y 2 acabarían (se harían inoperativos), y los dones de la categoría 3 cesarían. Por lo tanto, todos los dones enumerados en 1 Corintios 12:8-11 deberían ser considerados dones temporales.

Los dones de sabiduría y ciencia eran dones reveladores que eran necesarios en los días antes de que el Nuevo Testamento estuviera completo (cf. 1 Corintios 13:2). Imagina una iglesia local de hoy tratando de sobrevivir sin las Escrituras del Nuevo Testamento como modelo y guía. La ciencia y la sabiduría divinas eran esenciales en el período de la infancia de la Iglesia primitiva. Hoy día, “toda verdad” que es necesaria para el andar piadoso de los creyentes está registrada en las páginas de la Biblia, que está completa (cf. Juan 16:13).

La segunda categoría contiene varios dones particulares –fe, sanidad, milagros, profecía y discernimiento de espíritus. Ciertamente, una vez que la profecía acabó (1 Corintios 13:8), ya no había necesidad del discernimiento de espíritus. Si ya no había verdaderos profetas, no hacía falta mucho discernimiento para reconocer al falso.

El carácter temporal de los dones milagrosos (don de sanidades y de milagros) se explica en Hebreos 2:3-4:

“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”

Estos dones milagrosos fueron dados para autenticar y confirmar la palabra de los apóstoles (cf. Marcos 16:17, 20).

La mayoría de los comentadores están de acuerdo en que el don de fe era una fe especial “para obrar milagros” o para “obrar prodigios” (cf. 1 Corintios 13:2; Mateo 17:19-20; 21:21). El don de fe, que poseen solo algunos creyentes, no debe ser confundido con la fe como una virtud cristiana (1 Corintios 13:13) que posee cada creyente. La fe que “obra milagros” está bien ilustrada en la curación del cojo en Hechos 3:

“Y por la fe en Su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado Su nombre, y la fe que es por ÉL ha dado a éste completa sanidad en presencia de todos vosotros” (Hechos 3:16; cf. Hechos 6:8).

Pedro había recibido un especial don de fe para confiar en Cristo para este notable milagro.

Cuando los dones de sanidades y milagros acabaron, ya no había necesidad de un especial don de fe “obradora de milagros”. De modo que todos los dones de la categoría 2 acabaron antes de finalizar el primer siglo.

Como este estudio ha sugerido, los dones de ciencia, lengua y profecía (1 Corintios 13:8) son representativos de las tres categorías de dones. Si esto es así, entonces se sigue que los nueve dones enumerados en 1 Corintios 12:8-11 eran dones temporales y han cesado o acabado durante el período apostólico.